Estaba harta, harta de todo, del plan, de Cassian, de este estúpido reino.
Nuevas cosas aparecían en mi camino y me desviaban de mi objetivo, llevo aquí dos meses y no he hecho nada en este tiempo, ¿pero que rayos? En general demoraba una semana o dos en armar y terminar todo el plan y en este insoportable castillo no lograba nada.
Talvez solo talvez, porque no quería irme, porque sabía lo que pasaría después del robo, sabía muy bien lo que pasaría.
Ayer en la noche Cassian intento pagarme con la misma moneda, primero yo le hice creer que lo besaría y luego el hiso lo mismo. La diferencia... nuestras reacciones; mientras él se quedó inmóvil en su habitación yo por la ira acumulada le lancé una daga.
Lo lastimé, pero solo fue un pequeño corte en la oreja se curaría muy rápido.
rayos no puede ser, ahora estaba hablando como Vaden.
Intenté dormir, aunque no fue un gran descanso; cuando llegó la hora del desayuno Gala parecía apagada y bastante callada, daba sonrisas nerviosas y miraba constantemente su plato, El que se llevó el protagonismo fue Keo que no cerró la boca en ningún momento.
El rey parecía darle tanta atención que no notó el comportamiento extraño de su hija, solo se concentró en Keo y en lo increíble que la pasó en la fiesta que le organizó la aristocracia añadiendo la magnífica hospitalidad de Sapphires junto con lo emocionado que estaba por hacer tratos con el reino.
¿qué tratos? No sé, no me importa. Talvez algo de exportación de alimentos o materiales de seda.
Cassian otra vez destacó por su ausencia y no solo en el desayuno, si no todo el día, el rey bueno al parecer le importaba poco o nada su hijo.
¿Y porque rayos a mí me importaría? Por favor ya era mayor que se cuide solo, él dijo que no era un enfermero, pues yo no soy una jodida niñera.
Que irónico porque en todo el día, estuve siguiendo a Gala, bueno tampoco todo el día, solo cuando estaba a solas con Keo, quería asegurarme de que ella se encontraba bien, desde que el príncipe de Spinel llegó su actitud cambio y no un cambio positivo.
Ahora Keo y Gala estaban en el jardín Este, platicando de algún tema que desconocía ya que no podía escucharlos, solo los veía por la ventada de la gran sala de estar, con un libro en la mano para no parecer tan loca.
Todo transcurría bastante normal, hasta que sentí una respiración en mi cuello.
—Alteza, ¿ahora se dedica a espiar al príncipe Keo? —Cassian hablo en mi nuca.
—Príncipe Cassian, ¿Ahora se dedica a escupirme el cuello? —Respondí con la vista aun en el libro.
—Hace unas horas parecía no molestarte sentir mi saliva en tu boca, ¿Qué diferencia hay que la sientas en tu cuello? —Enterró más su rostro en el hueco de hombro.
Empezó a dejar besos húmedos en toda mi clavícula, por instinto cerré los ojos disfrutando del rose de sus labios y el impacto de su respiración en mi piel, hasta que entré en razón, no caería en el estúpido juego, no otra vez.
El actuaba como si lo de ayer no hubiera pasado, como si fuera irrelevante, talvez era así, quizás solo yo era irrelevante para él, como él lo es para mí.
Eso quiero creer.
Así que cerré el libro de un golpe, parándome para alejarme de él y acercarme a la ventana.
—Eres imbécil y asqueroso.
—Eres orgullosa y vacilante —dijo enseguida —¿tus debilidades o fortalezas? Eso ya lo sabrás tu.
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Robo a la Corona
FantasyNo todos son capaces de robar el mundo para conseguir lo que desean ¿Tú serías Capaz? En el mar de los doce reinos gema gobernaba una pirata buscada, temida, odiada o respetada. Todos temblaban con solo mencionar su barco, ver una sombra fugaz o un...
