Al llegar yo me sorprendí pues Agda tenía razón esto parecía más un desierto que Norduslak, yo me asome por el carruaje mientras Agda intentaba resguardarme.
—Hemos llegado— dijo Óski mientras abría la puerta del carruaje y me ayudaba a bajar.
Me sujete el largo de mi vestido negro para no tropezar. Me sorprendí por ver aquel paisaje, esta aldea era famosa por sus dunas de arena naranja.
—Pero ¿ por qué hay dunas?
—El mar se encuentra muy cerca y con los años, poco a poco el mar fue bajando por lo que solo quedo arena — contesto Óski, tambien viendo al horizonte — Este lugar se llama las dunas de pyria— añadió Óski, de pronto Iorak me llamo; lo busque con la mirada y el estaba junto a uno cortesanos hincados en la arena mientras veían algo, me acerque y Iorak tenía en su mano una piedra que resplandecía mucho, parecía plata pura.
—Es ''pyria'' es una piedra que se vende mucho, la gente cuando la encontro creia que era plata, pero no lo es, aunque no es tan valiosa como el oro o la plata, se vende en grandes cantidades al sur del continente, lo utilizan para la producción de ''matiti''
—¿Que es el matiti?
—Es una sustancia arenosa verde, la utilizan para muchas cosas como hacer fuego verde, es más difícil de apagar y se propaga más rápido que el convencional, también usan el matiti para producir balas de ''exus'' el única arma de fuego que existe en el continente, ambas cosas se usan para tácticas de guerra— dijo Iorak mientras me enseñaba la piedra preciosa— Ah decir verdad no tenia idea de que hablaba, jamás había tenido contacto con objetos para la guerra... ha decir verdad, no tuve contacto con muchas cosas pues Octavius me tenía siempre encerrada y sin conocimiento del mundo exterior— Somos el único lugar en el mundo donde se da la pyria... es una de nuestras principales entradas de dinero al imperio— Iorak continuó hablando cuando uno de sus guerreros le hablo para ver el mapa del terreno.
Yo me agache a tomar una piedra y entonces Óski se paró a un costado mio.
—Parece que esta tierra tiene mucho que brindar
—Es verdad— dije poniéndome en pie mientras veía la piedra bajo el resplandeciente sol.
—Le tengo un regalo— cuando él dijo esto yo voltee a verlo, él cargaba una pequeña caja de madera, esta se abrió y una tela de terciopelo verde tapizaba la caja y a su interior había una gargantilla de plata con diminutas incrustaciones de Pyria en esta.
—¡Es preciosa!
—También tiene a juego una tiara, pero aún están trabajando en esta, para cuando regresemos al centro de la tribu ya estará lista
—Muchas gracias Óski
El sonrió y me entrego la caja, yo la tome y agache un poco mi cabeza en forma de agradecimiento.
—Tambien queria preguntarle si ¿quisiera ir mañana al medio día a cabalgar? — yo levanté una ceja pues me sorprendió la invitación— Iorak estará ocupado, el visitará las dunas donde se da la pyria y supervisará cómo va la exportan a los otros reinos del sur— añadió Óski.
—Si, Wilhem me comento lo que haría mi esposo en esta visita, por lo que acepto su invitación
Al otro dia Agda quiso vestirme como las mujeres de esta región, se encontraba emocionada pues me dijo que su abuela había nacido en esta tribu por lo que sabía bien cómo vestían. Me puso unos pantalones de piel de gamuza café claro estos se pegaban a mi cuerpo y me llegaban a la cintura, una camisa masculina blanca, por encima un chaleco de gamuza a juego con el pantalón, por encima puso una clase de capa, que solo dejaba salir mis brazos por debajo de la tela de colores encima me puso un collar hecho de conchas y plumas; trenzo mi cabellera rubia y puso una diadema que cruzaba por mi frente la cual había sido bordada con cuentas de pyria, me puso unas botas de piel que no tenían listones para amarrarse y un brazalete de plata.
—Jamás me había puestos pantalones tan ajustados
—Se ve muy bien su majestad— dijo Agda viéndome por detrás.
