Capitulo 26.

368 33 3
                                        

Los días pasan volando junto a la castaña que vive conmigo, no he vuelto a recibir llamadas del desconocido que se hace llamar C y para rematar mis vampiros me an informado que el tío de la lobita anda buscándome.

Todo perfecto.

— Tengo hambre.— Se queja por tercera vez la señorita que va sentada en el copiloto.

— Ya llegamos...

— Eso me as dicho hace nada.— Refunfuña.

— Y tu me lo as preguntado hace nada, hazme el favor de callarte y así podamos llevar el camino en silencio.

— Tardas mucho para ir a un súper.

Me ignora como el que no quiere la cosa y sigue replicando hasta que llegamos al aparcamiento del súper.

— Llegamos.— Digo viajando del coche y voy abrirle la puerta.— Sal.— Demando.

Pone el dorso de una de sus manos en su frente, cierra los ojos y tirando el cuerpo hacia atrás, dice con dramatismo.

— Me da pereza.— Abre un ojo, para verme y sonrie como una niña pequeña.

— ¿No tenias hambre?— Pregunto.

— Se me a quitado.— Dice volviendo a su ser.— As tardado mucho en llegar.

— Que culpa tengo que tengamos que salir de ese pueblo, porque allí no hay nada.

— Comprame algo y me lo sacas.— Pide.

— O sales, o no comes.— Demando y me mira con ojos de cachorro.— Se que eres una loba... pero no te humilles poniendo ojos de cachorro.— Le digo ocultando la sonrisa que quiere dibujarse en mis labios.

Me llevo un manotazo de su parte y pegando un portazo a la puerta sale del coche.

— Imbécil.— Susurra cuando estamos ya dentro del súper.

Empezamos a recorrer los pasillos o mejor dicho empiezo a seguirla a ella (Ya que está aún enfadada y va unos dos o tres metros por delante de .) y su dirección nos dirige hacia el pasillo del chocolate, la bollería industrial y todo tipo de golosinas.

Deja todo lo que le gusta en el carro y no digo nada porque tengo el suficiente dinero como para comprarle todo el maldito súper.

— ¿Modo caprichosa?— Pregunto en modo de broma y por los pelos veo humo salir de su cabeza.

— ¿Te molesta?

— Para nada... me pone cachondo.— Le susurro al oído, cuando me acerco lo suficiente a ella.

Una vieja abre los ojos como dos platos y hay es cuando me doy cuenta de que no me he acercado lo suficiente a ella.

Ignoro a la vieja y sigo hablando.— Me gusta que gaste mi dinero, me gusta que sepas que puedes tener todo lo que quieras con un chasquido de dedos.— Le confieso al oído.

— Te lo crees demasiado, vampirito...

La interrumpo — Rey de los vampiros.— Presumo y ella bufa como respuesta.

— Yo ya he terminado.— Avisa.

Asiento y los dos nos dirigimos hacia la caja para pagar.

***

Una vez terminamos de colocar toda la compra, observo como ella se desploma en la cama (La cual también sirve de sofa) y cuando quiero seguirla, mi móvil suena.

Estúpido C.

Sale escrito en la pantalla y lo cojo sin pensarlo, ya que me divierte burlarme de el.

— Me echas de menos.— Digo na más cogerlo.

—Tu ríete mucho.— Dice sin una pizca de gracia en su voz.— Dicen que el que ríe último, rie mejor...

— Que pena que yo siempre me ría.

— Eso dices ahora.

— Se que nuestra relación amor- odio es divertida... pero me preocupa que esto pueda darle celos a mi lobita.— Me río.

— Ten cuidado con ella... que no soy el único que la anda buscando.— Con esas palabras cuelga y el eco de su risa se queda en mi mente.

Maldito.

Llamo a Ashel y al segundo pitido me responde.

— ¿Que pasa, mosquito?— Canturrea.

Otro maldito.

— Quiero que descubras quien es el maldito que se hace llamar C.— Demando.

— Estoy en ello... — Dice y después de unos segundos en silencio, lo escucho decir.— Pesado.

— Tómatelo enserio.— Advierto y cuelgo sin dejarle hablar.

Vuelvo hacer otra llamada, pero esta vez a unos de mis vampiros para que vigilen bien la zona y me avisen cuando encuentre algo fuera de lo normal. Voy directo a la cama y sin miramiento alguno me lanzó encima de la lobita, la cual se queja y susurra un gordo.

¿Gordo, yo?— Me señaló.— No, no, no...— Niego con la cabeza a la vez que hago un ruido de negación con la boca.— Yo estoy fuerte y tu estás demasiado flácida.

— ¡Quítate, cerdo!— Chilla empujandome.

— Que dramática eres.— Susurro en voz alta para que me oiga.

— Habla el mosquito quita sangre.

— Perdona...— Digo con evidente sarcasmo.— ...la perra que aulla.

Eso la hace girar el cuello más rápido que la niña del exorcista y cuando me mira con esos ojos verdes penetrantes que reflejan todos sus pensamientos, me asustó y conmiezo a alejarme de ella lentamente.

Si me muevo despacio no me atacara... o eso es lo que dicen de los animales.

— Corre.— Dice seriamente y me quedo embobado con sus ojos.— ¡Corre!— Chilla y mi cuerpo reacciona como si estuviera en una carrera.

Comienzo a corres por la pequeña habitación y cuando me la veo detrás, aceleró y corro más rápido aún, suplicando a algo o a alguien porque me ayude.

¡Me va a matar!

Estúpido Vampiro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora