El aroma a vainilla y chocolate impregnaba el aire como un abrazo tibio, envolviendo la cocina del departamento de Yoongi en una atmósfera reconfortante. Jimin, de pie frente al mesón, vertía con delicadeza la mezcla para pastel en un molde redondo. Cada movimiento era medido, casi meticuloso, como si en ese acto buscara calmar algo más profundo. Hoseok lo observaba con atención desde la encimera, donde se había recostado con los brazos cruzados. Aunque decía haber ido a “cuidarlo”, su comportamiento no dejaba de parecer extraño; sus preguntas eran demasiado directas, su interés demasiado concentrado.
—Se ve riquísimo —comentó Hoseok, lamiéndose los labios con gesto teatral.
—Lástima que no es para ti —respondió Jimin, con una sonrisa tímida que suavizaba la tensión— Si me queda tiempo, quizás te hornee uno rápido.
—No hay prisa, Jimin. Hazlo a tu ritmo —contestó Hoseok, enderezándose apenas— Se nota que te encanta lo que haces.
—Creo que he descubierto una pasión secreta por hornear —admitió Jimin, mientras sacaba una bandeja de galletas de chispas de chocolate recién horneadas— Realmente lo disfruto.
El pequeño negocio que había comenzado con timidez estaba floreciendo. Los pedidos llegaban a diario, y Jimin encontraba una felicidad inesperada en lo simple, el sonido del batidor, el olor dulce que salía del horno, las sonrisas de quienes probaban sus postres. Era su refugio. Una rutina cálida y segura que le permitía mantener la mente ocupada, lejos de los pensamientos que lo perseguían en las noches silenciosas.
—¿Y cómo te hace sentir esta nueva etapa? —preguntó Hoseok de pronto, con una voz más profunda de lo habitual— Te ves... feliz.
—¿Cómo me hace sentir? —repitió Jimin, colocando con esmero las galletas en pequeñas cajas de cartón rosa pastel— Me gusta. Me mantiene distraído de… cosas. Y además, estoy ganando mi propio dinero. Ya comencé a ahorrar. Pronto dejaré de ser una carga para Yoongi.
—No eres una carga, Jimin —dijo Hoseok, con un tono serio y sincero— Él te quiere aquí. No lo incomodas, al contrario.
Jimin bajó la mirada, sus manos deteniéndose por un instante.
—No puedo depender de él para siempre —murmuró, apenas audible.
Hoseok ladeó ligeramente la cabeza, como si estudiara cada gesto del otro.
—Si tuvieras que describir tu vida actual con una sola palabra, ¿cuál sería?
—¿Libertad? —respondió Jimin tras una pausa, algo confundido por la pregunta.
—¿Por qué libertad? —insistió Hoseok, sin apartar los ojos de él.
—¿Qué clase de preguntas son esas? —preguntó Jimin, soltando una risa nerviosa, como para quitarle peso al momento.
—Curiosidad —se limitó a responder Hoseok, encogiéndose de hombros.
Jimin suspiró largamente, dirigiendo su mirada de nuevo a las galletas, como si en ellas pudiera hallar las palabras correctas.
—Durante toda mi niñez y adolescencia me sentí atrapado. Vivía en una jaula. Ahora… ahora me siento libre. Como un pájaro que por fin voló lejos de donde nunca debió estar.
—¿Tus padres eran estrictos? —preguntó Hoseok, inclinándose levemente hacia adelante.
—¿Te encanta el chisme, no? —dijo Jimin, forzando una sonrisa, intentando mantener el ambiente ligero— No eran estrictos, criaban a su manera. Mi infancia fue buena, un sueño incluso. Mis padres estaban siempre que los necesitaba. Pero cuando llegué a la adolescencia… —Se interrumpió, mordiéndose el labio inferior, consciente de que había hablado más de la cuenta.
ESTÁS LEYENDO
Rockabye | Yoonmin |
FanfictionPark Jimin lo perdió todo en un instante, su hogar, el apoyo de su familia y la seguridad que alguna vez creyó tener. Rechazado por sus padres tras revelar su embarazo, se ve obligado a sobrevivir solo, buscando refugio en calles frías que jamás se...
