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Por primera vez en años, Kim Taehyung había dejado atrás sus trajes de diseñador, aquellos que parecían una segunda piel. Vestía una camiseta azul cielo de manga corta y jeans sencillos, sin marcas visibles ni cortes a la moda. La ropa se sentía ajena, como si no perteneciera a su cuerpo. Cada pliegue, cada costura, le recordaba lo lejos que estaba de su identidad habitual.

Sentado en una pequeña mesa al aire libre de una cafetería modesta, observaba el ir y venir de la ciudad. El bullicio de los autos, las conversaciones lejanas y el aroma a café recién hecho y pan horneado llenaban el aire. La superficie de la mesa, de madera rugosa y ligeramente pegajosa por el calor del día, lo mantenía anclado a una realidad que no le agradaba. Frente a él, una caja de plástico transparente contenía una rebanada de pastel de zanahoria. El favorito de Jungkook. Un sabor que él detestaba profundamente. Pero lo había pedido igual, porque ese lugar, esa mesa, ese pastel… todo era lo que Jungkook solía elegir. Aunque jamás lo admitiría en voz alta.

—Kim Taehyung —saludó una voz cálida, aunque ligeramente teñida de sorpresa.

Taehyung alzó la vista y se encontró con Lee Dongwook. Llevaba un traje de cuadros marrón, elegante como siempre, su porte impecable, su andar seguro. Un contraste abrumador con la imagen desaliñada que ofrecía el propio Taehyung.

—Pensé que no vendrías —dijo Taehyung en tono bajo, frunciendo el ceño— Te dije que vinieras informal. ¿Qué es eso?

Dongwook soltó una carcajada ligera mientras se acomodaba en la silla frente a él.

—¿Informal yo? Por favor. El raro aquí eres tú. Esta cafetería no es tu estilo, se ve... barata. —Desvió la mirada hacia la camiseta de Taehyung y sonrió— Y esa ropa... ¿Quién eres y qué hiciste con el verdadero Kim Taehyung?

Taehyung desvió la mirada, cansado. Sus dedos dejaron de tamborilear sobre la mesa.

—Quería hablar de algo —dijo, tras un largo suspiro— Algo que me tiene inquieto.

—Te escucho —respondió Dongwook, reclinándose en la silla, con expresión serena pero interesada.

Taehyung humedeció sus labios, buscando las palabras.

—Es sobre este chico… Jeon Jungkook. No puedo dejar de pensar en él. Está en mi cabeza todo el tiempo, día y noche, como si no pudiera quitármelo de encima. No entiendo lo que me pasa.

Dongwook alzó una ceja, con una sonrisa que bordeaba lo burlón.

—¿Kim Taehyung atrapado por alguien? ¿Acaso te enamoraste?

—No —espetó de inmediato, con un tono seco— No es amor. No puede serlo. Es otra cosa... Tal vez una obsesión. Me gusta todo de él. Me hace feliz, pero no puedo demostrarlo. Si lo hago, verá mis debilidades, se aprovechará. Y eso no está en mis planes.

Dongwook sacó un cigarro y se lo llevó a los labios. Lo encendió con parsimonia, como si supiera que ese silencio necesitaba ser respetado por un momento.

—Vamos, Kim. El amor no es tan terrible si encuentras a la persona adecuada. Deja de resistirte. —Señaló la caja con pastel— Y si no estás enamorado, ¿para quién es eso? Sé que odias la zanahoria. Y esta cafetería no te gusta. Es evidente que todo esto es por él.

Taehyung apretó la mandíbula, desviando la mirada hacia la caja sin responder.

—Dame uno —dijo entonces, señalando el cigarro.

Rockabye | Yoonmin |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora