Lobos, duendes, ángeles y arcángeles... todo un cuento de hadas.
Abby a hablado con su tío (El supuesto alpha) y le a dicho a ella que los lobos no quieren a una mujer de alpha y más a una que está con el enemigo, que viene siendo yo mismo.
Asher a hablado con Drac Caldwell el maldito arcángel y le a dicho que ellos la quieren, porque la quieren los ángeles. Solo la quieren por joderles, básicamente.
Ahora solo falta saber porqué los ángeles y los duendes la quieren.
— Igual te quieren convertir en una duenda.— Dice riéndose Asher.
— Ja ja.— Se rie Abby, que ya está informada de todo.
Yo no quería contárselo, pero el imbecil de Asher se lo soltó todo mientras se reía.
— Tenemos problemas serios para que os estéis riéndo.— Digo serio, los dos me miran y se callan al instante.— Tenemos que saber porqué los ángeles y los duendes te quieren.— Demando.
— Es complicado... los ángeles no la quieren muerta, ya que es importante para ellos.— Dice Asher.— No se para que la quieren, esa es la falla.— Se rie.— No a querido decírmelo el muy maldito.
— Lo descubriremos.— Sentencio.— ¿Los duendes?— Pregunto.
— Ni papa.
Asiento.
— Abby no saldrás de aquí.— Me mira mal, pero la ignoro.
Me alejo de ellos y llamo a dos de mis vampiros para que vigilen la puerta.
El timbre suena después de unos segundo y cuando abro, miro a Asher para que sepa que nos vamos ya.
— Abby.— La llamo y me mira atentamente.— Ellos son tus nuevos guardaespaldas. — Sonrio al ver como le cambia la cara.
— No, no y no.— Dice levantándose del taburete en el que está.— No quiero a dos monos en la puerta.
— No te van a molestar.— Le aseguro.
— He dicho que no.— Vuelve a decir, pero la ignoro y salgo por la puerta seguido de Asher.
— Te va esperar cabreada.— Dice riéndose el demonio que tengo a mi lado.
— Luego me encargo de eso.— Aseguro.— Ahora vayamos a la aldea de los duendes.
Asiente y dice.— Sígueme.
Después de un rato llegamos un bosque y Asher comienza a tocar árbol por árbol.
— ¿Se puede saber que haces?
— Estaba por aquí, estoy seguro.— Se Susurra para el mismo.
— ¿El que?— Vuelvo a preguntar.
— Callate que no lo enc...— Se interrumpe al ver como se hace un portal de color morado al lado de un árbol.— Aquí está.
— Esto nos llevará a su aldea.— Afirmó.
— Sip.— Destaca la "p".— Vamos.— Y sin más se lanza hacia el portal.
Resoplo por su comportamiento de niño pequeño y me adentro al portal, el cual me escupe hacia otro bosque.
— Pensaba que te rajarias. — Dice con una sonrisa de oreja a oreja.
— Eso nunca.
Comenzamos a caminar y cuando ya llevamos como cinco pasos empiezo a escuchar susurros por todos los lados.
Miro con una ceja arqueada a Asher y el se encoge de hombros.
— Los duendes son unos cotillas.— Dice como si nada.
Continuamos andando hasta que llegamos a una pequeña aldea, en la cual las casa son un pelin pequeñas.
— ¡Que salga el rey duende!— Grita Asher, riéndose.
Es imbecil.
Un montón de duendes comienzan a salir de esas mini casas que son igual de altas que el lavamanos de mi castillo.
— ¿Que hace un demonio y un vampiro aqui?— Pregunta una voz y comienzo a buscar al dueño de ella.
No lo encuentro.
Hay demasiados duendes...
— ¡Aquí imbeciles!— Vuelve a gritar y esta vez damos con el dueño.
— Es muy pequeño.— Me susurra al oído Asher.
— Y tu no eres que digamos muy listo para ser un demonio.— Dice el duende rey.
— Estoy de acuerdo en eso.— Concuerdo con el.
Asher me mira mal y el duende sonrie, mostrando los podridos y rotos dientes que lleva.
Ahora que lo veo mejor, me puedo dar cuenta de que no son como las películas dicen... son todo lo contrario y no en el buen sentido.
Son feos, gordos, rugosos, su piel es de un color apagado y feo, tienen berrugas por casi todo el cuerpo, su nariz es grande y sus ojos son pequeño y rasgados.
Definitivamente la criatura más fea que he visto en la vida...
Estoy de acuerdo.
— ¿Se puede saber a que habéis venido?— Pregunta el "Supuesto rey duende".
— Queréis una cosa que me pertenece.— Digo en voz alta, para que me escuchen todos.
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Estúpido Vampiro.
FantasyElla era la presa y el cazador que deseaba su sangre, hasta que algo dentro de el le dijo que no. Ella no era su presa, ella era su compañera y terminaria siéndolo, porque no le quedaba de otra opción. ¿Podrán Strix y Abigail ser felices? Entra y lo...
