Capitulo 28.

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Lobos, duendes, ángeles y arcángeles... todo un cuento de hadas.

Abby a hablado con su tío (El supuesto alpha) y le a dicho a ella que los lobos no quieren a una mujer de alpha y más a una que está con el enemigo, que viene siendo yo mismo.

Asher a hablado con Drac Caldwell el maldito arcángel y le a dicho que ellos la quieren, porque la quieren los ángeles. Solo la quieren por joderles, básicamente.

Ahora solo falta saber porqué los ángeles y los duendes la quieren.

— Igual te quieren convertir en una duenda.— Dice riéndose Asher.

— Ja ja.— Se rie Abby, que ya está informada de todo.

Yo no quería contárselo, pero el imbecil de Asher se lo soltó todo mientras se reía.

— Tenemos problemas serios para que os estéis riéndo.— Digo serio, los dos me miran y se callan al instante.— Tenemos que saber porqué los ángeles y los duendes te quieren.— Demando.

— Es complicado... los ángeles no la quieren muerta, ya que es importante para ellos.— Dice Asher.— No se para que la quieren, esa es la falla.— Se rie.— No a querido decírmelo el muy maldito.

— Lo descubriremos.— Sentencio.— ¿Los duendes?— Pregunto.

— Ni papa.

Asiento.

— Abby no saldrás de aquí.— Me mira mal, pero la ignoro.

Me alejo de ellos y llamo a dos de mis vampiros para que vigilen la puerta.

El timbre suena después de unos segundo y cuando abro, miro a Asher para que sepa que nos vamos ya.

— Abby.— La llamo y me mira atentamente.— Ellos son tus nuevos guardaespaldas. — Sonrio al ver como le cambia la cara.

— No, no y no.— Dice levantándose del taburete en el que está.— No quiero a dos monos en la puerta.

— No te van a molestar.— Le aseguro.

— He dicho que no.— Vuelve a decir, pero la ignoro y salgo por la puerta seguido de Asher.

— Te va esperar cabreada.— Dice riéndose el demonio que tengo a mi lado.

— Luego me encargo de eso.— Aseguro.— Ahora vayamos a la aldea de los duendes.

Asiente y dice.— Sígueme.

Después de un rato llegamos un bosque y Asher comienza a tocar árbol por árbol.

— ¿Se puede saber que haces?

— Estaba por aquí, estoy seguro.— Se Susurra para el mismo.

— ¿El que?— Vuelvo a preguntar.

— Callate que no lo enc...— Se interrumpe al ver como se hace un portal de color morado al lado de un árbol.— Aquí está.

— Esto nos llevará a su aldea.— Afirmó.

— Sip.— Destaca la "p".— Vamos.— Y sin más se lanza hacia el portal.

Resoplo por su comportamiento de niño pequeño y me adentro al portal, el cual me escupe hacia otro bosque.

— Pensaba que te rajarias. — Dice con una sonrisa de oreja a oreja.

— Eso nunca.

Comenzamos a caminar y cuando ya llevamos como cinco pasos empiezo a escuchar susurros por todos los lados.
Miro con una ceja arqueada a Asher y el se encoge de hombros.

— Los duendes son unos cotillas.— Dice como si nada.

Continuamos andando hasta que llegamos a una pequeña aldea, en la cual las casa son un pelin pequeñas.

— ¡Que salga el rey duende!— Grita Asher, riéndose.

Es imbecil.

Un montón de duendes comienzan a salir de esas mini casas que son igual de altas que el lavamanos de mi castillo.

— ¿Que hace un demonio y un vampiro aqui?— Pregunta una voz y comienzo a buscar al dueño de ella.

No lo encuentro.

Hay demasiados duendes...

— ¡Aquí imbeciles!— Vuelve a gritar y esta vez damos con el dueño.

— Es muy pequeño.— Me susurra al oído Asher.

— Y tu no eres que digamos muy listo para ser un demonio.— Dice el duende rey.

— Estoy de acuerdo en eso.— Concuerdo con el.

Asher me mira mal y el duende sonrie, mostrando los podridos y rotos dientes que lleva.

Ahora que lo veo mejor, me puedo dar cuenta de que no son como las películas dicen... son todo lo contrario y no en el buen sentido.

Son feos, gordos, rugosos, su piel es de un color apagado y feo, tienen berrugas por casi todo el cuerpo, su nariz es grande y sus ojos son pequeño y rasgados.

Definitivamente la criatura más fea que he visto en la vida...

Estoy de acuerdo.

— ¿Se puede saber a que habéis venido?— Pregunta el "Supuesto rey duende".

— Queréis una cosa que me pertenece.— Digo en voz alta, para que me escuchen todos.

Estúpido Vampiro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora