—¿Por qué hizo eso?
—Lo siento— dije aun en mi caballo
—Sabe que no puede distraerse, estamos en su zona, fue un milagro que nos dejasen asi sin mas, lo que hizo nos puso en peligro
—Lo se y lo siento, solo buscaba una manzana en mi maleta
—Su señora, pienso que usted no entiende los riesgos a los que nos enfrentamos ¿que hubiéramos hecho si la hubieran tomado a usted? el emperador me hubiese colgado su majestad—Me sorprendí y no dije nada evitando llorar—Que esto no vuelva a suceder —Waldemar bajo de su caballo y me dio la espalda, Wilhem en silencio amarró su caballo y me señalo con las manos que me calmase, para después retirarse con Waldemar a platicar. Con ganas de llorar baje del caballo escondiendo la cara pues comenzaba a ponerme roja.
Waldemar y Wilhem preparaban la cena y yo me encontraba a unos metros alejada de ellos, pero a su vista. Me sentía triste y a penada, nadie me había gritado de tal manera desde que había llegado aquí, pero recordé a Octavius quien me gritaba para menospreciarme.
Vi que Wilhem y Waldemar comenzaban a servirse la comida, por lo que me puse en pie y fui con los caballos, saque una manzana de la maleta y se la di a uno, mientras acariciaba su cabeza.
—Su majestad la comida está lista— dijo Waldemar acercándose a mi
—Gracias jowvnik— no dije más y comencé a acariciar al caballo, Waldemar me veía y fue cuando se volvió a acercar
—Siento haberle gritado de la forma en que lo hice señora— mis ojos marrones le miraron y solo negué con la cabeza— Pero me molesta pensar en lo que pudo haber sucedido, solo porqué que usted buscaba una manzana.
—Entiendo Guerrero, no tiene que disculparse, fue mi culpa— dije seria
—Su majestad, en verdad siento haber sobrepasado mi tono con usted— el hombre extendió su mano en señal de paz y yo la tome, para despues sonreir.
—¿No comerán? — pregunto Wilhem a lo lejos, los dos nos miramos a los ojos y sonreímos nerviosos para acercarnos con Wilhem.
Llegada la noche Wilhem amarro mi caballo al suyo y me sentó con él, para que yo durmiese mientras avanzabamos por la noche. Cabalgamos la noche entera, Waldemar no quería perder más el tiempo pues sabía que era peligroso estar aquí.
Por la mañana pudimos detenernos en un rio le dije a Waldemar y a Wilhem que queria darme un baño, Waldemar no parecia nada contento con la idea pero me dejo. Mientras me bañaba frente a mi se encontraba Waldemar quien me daba la espalda, para no ver mi desnudez y del otro lado del arroyo Wilhem quien tambien se encontraba de espaldas. Intente lavar mi cuerpo de forma rapida, pues Waldemar decia que era peligroso estar ahí.
—Listo, saldre— dije acercandome a la orilla.
—Señora— aun de espaldas Waldemar me entrego una manta para secar mi cuerpo
—Gracias Waldemar— el parecio sorprenderse porque le volví a llamar por su nombre, después de nuestra acalorada pelea.
Me vestí detras de Waldemar y después ambos el procedieron a darse un baño en el agua fría del rio, mientras yo secaba mi cabello y me alistaba para subirme al caballo.
Me vestí nuevamente como hombre, mientras cubría mi rostro con el sombrero. Pasaron alrededor de dos horas, cuando Waldemar se detuvo frente a nosotros.
—Hemos llegado
Me sorprendí con su afirmación y me quede en silencio. En verdad estabamos aquí... al fin estaba con Iorak, pensaba contenta.
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ROSA INVERNAL
Ficción GeneralCuando Oksana es destinada a casarse con el emperador de un país lejano; característico por su eterno invierno y por ser tierra de salvajes, se vera forzada a forjar su carácter apacible y alzar su voz. Entre la locura de su hermano y el afrontar...
