Capitulo 17.

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Cuando me fui dejándolos solos — Porque necesitaban estar solos y hablar.— me dirigi directamente hacia la ventana de mi lobita, la cual ahora está hechada poca bajo en la cama conmigo a su lado.

— Algún día te marcare.— Le digo tocandole lentamente el pelo.

No se ni como, ni cuando pero con una agilidad impresionante se levanta de la cama y formando una cruz con sus dedos me apunta.

— ¡Atrás, demonio!— Grita alejándose de mi.

Por primera vez en mi vida me río a carcajadas y ella al verme se enfurece más.

— Ni se te ocurra acercarte a mi.— Dice seriamente, aún con sus dedos en forma de cruz apuntándome.

— Baja los dedos.— Ordeno con una sonrisa.— ¿Te crees eso de que los vampiros no pueden tocar cruces ni ajo?— Le pregunto arqueando una ceja.

Ella como si fuera lo más obvio de la vida, asiente y yo ensancho aún más mi sonrisa.

— Pues no es verdad.

En menos de un segundo llegó hasta ella y la acorralo contra la pared.

— Puedo comer y tocar el ajo, puedo tocar cruces y puedo salir a la calle de día.— Le explico, mostrándole mis colmillos.— ¡Ah! Y tampoco necesito ninguna invitación para entrar a una casa.

Ella parpadea rápidamente y después de lo que parece un milenio en silencio, reacciona.

— ¡Aléja de mi esos colmillos!— Grita, intentado salir del pequeño espacio que hay entre mi cuerpo y la pared.

— Estos colmillos son los que algún día te marcaran.

— No pienso dejar que eso ocurra.— Dice con obstinación.

— No es algo que puedas controlar.

— Claro que puedo.— Levanta la cabeza con orgullo y me mantiene la mirada.— Es mi cuerpo.

— Te equivocas.— Digo retándola con la mirada también.

Un destello de confusión pasa por sus ojos, pero rápidamente vuelve a su posición de querer retarme con su mirada "intimidante".

Si sigue así, igual consigue intimidar a un gatito de tres meses...

— Tu cuerpo también es mío, pero lo comparto contigo. Soy buena gente.

— Buenísima.— Dice con sarcasmo.— Sigue siendo mío.

— Testaruda.

— Vampiro gruñon.

— Loba llorona.

— Estúpido buenorro.— Dice ella y cuando se da cuenta de lo que a dicho, se retracta.— No quería decir eso... ¡Estúpido vampiro!

— Claro, claro...

Veo como se pone roja de la rabia y la impotencia, sonrio con arrongancia y acercándome a su oído, le susurro.

— Tu también estas para comerte.

Y entonces sus mejillas se vuelven rojas de la vergüenza, sonrio.

— Pues tu no.— Murmura.

— Lo que tu digas.

— ¿Ves? Siempre me das la razón.

— Como a los tontos.— Sonrie ella.

— Pues este tonto te vuelve loca.

— ¡Callate!

Me río de si cara, porque de lo roja que esta me parece adorable y cuando ella levanta la mano para pegarme dejo de reírme y la miro serio.

— No me puedo creer que una pulga como tu de 1,50 de altura me esté intentando pegar.— Le digo seriamente y ella enrojece aún más de la rabia.

— ¡Solo tengo 16 años!— Grita enfadada.

— Vas para los 17.

— Aun tengo que pegar el estirón.— Dice ella, cruzandose de brazos, consiguiendo que sus pechos se alcen.— ¡Maldito vampiro!— Grita y cuando la miro con confusión.— Deja de mirarme ahí, mis ojos están aquí.

— Ahí también tienes dos ojitos pequeños y rosados.— Sonrio con arrogancia y dejo de mirarle los ojos.

— ¡Pervertido!

— Solo tuyo.

— Estúpido.

— Eres tu la que tiene que aguantarme.— Me encojo de hombros.

Se tapa con las manos y hago un puchero con los labios, ¿Por que se tapa?

Por tus ojos curiosos.

— Asher a encontrado a si pareja.— Le digo mirándola a los ojos.

— ¿Quien...?

— El demonio que te llevo a la fuerza a mi casa.

— Oh, ese...

— Si.— Sonrio.— Ese...

— ¿Y que?— Pregunta.

— ¿Y que, que?— Le cuestiono.

— ¿Como le va?

— Ella sabe artes marciales y el le tiene miedo.— Le explico y se rie.

— Se llama karma.

— Llámalo como quieras pero a mi también me a dado un poco de miedo.— Comento y su mirada cae en mi.

Me mira tan intensamente que me estoy empezando a poner nervioso.

— ¿As ido a verla?— Pregunta ella seriamente.

— Hace un rato e ido para hablar con ella.

— ¿Por que?— Pregunta.

— Porque Asher me pidió ayuda.

— Oh..

— ¿Estas bien?— Rueda los ojos y la miro raro.

No estará... imposible, no me creo que este celosa de la pareja de mi amigo. Imposible.

Claramente está celosa de ella.

Igual tienes razón...

Siempre tengo razón. Recuerda, soy tu conciencia.

— ¡Strix!— Me grita haciendo que vuelva al mundo real.

— ¿Que pasa?— Pregunto automáticamente.

— Otra vez te estabas poniendo bizco...

— Me lo tengo que mirar.

Se calla, no dice nada y por una vez quiero que hable, que se ría y que insista en que le conteste.

Es raro que este callada... siempre es tan charlatána.

— ¿Que piensas?

— Nada.

— No te rayes con ella, tu eres la única que quiero en mi vida.

— Um..

— La mejor de todas las mujeres con la que he estado.— Digo y recibo un puñetazo de su parte.— La más bonita, increíble, sexy, carismática y interesante, preciosa, hermosa, guapa...— Y así sigo diciendo adjetivos, hasta que veo que sonrie.

— Eres un pelota.

— Te encanta.— Sonrio.— Además, es verdad.

— No soy perfecta.

— Para mis ojos eres más que perfecta.

Sonrie y sin darme cuenta deja un casto y tierno beso en mis labios. Sonrio mientras me besa y agarrandola de la cintura, la atraigo hacia mi cuerpo y hago el beso aún más intenso.

Estúpido Vampiro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora