capitulo VIII

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Nerea

Estaba funcionando, el plan estaba funcionando a la perfección, Vaden se encontraba adentro del castillo hablando con el Rey Fredik, yo por otra parte estaba oculta intentando ponerme un tonto vestido color crema. No era tan grande ya que tenía que entrar en una de las maletas.

Seguía en una guerra con el vestido, pero al final pude cerrarlo, salí de los supuestos carruajes de Pearl; En el momento exacto, ya que un guardia de Sapphires me llamó para que pase al salón.

El general dio una orden a sus guardias, para que vigilaran mis maletas, que estaban en la parte trasera del carruaje, después de eso, él entró al castillo y yo lo seguí.

El castillo por fuera era magnífico, de colores grisáceos y con las banderas de Sapphires azul y plata en las Torres, tenían un enorme jardín delantero con flores azules y blancas en frondosos ramos. Pero por dentro era mucho más impresionante, los colores característicos de Sapphires resaltaban, junto con las grandes ventanas decoradas con largas cortinas de seda azules. Todo parecía tan glamuroso.

Hace mucho no veía un lugar tan llamativo que transmitía un aire de superioridad y prestigió.

Por mi mente pasaba muchas circunstancias y escenarios paralelos de lo que podría suceder, mi consciencia me repetía una y otra vez, compórtate como una princesa, se linda, dulce y amable. Una princesarecuérdalo, modales.

Cuando llegué al lado de mi supuesto tío, mi vista se clavó en el rey Fredik, delante de mí  un hombre cerca de los cuarenta y cinco o cincuenta años, de cabello castaño y gris, ojos cafés juzgadores, de tez blanca y una barba ligeramente espesa, pero enseguida mi mirada pasó a la persona que estaba a su lado.

Con un semblante frío, una mirada de desprecio por todo y hacia todos; poseía una expresión que daba a entender que no importabas.

Un chico muy alto, de cabello castaño oscuro, tez blanca y ojos que desde esta distancia se apreciaban cafés.

Me quedé observándolo por un tiempo, hasta que presté atención a lo que sucedía frente de mí, Vaden se despedía dándome un fuerte abrazo.

—No te acerques demasiado a él —me dijo al oído.

Estaba segura que se refería al príncipe, pero ¿por qué se preocupaba? él sabía muy bien que podía cuidarme sola.

—Como digas kraken —respondí en un susurro.

El supuesto rey Stefan salió del castillo y el Rey Fredik se acercó a mí, estaba a punto de comenzar una conversación, pero mi atención se centró en que su hijo salió pocos minutos después de que Vaden abandonara el lugar, el pánico recorrió mi columna vertebral, rogaba para que no se encontrarán.

—Así que princesa de Pearl ¿cómo esta? —preguntó el rey con desdén.

—Muy bien gracias majestad ¿y usted? Espero que esta visita no haya sido inoportuna —dije con una reverencia.

—Confío en que las malas costumbres de su tío, no estén puestas en usted.

—No soy una ladrona majestad.

Era cierto la princesa de Pearl no lo era, pero la capitana del Red Storm sí, pero ahora no hablábamos de ella.

—Eso espero, porque te estoy abriendo las puertas de mi hogar.

—Pero no gratis —expresé con una sonrisa.

Dije que me comportaría, pero eso no duró mucho tiempo.

—Todo tiene un precio en este mundo, el tuyo, es una simple perla —dijo dándome una falsa sonrisa—.Mi tiempo es limitado, no puedo malgastarlo contigo, hay una bienvenida importante y esperada que debo supervisar. Cassian te dará un recorrido del castillo y te llevara a la habitación en donde te quedarás, infórmale que es la siguiente a la de Gala. Mis sirvientes están ocupados en cosas más importantes.

Robo a la CoronaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora