Cuando comienzas a dudar de tus decisiones... es cuando se viene abajo tus planes. Cuando cuestionas tus creencias, ideas y pensamientos. Cuando dejas que otros lleven las riendas de tu vida. O simplemente cuando empiezas a cambiar tu manera de ver las cosas.
Yo jamás... en estos tres años, había permitido alterar el transcurso de mis objetivos, no había dado paso a que mis sentimientos momentáneos me controlaran, yo me mostraba como el hielo, frío, cruel, despiadado y difícil de romper. Pero nunca he sido de hielo, como mi cabello yo era fuego, amaba con intensidad, me involucraba con pasión y destruía todo de manera arrasadora. Eso era.
Era esa flama ardiente de temperamento difícil, decisiones arriesgadas y corazón con un gran valor en su interior.
No di paso a que nadie me encienda en estos años aunque en el fondo lo deseaba, lo deseaba con todas mis fuerzas.
Cada vez que esos ojos grises me miraban de forma calculadora y competitiva una parte de mí explotaba en llamas, me encantaba, aunque siempre lo negaba, aún a veces lo seguía negando para mí misma. Negaba que lo quería, negaba que lo necesitaba y negaba que era una parte importante de mí. Lo negaba y como siempre huía... esta vez de lo que sentía por Vaden.
Pero al final de cuentas, terminé confundida y odiándome un poco, ¿Por qué si tanto lo quería, si tanto quería a Vaden?...¿por qué besé a Cassian? ¿Por qué me acosté con él? Por qué se me removía el estómago cada vez que observaba su mirada cansada y odiosa; sus expresiones de molestia, su falta de desinterés hacia muchas cosas y en su amor hacia la pintura ¿Por qué me generaba escalofríos sus fríos anillos o su voz embriagadora?
¿Entonces no quería tanto a Vaden como creía? Sin embargo, siempre pensaba en él, en sus ideas malévolas, en sus palabras arrogantes, en su manera de llevarme siempre la contraria, en su gran deseo de desafiarme, en su débil intento de ayudar a otros o de mantener la calma. En su sonrisa burlona o en como intentaba contener sus insultos. En su manera de demostrar que él era el mejor y no estaba cien por ciento feliz hasta que yo se lo dijera.
Como hace un año para la fiesta del tercer aniversario de la creación del Red Storm, en nuestras competencia, bailes y comidas propias de un rey —al menos una vez al año— Vaden quería vencerlos a todos y quedar como el mejor. Hasta que llegó la competencia de puntería.
El pelinegro era el más fuerte sin dudas, muy bueno en peleas, tenía una coordinación increíble y una resistencia digna de aplaudir él y Louis, son el dúo de pelea que nadie repito nadie lograba derrotar, y aunque su puntería no era mala, de hecho, contaba con una puntería bastante buena Jesper era mejor que él en eso. Ricitos lograba dar siempre en el centro, aunque estuviera a cincuenta metros del blanco.
—Qué quieres que yo ¿¡Qué!? —hablé confundida.
—Me preguntaba si, talvez no sería mucho pedir que perdieras apropósito.
Arrugué las cejas con molestia, me crucé de brazos indignada por la petición de Jesper. El rubio estrujaba sus dedos con nerviosismo.
—No lo haré, este año decidiste no participar, Narumi se lesionó el hombro y es mi oportunidad de ganar en este juego, después de ustedes soy la siguiente con mejor puntería.
Y era cierto. La puntería de Jesper y Narumi era impecable, cada uno gano un año, y eran competencias bastantes reñidas. Yo muy pocas veces participaba en las diferentes competencias ya que en realidad era la juez, pero esta vez creí que sería buena idea competir.
Talvez porque sabía que Vaden competiría y quería ganarle.
Ya empezaba hartarme, me suplicó para que habláramos en mi camarote y arrastras me aparto de la fiesta en la cubierta. solo para decirme que pierda apropósito. ¿En serio consideraba que yo aceptaría algo como eso? Me gustaba la victoria, sentir los halagos y cumplidos por mis logros, me gustaba ganar, adoraba ganar.
ESTÁS LEYENDO
Robo a la Corona
FantasyNo todos son capaces de robar el mundo para conseguir lo que desean ¿Tú serías Capaz? En el mar de los doce reinos gema gobernaba una pirata buscada, temida, odiada o respetada. Todos temblaban con solo mencionar su barco, ver una sombra fugaz o un...
