Capituló XXXI

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Solo como dato extra antes de empezar, me gusto esta canción para el baile de este cap. solo como sugerencia por si quieren ponerle ambiante jiji besos. la encuntran como:  Ballade - Two violin Arrangement de luke Faulfner.  Ya esta en el apartado.

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Mi capacidad para fingir siempre fue maravillosa, desde que tengo memoria me gustaba creer que mentir era como una clase de don que se me dio. decía que estaba bien, decía que era valiente, decía que era feliz.

Antes de formar mi tripulación y de conocer a las personas más importantes de mi vida, la pequeña yo ya era una farsa, no siempre fui la capitana del Red Storm, pero siempre fui una mentira. Aunque hace unos años por un momento sentí tanta libertad que me encontraba tan segada, tan embriagada que no tuve la fuerza de ver más allá de mi felicidad momentánea y eso provocó el error que daría un nuevo rumbo a mi vida.

Sentí que una nueva yo nació el día que pise por primera vez ese barco con detalles negros y preciosas velas rojas, ese barco que se convertiría en mi barco. Mi hogar.

Y para ser sincera, si tuviera que elegir entre todas las personas en el mundo a quien tendría la oportunidad de salvar solo lograba pensar en mis 7 personas favoritas. Y había una sola persona en todas estas tierras que no podía perder, porque me di cuenta que al final del día no lograría salvar a todos.

Pero no renunciaría al hombre que me había salvado y lo había hecho de tantas formas que de alguna manera le debía todo.

Aunque jamás se lo iba a confesar porque al final de cuentas la rivalidad entre los dos siempre estaba presente y talvez el me reproche en la cara que desde el principio él tenía razón.

Estaba tan sumida en mis pensamientos que por poco termino como una tonta en frente de Keo, al escuchar sus pisadas y su garganta aclararse sacudí mi cabeza ligeramente intentando mantener mi mente en el presente, en lo que pasaba en ese momento.

—Créeme que no quiero preguntarte esto, pero ¿has visto a Gala? —La voz de Keo fue perezosa.

Parecía tan cansado con sus hombros algo caídos y los labios apretados, su elegancia se encontraba apagada y su mirada era débil. La mascara dorada que usaba no dejaba apreciar toda la expresión de su rostro, pero no era necesario, era tan claro que estaba harto.

—¿Y donde quedo el "buenas noches señorita Nerea, que encantadora luce esta noche"?

—No estoy de humor para tus bromas, por favor Nerea ¿has visto a Gala?, fuiste la única a quien vi salir del salón.

Se escuchaba tan honesto su tono de voz ya no era firme y esa imagen de perfección parecía desmoronarse poco a poco.

—No la he visto.

Keo se acomodó el traje y resopló molesto.

—Estoy tan arto de esta estúpida fiesta. —Estiró su chaqueta con frustración.

—Ya somos dos —confesé y el me miró sorprendido—. No me gusta estar rodea de tantas personas.

—Y yo estoy cansado de que me pregunten sobre mi relación perfecta con Gala, ¿Cómo les digo que todo es un trato político?

Me encogí de hombros.

—Solo di que tus papis querían lo mejor para ti.

Keo soltó una risita algo aguda y por primera vez lo vi relajado, más humano y no tan perfecto o robótico, verlo más suelto fue una imagen divertida. Luego comenzó a hablar sobre como estaba tan abrumado con toda esta noche y el dolor en su rostro de fingir las sonrisas y risas elegantes.

Robo a la CoronaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora