Como no pude darme cuenta de que el maldito desgraciado era un lobo.
¿¡Como!?
En cuanto lo encontré en una plaza cercana de la casa de mi tua cantante quise matarlo y lo hice de hecho, el problema es que yo no he salído tan bien parado, ya que el maldito estaba con sus amiguitos, a los cual... también mate.
— No me puedo creer que te hayan aruñado cuatro niñatos.— Dice riéndose de mi el maldito demonio.
— Eran seis.— Le corrijo.— Además, ellos an salido peor.
— Y tu peor... los as matado.— Se rie.— No quisiera meterme con tu chica.— Dice y gruño como respuesta.— Tranquilo... no le haré nada que ella no quiera.— Dice riéndose y vuelvo a gruñir, pero con más fuerza.
— Vete.— Digo en voz alta y el me mira con un ceja alzada, y una media sonrisa.
— No quiero.— Responde.
— He. Dicho. Que. Te. Vayas.— Digo palabra por palabra.
— Y. Yo. He. Dicho. Que. No.— Dice imitandome.
— Porque me duele el cuerpo, porque si no te mataba.— Digo recostandome mejor en la cama.
— Claro, claro... no as podido con seis lobitos y quieres meterte con un demonio. Pfff... pésimo.— Se burla y lo miro mal.
— Vete a tomar por culo.— Digo y cierro los ojos.
— Exagerado... te pondrás bien en menos de una hora.— Dice y escucho como menea una silla.
— Traela.— Sentencio con los ojos cerrados y escucho la puerta de salida abrirse y volverse a cerrar de un portazo.
***
—¡Sueltame!— Escucho gritos de afuera.— ¿¡Estas sordo!? Oh...ya se, ¡Eres tonto de remate!— La puerta se de mi habitación se abre y deja ver a mi amigo y a mi tua cantante nada contenta.— ¡Y me traes con este!— Chilla cuando me ve.— Mira que empezabas a caerme bien...
— ¿En serio?— Pregunta con interés mi amigo.
— ¡No!— Chilla como respuesta y me río.— ¿¡Y tu de que te ries!?— Se dirige a mi.
Tiene para todos esta mujer.
— Dile a tu amigo el cucaracha que me suelte.— Demanda y con un asentimiento de cabeza, la suelta.— A él si le hace caso...¡Eh! Pues que sepas que ahora eres una cucaracha, perro y todo eso mezclado es... ¡Un mierda, huele culos!— Grita y me río a carcajada limpia.
¿Donde está la chica del otro día?¿Se la a comido, o que?
— Mira niña ya he aguantado demasiado y co...
— ¡Callate!— Grito con fuerza y el se calla al instante.— Tu.— Le señaló.— Déjala ya en paz.— Le indico.— Y tu.— Esta vez la señaló a ella.— Ven.— Ordeno y veo como niega con la cabeza.— Ven.— Vuelvo a ordenar, pero esta vez más demandante y frío.
Ella obedece y a paso lento llega hasta donde estoy.
— Vamos a comer.— Digo haciendo que se sienta en uno de los taburetes.— Come.— Ordeno cuando le pongo enfrente un plato de espaguetis a la carbonara.
Ella come sin rechistar y dejándola ahí sentada, voy hacia donde esta Asher.
— Es una malcriada.— Susurra.
— Soy loba y tengo un buen oído.— Chilla sin dejar de comer, sonrio.
— ¡Lo se!— Chilla Asher.
— Es buena cuando le da la gana.— Digo.— Pero si sabes controlarla, siempre lo es.
— Tu sabrás controlarla... a mi casi me muerde.— Grita y como a hecho un truco para que no nos escuche, me da igual que lo haga.
— Es una loba... moder está en su naturaleza.
— Igual que en la tuya. — Dice el.— Pero tu sacas sangre y ella lo más probable es que te arranque un brazo o..otra cosa.— Se burla.— No en serio, ten cuidado con ella.— Dice serio.
Asiento.
— No es un perro.— Digo sonriendo por la idioteces que dice.
— No, no es un perro, es una perra que muerde.
— Como vuelvas a decir eso, te arranco la cabeza.— Digo en forma de amenaza.
— Tranquilo... ya te la arrancara ella.— Dice riéndose y con un chasquido de dedos, hace que ella nos vuelva a escuchar.
— De la que te as librado.— Susurro.
— Sabéis que se leer los labios...— Dice ella mirándonos con una sonrisa.
Mierda.
Veo la cara de mi amigo y me doy cuenta de que esta igual que yo: Impresionado. Ninguno se esperaba eso.
— Es broma, paletos.— Dice riéndose y esa risa es música ancelestral para mis oídos.
— Muy graciosa...— Dice Asher.
— Me lo suelen decir.— Dice ella con una sonrisa.
Ya tenemos algo en común; a los dos nos gusta molestar a Asher.
ESTÁS LEYENDO
Estúpido Vampiro.
FantasíaElla era la presa y el cazador que deseaba su sangre, hasta que algo dentro de el le dijo que no. Ella no era su presa, ella era su compañera y terminaria siéndolo, porque no le quedaba de otra opción. ¿Podrán Strix y Abigail ser felices? Entra y lo...
