Capitulo 20.

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Despues de haberla dejado en el instituto volví a lo que es mi casa— Si se le puede llamar casa...—actualmente y la que actualmente parece que alguien la a destrozado.

No lo parece... lo está.

Gracias por decirme lo que veo, conciencia.

— ¡Mierda!— Grito enfadado.

— U la la.— Dice una voz a mis espaldas.

Asher.

— ¿Quien a sido?— Demando.

— No lo se... acabo de llegar, al igual que tu.

— Mierda, mierda y ¡Más mierda!— Pego un puñetazo a la primera pared que veo y se agrieta un poco.

— Tranquilo...— Dice el como si nada.

— ¡No! No quiero estar tranquilo, quiero matarlo.

— No sabemos quien es...— Señala y lo miro mal.— Okey, okey... no me mires así, encontráre al responsable.— Asiento a sus palabras y después de un segundos se marcha.

Me siento en la cama y después de volvé a hecharle una mirada a todo el desastre que hay, me paso las manos por la cara, frustrado e irritado.

— ¡Malditos, desgraciados!— Grito.

Todo está roto y tirado por el suelo, cuando me fijo mejor en la isla, me doy cuenta de que hay un papel doblado y no lo he visto hasta ahora por mi enfado. Me levanto de un salto de la cama y voy hacia el papel, lo desdoblo y leo lo que pone.

Cuidadito con la princesita de tus ojos... algo malo puede llegar a pasarle.

C.

Firmado con una C., ¿En serio? Un poco cutre y anticuado para los tiempos que estamos... ¿Por que no quiere que sepa su nombre? Si al fin y al cabo, voy a matarlo.

Llamo rápidamente por teléfono a Asher y le comento todo, el me dice que dentro de un rato estara aquí, así me vuelco a dejar caer en la cama y con un suspiro, cierro los ojos.

***

— Despierta...— Dice una voz algo rara y me remuevo en la cama.— Despierta...— Vuelve a decir, abro un ojo y lo primero que veo es a Asher haciendo el gilipollas. Literalmente. Esta meneando los dedos de sus manos, las cuales las tiene extendidas hacia mi y e intenta poner voz macabra.

Es raro..

Mucho.

— ¿Que pasa?— Pregunto terminado de abrir los dos ojos del todo.

— E vendido porque me as llamado y te encontrado como un gran bebe durmiendo... así que he decido despertarte con mi super voz macabra.— Dice el, guiñndome un ojo.

Rertifico: Es gilipollas.

— Pues a buenas horas vienes...— Digo pasándome la mano por la cara.— Ya es muy tarde.

— E tenido algunos problemillas...— Comenta, rascándose un brazo. Esta nervioso.

— ¿Que clase de problemillas?— Imitó su voz en la última palabra y le sonrio con burla.

El me mira mal y después de un momento de "miradas asesinas" habla.

— Ella se a enfadado y...— Baja la cabeza avergonzado.— Me a obligado a llevarla a comer pizza.— Se sonroja y puedo jurar que en larga y extensa vida que tengo de vampiro... QUE NUNCA LO HE VISTO SONROJARSE.

— Impresionante.— Digo, el enarca una ceja con curiosidad y sigo hablando.— Nunca te había visto sonrojar.— Estalló a carcajadas cuando veo su mirada de odio hacia mi.

— No tiene gracia...— Dice el, molesto.— Ella es como un torbellino, pequeña y bonita... pero cuando la conoces, cuando la conoces es como un pequeño demonio.

— Demonia.— Corrijo, me vuelve a mirar mal y con suficiencia.— Ya tenéis algo en común.—Digo, intentando no reírme. Juro que lo estoy intentando.— Tu su demonio y ella tu demonia. Suena hasta cuqui...

— ¿Eres imbecil? Si, lo eres.— Dice el, rodando los ojos.— En todo caso ella sería mi diabla.

— Como sea.

— Enséñame la carta.— Cambia de tema y con la cabeza le señaló la isla.

Se levanta de la cama y va.

— ¿C? Que tipo más anticuado...- Dice doblando de nuevo la carta.— Dame un papel y un boli, le voy hacer una carta y la voy a firmar con... ¡HDPVAM!— Grita toda esas letras, lo miro raro.

— No sabes su dirección...

— Hay esta el problema, que si no...— Se muerde la lengua, para intentar parecer amenazante.

Me río.

— ¿Por que si no, que?

— Le reviento la cabeza.

— Me gusta.

— A mi también.— Se rie.— Amenaza a tu princesa... lo más normal es que te la trajeras contigo y así la cuidas mejor.— Sonrio ante su idea.

Normal...

Me parece perfecta...

— Hay un problema.— Me interrumpe y lo miro mal.

¿Que problema puede haber con eso?Ninguno... así que ya está, me la traigo conmigo y ya.

— Igual ella no quiere ir contigo.— Termina de decir.

— Pues vaya...

Parezco un niño ahora mismo, porque toda la ilusión que tenía se a esfumado y eso, de cierta forma me cabrea.

Estúpido Vampiro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora