Capitulo 24.

406 42 3
                                        

Ya llevamos una semana viviendo juntos, en la cual ella a intentado escaparse como unas cinco veces...

Pero...

He conseguido que deseche la idea de volver con su tío y se quede a vivir aquí por un tiempo. Es lo que le dije a ella, porque pienso hacer que se quede toda la vida conmigo.

— Y...¿Quien es?— Pregunta.

— Un tío raro que firma con sus iniciales y me tiene envidia.— Respondo enrollando los espaguetis chinos en el tenedor.

— ¿Por que te tendría envidia?— Vuelve a preguntar.

— Porque soy mejor que el.— Contesto con simpleza y me meto los espaguetis a la boca.

— Cuanta humildad...— Susurra, pero con la intención de que la escuche.

La miro mal.

— Ese imbécil nos a amenazado, así que te quedas conmigo hasta que lo mate.

— Aquí no cabemos los dos.— Responde ella, cambiando de tema.

La miro fijamente y sonrió de lado.— Cabemos perfectamente. — Digo.— ¿No ves?— Alzó una de mis cejas y ella me mira confusa.— Tenemos una cama de matrimonio.

Veo como se sonroja poco a poco, hasta que su cara se vuelve completamente roja.

— No podemos dormir juntos.— Dice mirando hacia otro lado.

— Ya lo hemos hecho.— Digo y su sonrojo se vuelve aún más intenso.

— No es lo mismo.

— Pues entonces duerme en el suelo.— Digo, ya cansado del mismo tema.

El rojo de su cara ya no es por vergüenza, si no por rabia, la cual está sintiendo gracias a mis palabras.

— Eres un imbécil.— Dice, para luego levantarse del taburete.

— Lo seré, pero tu no vas a salir de aquí... así que piénsate lo de dormir en el suelo.— Termino de comer y me levanto.

***

— Tengo hambre, ¿Me haces de comer?

— Estoy haciendo cosas.— Respondo mirando los papeles que me acaban de llegar de el clan.

— Pero tengo hambre.

— Y yo sueño.

— Eres malo.

— Dejame en paz.— Suelto harto de sus tonterías infantiles.

Desde el día en que amenazaron a mi compañera, hemos encontrado tres vampiras muertas con parecidos rasgos físicos a mi compañera.

Algo espeluznante y preocupante, lo se y por eso estoy pensando en volver al castillo.

Allí estaríamos más seguros.

— Abigail.— La llamo, no me contesta.— Abby.— La vuelvo a llamar y tampoco me contesta.— Se acabó.

Me levanto del taburete y voy hacia la cama donde esta ella sentada, la agarro del brazo y la volteo hacia mi. Sus ojos están húmedos y eso hace que el color de sus ojos resalte en todo su esplendor, su nariz y mejillas están rojas... aquí la pregunta es; ¿Por que mierda llora?

— ¿Que te pasa?— Formulo con cansancio.

Solloza más fuerte.— Me duele.— Susurra.

— ¿El que?

— El cuerpo, es como si mis huesos quisieran romperse.— Termina de decir haciendo un puchero.

Mierda.

Eso solo significa una cosa; Transformación.

Ella es una loba, pero una loba que aún no se a transformado.

— Tranquila.— Le susurro, haciendo que se acueste sobre mi pecho cuando me acuesto en la cama.— Relájate.

— Du...duele.

Le paso un papel para que se suene los mocos.

— Hoy es luna llena.— Informo.

— Yo te digo que me duele todo el cuerpo y tu me dices que hoy es luna llena, ¿Esto va en serio?¿Quieres que vayamos a verla?— Dice con mala cara y sonrio, para hacer que se cabree.

Por lo menos se distrae de los dolores...

— Si. Quiero que vayamos a verla.

— Ves tu solo.

— Te necesito a mi lado.

— ¡Oh!Que tierno, mi vampirito gruñón.— Me estruja entre sus dedos las mejillas y como un tonto la dejo que haga lo que le de la gana.— Eres muy tierno.

— Y tu muy hermosa... ¿Me acompañas esta noches, entonces?

— Me duele el cuerpecito.

— Dejará de dolerte si me acompañas.— Miento.

— Iré...— Dice sonriendo como una boba.

— Ibas a venir igual.— Digo con arrogancia y escucho como resopla.

Lo más probable es que esta noche se convierta oficialmente en loba y hasta entonces lo único que puedo hacer para calmar su dolor es distraerla haciendola reír.

Así pasamos la tarde entera, riendo y hablando como si la vida dependiera de ello.

***

— Vamos tu puedes, preciosa.— La animo a que se levante.

Estamos de camino al bosque que hay al final del pueblo y aún no hemos llegado, porque los dolores que siente hacen que no pueda mantenerse de pie.

— No..no puedo.— Dice.— Esto... duele... mucho.— Por cada palabra que dice suelta una profunda respiración.

La cargo en brazos y con mi velocidad llegamos en menos de cinco segundos al bosque, la dejo en el suelo y cuando miro el reoj, veo que queda menos de un minuto para que se convierta.

Suelta un chillido desgarrador y si no fuera porque la estoy viendo pensaría que la están torturando, ese chillido acaba en llanto y al no saber que hacer solo observo como un imbécil.

Sus huesos suenas en un ¡Crack! cada vez que uno se rompe, los gritos que pegan le desgarran la garganta, sus manos y pies se convierte en patas, sus preciosos labios acaban convirtiéndose en el hocico de un lobo y su cuerpo se alarga y se cubre de un pelaje color blanco con mancha marrones.

Ya está, ya es una loba y no es porque sea mi compañera... pero es la loba más hermosa que he visto.

Esta sentada sobre sus patas traseras y me está mirando como si fuera comida, cosa que ignoro y miro el cambio que an dado sus preciosos ojos, ahora son grises como el hierro y me quedo ipnotizado con ellos.

No me doy cuenta de lo que sucede, hasta que la tengo encima lamiendome la cara.

"¡Mío!" Escucho en mi cabeza.

Estúpido Vampiro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora