La habitación del hospital estaba sumida en una penumbra cálida. Solo la lámpara junto a la cama proyectaba una luz suave que se mezclaba con el resplandor lejano del pasillo. El silencio era apacible, apenas interrumpido por el susurro del aire acondicionado y los leves sonidos de los recién nacidos respirando, moviéndose en sueños.
Yoongi caminaba despacio por la habitación, acunando a Soo Min contra su pecho con una delicadeza inusual. Nada en su porte reflejaba la rigidez de su vida como médico; en ese instante, parecía hecho de ternura. La niña dormía profundamente, su carita redonda en completa paz, los labios entreabiertos, ajena al mundo.
Jimin, recostado en la cama con el respaldo ligeramente elevado, sostenía a Jungkook sobre su pecho. El bebé estaba envuelto en una manta de algodón, sus ojitos entreabiertos, adaptándose al calor y al ritmo pausado del corazón de su padre. No lloraba, solo se acomodaba con pequeños movimientos, buscando instintivamente la seguridad de ese contacto.
La atmósfera era serena, pero cargada de algo más profundo. Había una emoción contenida en el aire, una que se sostenía en la mirada de Yoongi mientras se acercaba a la cama, en silencio, y se sentaba con cuidado en el borde, aún con Soo Min entre sus brazos.
Por un momento no dijo nada. Solo observó el rostro de Jimin, la forma en que sostenía al pequeño, la dulzura silenciosa que lo envolvía todo.
—Jimin... sobre el nombre —murmuró finalmente, sin apartar la mirada de Jimin— ¿Estás realmente seguro?
Jimin lo miró de reojo, frunciendo apenas el ceño.
—Sí. Ya te lo dije —respondió con calma, aunque su voz traía consigo una firmeza innegociable— ¿Por qué lo preguntas otra vez?
Yoongi bajó la mirada, incómodo. Movió ligeramente los dedos en la tela de la manta, como buscando apoyo en algo físico.
—No lo sé... solo... —suspiró, tomándose un momento para ordenar sus pensamientos— Me da miedo que lo estés haciendo por mí. Que... que le pongas ese nombre y cada vez que lo digas, sientas que revives cosas que todavía te duelen.
—¿De verdad crees que no lo pensé? —respondió Jimin, esta vez más serio. No enojado, pero sí herido por la duda— No estoy haciéndolo para revivir nada. No es un nombre que me duela. Es uno que quiero resignificar. Que quiero que nuestro hijo lleve con orgullo.
Se detuvo un segundo, como si necesitara sostener la mirada de Yoongi antes de continuar.
—Y no lo hago por ti, Yoongi. Lo hago por él. Por nosotros —añadió con suavidad— Estoy completamente seguro —susurró— Lo pensé mucho. No por el pasado... sino por el futuro. Quiero que Jungkook crezca con un nombre que fue importante. Pero esta vez, rodeado de amor verdadero.
Yoongi lo miró entonces, con los ojos muy abiertos, como si por primera vez entendiera del todo la convicción detrás de esas palabras. Bajó la vista hacia Soo Min y asintió lentamente.
—Tienes razón —dijo en voz baja— Perdón. Solo... quería asegurarme de no estarte imponiendo algo que no quieres.
Jimin suspiró. Su rostro se suavizó mientras alzaba la mano libre para acariciar la mejilla de Yoongi con las yemas de los dedos.
—Y yo quiero que sepas que todo lo que hago... es porque lo elijo. Porque los amo. A ti, a ellos... a esta familia.
El silencio que siguió no fue incómodo. Era una pausa llena de amor, de comprensión mutua, de ese tipo de paz que solo se consigue cuando todo, por fin, encaja.
Fue Jimin quien lo rompió, con una pregunta repentina.
—¿Dónde está Yang Mi?
Yoongi alzó la vista y sonrió, esa sonrisa suya que solo usaba cuando hablaba de su hija mayor.
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Rockabye | Yoonmin |
FanfictionPark Jimin lo perdió todo en un instante, su hogar, el apoyo de su familia y la seguridad que alguna vez creyó tener. Rechazado por sus padres tras revelar su embarazo, se ve obligado a sobrevivir solo, buscando refugio en calles frías que jamás se...