Salí de la tienda y me reuní con Óski quien hablaba con Iorak, cuando este me vio se sorprendió y no me quito la mirada de encima.
—Estoy lista, podemos irnos— me dirigí a Óski. El asintió con la cabeza y se despidió de Iorak en nordus
—Cuidala mucho Óski— dijo Iorak en voz baja, yo no dije nada y me acerque a mi caballo.
—Es una tarde algo caliente ¿no?— dije intentando hacer conversación mientras nos dirigíamos a campo abierto para correr los caballos.
—El día es mas caliente que la noche, pero de igual forma aun esta frío — dijo Óski.
Cuando llegamos a campo abierto Óski me explico como controlar mi caballo, practicamos un rato hasta que dijo que ya podíamos correr. Los dos comenzamos a correr los caballos por una larga pista hecha por la misma arena, sentía como el viento golpeaba mi rostro y el sol calentar mi cuerpo, dimos varias vueltas hasta que quisimos dejar descansar los caballos. Nos detuvimos bajo una carpa hecha para nosotros, ahí bebimos agua y degustamos fruta.
—¿Quisieras aprender el arte de domar caballos?
—¿Cómo es eso? — le pregunté dándole un sorbo a mi agua.
—Le mostraré
El se puso en pie y pidió ayuda para subirse a su caballo pues era un hombre de baja estatura y estos caballos eran algo anchos y muy altos. Yo me subí al mío y entonces él comenzó a enseñarme técnicas para hacer que mi caballo diera vueltas, caminara hacia atrás y levantarlo en dos patas. Nos alejamos de los esclavos para poder correr y practicar aquellas nuevas técnicas, cuando comencé a escuchar el galopeo de muchos caballos; deje de escuchar a Óski y me detuve a ver el horizonte de arena, entonces a mi espalda vi que habia arena en el aire
—Alguien se acerca— le dije a Óski quien ya se había dado cuenta del ruido, entonces vi como en forma de media luna apareció un grupo de hombres a caballo.
Me sorprendí pues estos no eran nuestros—Los Yaqui— dije asustada, entonces el me indico que acercara mi caballo al suyo y eso hice, me puse a un costado de el viendo a los hombres de frente, entonces ambos en silencio nos mirábamos a la cara.
—¿Que buscan?— gritó Óski a los hombres, estos nos veían con sus penetrantes miradas entonces uno de ellos le respondió.
—¿Es la emperatriz?
Pase saliva nerviosa y asustada, entonces Óski entre dientes me dijo — No reveles tu identidad, aqui eres una simple esclava
—No, es mi esclava— contestó Óski
—¿Extranjera?— replicó rápido el hombre.
Ambos nos quedamos estupefactos y en silencio, entonces en esa escena de tensión entre aquellos jinetes y nosotros, apareció un hombre más, este montaba un caballo plateado, que brillaba con la luz del sol; llevaba una pañoleta negra que le cubría la mitad del rostro dejando al descubierto sólo sus ojos y llevaba en la espalda una enorme espada con el empuño de cobre.
—Es el — me susurro Óski.
—¿Quien?
—Aleksi
Tan pronto llegó el hombre de la pañoleta los demás deshicieron la media luna y comenzaron a rodearnos con sus caballos, rápido Óski y yo movimos los caballos en círculos para cuidarnos las espaldas, mientras pasaba esto note que su líder no se movía, se mantuvo fijo viéndonos. tras varios minutos de casi acercarse a nosotros el hombre gritó algo y los demás detuvieron su paso, para después formar dos filas paralelas e irse, mientras que Aleksi nos seguía viendo con su mirada penetrante, especialmente a mi. Tanta era su insistencia que baje la mirada pues no quería que pensara que lo estaba retando, que hasta que salió el ultimo hombre de la zona el se dio la media vuelta y se fue.
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ROSA INVERNAL
General FictionCuando Oksana es destinada a casarse con el emperador de un país lejano; característico por su eterno invierno y por ser tierra de salvajes, se vera forzada a forjar su carácter apacible y alzar su voz. Entre la locura de su hermano y el afrontar...
