Capitulo 29.

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— Su sangre esta corrompida.— Dice el duende rey y esa es la razón de porqué la quieren matar.

— No entiendo, ¿Corrompida por quién?— Pregunta Asher.

— Ese ser no debería existir... su poder nos matara a todos.— Sigue hablando.

—¿De que hablas?— Pregunto yo esta vez.

— Su mate nos matara a todos.— Sentecia, mirándome fijamente.— Ahí que matarla antes de que pase...

— Nadie la va a tocar.

— Entonces no quedará de otra que matarte a ti también.— Dice y sin más un montón de mini duendes se nos vienen encima a Asher y a mi.

— ¡Ahí que volver!— Grita Asher lanzando a un duende por los aires.

— ¡Sigue, yo te sigo!— Le grito a Asher.

Un montón de duendes se me vienen encima y como puedo los voy apartando de mi camino.

Cuando ya queda poco para llegar hacia el duende que manda, veo como los demás duendes lo rodean haciendo el intento de defenderlo, cosa que no funciona, porque en cuanto me acerco a ellos comienzo a pegar patadas a diestro y siniestro, logrando que se aparten y así poder llegar al lado del duende rey.

— Te vienes conmigo, duendecillo.— Digo, para después alzarlo en brazos y empezar a caminar rápidamente por donde se a ido Asher.

— Entra.— Demanda y los dos nos metemos al portal, el cual nos escupe de vuelta al bosque y el portal se cierra de golpe.

— ¡Soltarme!— Chilla y mordiendome un brazo, consigue escaparse.

— ¡A por el enano!— Se rie, Asher.

En pocas zancadas mi amigo consigue atraparlo.

— Seguro que a Abby le encantará conocer a un duende.— Dice, Asher y ya me estoy imaginando la reacción de la pequeña castaña.

***

— ¡Pero que pequeño eres!— Chilla como una loca.— Yo quiero uno... pero más guapo.— Susurra las últimas palabras y el duende pone mala cara.— ¿Ves? Este parece que tenga la rabia.— Me dice a mi al oído y me río.

— No soy una mascota, perra.— Suelta el duende y mis ojos cambian a un color carmesin, mientras que los de mi loba se vuelven dorados.

— ¿Que dijistes?— Pregunta ella, mientras se le acerca lentamente.

La dejo que se defienda, pero si el duende le pone una de sus asquerosas manos encima, se la corto en pedazos.

— Pe - rra.— Dice sílaba por sílaba.

Derrepente el duende sale volando directo hacia la pared y el estruendo hace que se rompa uno de los cuadros que hay en la habitación.

— Así aprenderás a respetar a tus mayores.— Le dice ella con una sonrisa encantadora. Luego se da la vuelta y se acerca a mi.— Quiero un perro salchicha.— Demanda como una niña malcriada.

La miro un poco impresionado por lo que acaba de hacer y poco a poco voy cogiendo la bandeja roja que hay en la cocina para poder taparme con ella ciertas cosas.

No pienses en cosas malas...

Me reprende mi conciencia.

— Yo te doy lo que quieras.— Le digo.

— Huy... alguien tiene problemillas.— Dice, Asher llegando a mi lado.

— Callate, imbecil.

— Vale, pues cuando suban a tu casa un ángel, un arcángel y varios duendes, me hablas.— Y con esas palabras se va de mi lado.

Mierda.

— Ahí que sacar a Abby de aquí.— Demando y rápidamente me levanto de donde estaba sentado y le hablo a Asher.— Haz esa mierda que haces para desaparecer.

— Se pide por favor.— Dice con una sonrisa arrogante.

No te lo pienso pedir así...

— Entonces, no nos queda otra que luchar...

— Vale.— Lo interrumpo, ya cansado de su comportamiento infantil.— Haz eso de desaparecer, por favor.— Susurro las dos últimas palabras.

— Lo prefiero un poco más alto, pero te lo voy a dejar pasar por ahora.— Dice y con una sonrisa de oreja a oreja, comienza.

Agarro a Abby de la mano y con el otro brazo alzó al duende, para luego ir al portal o lo que sea que haya hecho Asher. Nos metemos todos por el agujero blanco y este en cuanto salimos, se cierra y nos tira a la casa de soltero que tiene mi amigo en la tierra.

— ¡Menos mal que ya as llegado!— Chilla una dulce voz, la cual no reconozco, pero deduzco que es la compañera de Asher.— Oh... con gente.— Dice cuando aparece y admiro a la pequeña chica (La cual está preñada de uno o dos meses) que aterrorizaba a mi amigo con sus patadas de kung-Fu.

— Te presento a mi compañera Rebeka.— Me dice el y ella se acerca a darme la mano.— Rebeka el es mi amigo Strix y la chica que hay a su lado es su compañera y se llama Abigail.— Dice el rápidamente y su compañera va a darse dos besos con mi compañera.

— Encantada de conoceros.— Dice con una sonrisa de oreja a oreja.

Estúpido Vampiro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora