Capituló XXXIV

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Para recordar:  Bueno primeramente recapitulando sabemos que Nerea ya tuvo su baile de la flor azul pero con Vaden, esa noche se entera de algunos secretos de Gala y Cassian como el circulo negro, Caasian ebrio le pide ser su novia pero al día siguiente lo olvida y por ultimo Vaden con la apariencia de El rey Fredik de Pearl  fue a buscar a Nerea para la siguiente parte del plan. 

Nerea 

Miré hacia atrás hasta que la figura de Cassian se volvió pequeña y borrosa. De una forma que no lograba comprender me sentía triste por dejarlo, por dejar mi fachada de princesa en el fondo sabía que en algún punto iba a extrañar vestir esos elegantes atuendos, bailar esas sofisticadas danzas y beber vino caro.

Talvez una parte de mi se acostumbró a todo aquello.

Era confuso sentir un enorme cariño por Cassian, de alguna forma lograba hacer que te encariñaras con él, que fuera una parte importante de tu vida.

Observé a Vaden sentado a mi lado con la mirada fija en la ventada del carruaje.

Vaden... lo que sentía por ese kraken de osos azules era frustrante, esa es la palabra. Frustrante. Durante mucho tiempo él ha estado en mi cabeza, siempre presente en mis pensamientos tanto que era detestable. Tanto que siempre intentaba convencerme a mí misma que lo detestaba.

Talvez había una cierta tensión o retos estúpidos e infantiles entre nosotros, pero ninguno de los dos quería expresar lo que verdaderamente sentía.

¡Pero rayos! ¿Por qué éramos tan idiotas? ¿Por qué yo era tan idiota? Debí haberle dicho lo que sentía por él desde el inicio y no ignorarlo después de besarnos. maldita sea Nerea ¿Dónde estaba tu madurez?

Pero mi silencio tenía una razón, todo lo que hacía tenía una razón.

Cada minuto que pasaba sentada junto a él me llenada más de enojo por quererlo tanto y de tristeza porque sabía que jamás pasaría nada más allá de lo que mi cabeza me permitía soñar.

—¿Estas bien?, siento que estas tensa o enojada —habló Vaden dándome un suave codazo —Oh espera, ¿Es por qué volverás a tu vida de delincuente y adiós a tus largos baños en tina?

Sonreí falsamente y solo lo ignoré, la expresión divertida en su rostro me provocaba ganas de besarlo así que tenía que apartar la mirada de él.

—¿O es por el príncipe? —dijo entre dientes.

Lo observé aún más indignada, aunque talvez si estaba pensando un poco en Cassian era pensar en él, pensar en Vaden lo que me frustaba.

—Claro que no. —Se relajó con mis palabras—. Solo estoy algo nerviosa por lo que sigue.

—Como digas capitana. —Mordió el interior de su mejilla.

—¿Estas celoso Vaden? —Me crucé de brazos.

El pelinegro soltó un bufido mientras me miraba vacilante para luego negar aún más divertido por mis palabras. Al parecer lo que dije le causo mucha gracia.

—Por favor, eso sería estúpido. ¿Por qué estaría celoso? Él no es competencia para mí.

—No claro que no.

—¿Lo dudas? ¿acaso te gusta?

—¿Acaso te importa?

No contestó nada. Y eso inexplicablemente dio un vuelco a mi corazón.

—Dime ¿Te importa?

Otra vez silencio.

—¡Vaden! No me ignores.

Robo a la CoronaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora