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En una de las salas de descanso del hospital, la tenue luz azulada de un fluorescente parpadeaba en el techo, mezclándose con el resplandor cálido que salía del celular de Yoongi, iluminando sus rostros en la penumbra. Estaba sentado entre Namjoon y Hoseok, los tres reunidos en un silencio cómodo, compartiendo un momento íntimo. Observaban el video del nacimiento de la hija de Jimin y Yoongi, capturado por Karina desde el quirófano. La escena, aunque breve, tenía una fuerza emocional que los mantenía con la mirada fija en la pantalla.

El llanto agudo y vibrante de la bebé llenó la pequeña sala. En la grabación, la cámara enfocaba a Jimin, con lágrimas rodando por sus mejillas mientras sostenía por primera vez a su hija. Luego, la toma se sacudía un poco y mostraba a Yoongi cayendo de rodillas antes de desplomarse por completo. Se escuchaba el alboroto de las enfermeras y la voz triunfante de Seokjin gritando entre risas. “¡Lo sabía!”

Namjoon soltó una carcajada estruendosa, echando la cabeza hacia atrás.

—¡Min Yoongi, el gran cardiólogo de mirada seria, desmayado como un novato! —exclamó, dándole un suave empujón en el hombro— ¡Hermano, jamás pensé verte caer así!

Hoseok se cubrió la boca con ambas manos, pero no logró contener una risa que le sacudió todo el cuerpo.

—¡Seokjin estaba segurísimo! —dijo entre carcajadas— “¡Este se me va a desmayar!” y mira… ¡bingo! Cayendo como saco de papas. Fue glorioso.

Yoongi soltó un gruñido suave, sus mejillas encendidas por la vergüenza. Sin embargo, una sonrisa se asomó lentamente en sus labios, traicionando el orgullo que intentaba esconder.

—Ríanse, ríanse todo lo que quieran —murmuró, aunque en su voz no había molestia— Pero no lo entenderán hasta que lo vivan ustedes. Ese momento… ver su carita, escuchar su llanto… —hizo una pausa, bajando un poco la mirada— Sentí que el mundo se detenía. Fue el mejor día de mi vida.

Namjoon, aún sonriendo, posó una mano firme en su hombro.

—Hermano, te creo. Se te nota en los ojos —dijo con tono cálido— Esa niña es una bendición. Y Jimin… él te devuelve la luz. No sé cómo explicarlo, pero se ve. Todo en ti cambió desde que volvieron.

—Es como si ahora respiraras distinto —agregó Hoseok con una sonrisa más suave— Más profundo, más en paz.

Yoongi se encogió de hombros, pero no discutió. La verdad era que ellos tenían razón. Su mundo se había reconfigurado desde que volvió a tener a Jimin a su lado. Desde que supo que sería padre.

—Me va a tomar tiempo entender que esa cosita tan pequeña… es mi hija —susurró, casi para sí— Y aun así, siento que la amo desde siempre.

Namjoon asintió, cruzando los brazos sobre el pecho.

—¿Y qué nombre le pondrán? —preguntó con curiosidad— ¿O seguirás llamándola Muffin hasta que entre a la universidad?

Hoseok soltó otra risa.

—Imagínate en su primer día de escuela, “Señorita Muffin Min Park, al frente”… ¡No, por favor!

Yoongi bufó divertido, aunque sus ojos brillaron con ternura.

—Estamos pensando en un nombre. Jimin quiere algo dulce, bonito… significativo. Y yo también. Pero mientras tanto, sí, seguirá siendo Muffin. Nuestra Muffin.

Rockabye | Yoonmin |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora