La alerta por la desaparición de la bebé se había extendido como un incendio fuera de control. No solo la policía local, sino también los cuerpos de seguridad federales y los aeropuertos mantenían los ojos abiertos. Las pantallas del metro, las redes sociales y los boletines de noticias repetían una y otra vez el rostro de Kim Taehyung y una descripción detallada de la recién nacida. Sin embargo, habían pasado ya tres días, y no había señales de ninguno. Era como si ambos se hubieran esfumado del mundo, dejando atrás un silencio insoportable.
Yoongi no se había movido del hospital desde entonces. Se negaba a alejarse siquiera un metro de la habitación de Jimin, que seguía sumido en un coma profundo, sostenido únicamente por la respiración mecánica. Las horas se deslizaban lentamente, y cada pitido del monitor cardiaco era un recordatorio constante del frágil hilo que lo mantenía con vida.
Esa tarde, Yoongi estaba sentado junto a la cama, sosteniéndole la mano a Jimin con una delicadeza reverente. Sus ojos, cansados y enrojecidos por el insomnio, se fijaban en el rostro pálido y dormido del rubio. Tenía la piel fría, la respiración ausente salvo por el movimiento artificial del ventilador. Las lágrimas habían dejado de brotar con fuerza; ahora solo caían en silencio, como una llovizna interminable.
La puerta se abrió suavemente y Namjoon entró con el expediente en las manos. Su bata estaba arrugada, su rostro tenso. Se detuvo un momento antes de acercarse, observando la escena en silencio. Finalmente, se acercó con pasos medidos.
—¿Hay alguna mejoría? —preguntó Yoongi en voz baja, sin apartar la vista de Jimin. Su voz era apenas un murmullo, apenas un soplo.
Namjoon suspiró, quitándose las gafas para frotarse el puente de la nariz antes de responder.
—Sigue estable —dijo con cautela— Hemos logrado revertir completamente la reacción anafiláctica. Sus niveles de histamina bajaron, la inflamación disminuyó y los pulmones muestran mejoría radiológica.
Yoongi giró la cabeza lentamente, con una chispa de esperanza ardiendo en su mirada agotada.
—¿Significa eso que... podría respirar por sí mismo?
Namjoon asintió con mesura.
—Vamos a intentarlo hoy. Haré una prueba de respiración espontánea. Si Jimin tolera bien el retiro del soporte, podremos considerar la extubación progresiva.
—¿Es seguro? —susurró Yoongi— No quiero perderlo de nuevo.
—Lo haremos bajo parámetros estrictos —dijo Namjoon, con voz firme pero empática— Si hay cualquier signo de fatiga respiratoria, lo reintubamos de inmediato. Pero debemos intentarlo, Yoongi. Es un paso necesario.
Yoongi tragó saliva y asintió en silencio. Minutos después, una enfermera ingresó con el equipo. Namjoon ajustó cuidadosamente los parámetros del respirador para iniciar la prueba de ventilación espontánea, en la que el paciente intenta respirar por sí solo con una mínima asistencia.
Durante los primeros minutos, todo parecía ir bien. El pecho de Jimin subía y bajaba lentamente, su frecuencia cardíaca se mantenía estable, y su saturación de oxígeno, aunque no perfecta, se sostenía por encima del mínimo aceptable. Yoongi sostenía la mano de Jimin con fuerza, conteniendo el aliento con cada segundo que pasaba.
Pero al llegar al minuto doce, los monitores comenzaron a sonar. La saturación de oxígeno cayó bruscamente a menos de 88%, su ritmo respiratorio se volvió irregular y los músculos de su cuello comenzaron a contraerse en un esfuerzo desesperado por captar aire. Namjoon no esperó.
ESTÁS LEYENDO
Rockabye | Yoonmin |
FanfictionPark Jimin lo perdió todo en un instante, su hogar, el apoyo de su familia y la seguridad que alguna vez creyó tener. Rechazado por sus padres tras revelar su embarazo, se ve obligado a sobrevivir solo, buscando refugio en calles frías que jamás se...
