Capitulo 16.

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Desde el día que salí por su ventana no la he vuelto a ver, no es porque no quiera, si no, porque estoy muy ocupado y hoy e quedado para hablar con la humana que sabe artes marciales.

Según Asher, vamos a hablar con una puerta en medio por si acaso.

Se supone que el que tiene que dar miedo eres tu...

Eso se supone.

— ¿Estas listo?— Pregunta entrando y mirándome fijamente algo nervioso.

— Supungo...

— Con un supongo no me vale.— Dice serio.— Tiene que ser un si.

— Entonces... estoy listo.

— Mucho mejor.— Dice algo aliviado y me río.

— ¿Que demonios te pasa?

— Estoy nervioso y.. y.. algo asustado.— Dice en voz baja las últimas palabras.

— Esto es nuevo.— Me río.— ¡Desde cuando el poderoso y arrogante demonio tiene miedo de una pequeña humana!— Grito burlándome de el.

— ¡No te rías! No es fácil.— Se queja.— Esa pequeña humana como tu la llama, es muy peligrosa.

— Exageras...—Digo quitándole importancia al asunto.

— Vamos entonces.— Sonrie y con un gesto de mano me hacer salir por la puerta

***

— ¡CORREEEE!¡CIERRA LA PUERTA QUE SALE!

— ¡YA VOY!— Le grito de igual manera, intentando cerrar la puerta, ya que la humana está pujando desde el otro lado para abrirla.— ¡AYUDAME, IMBECIL!— Le grito.— ¡VA ABRIRLA!

Conseguimos cerrarla cuando el me ayuda y al final le ponemos el pestillo, para que no pueda salir.

Apoyo mi espalda en la pared y con un suspiro de cansancio me escurro hasta acabar sentado en el suelo.

— No es una humana.— Digo cuando empiezo a escuchar sus gritos.

Ahora entiendo porque el le tiene miedo, esa humana está loca. No a querido ni hablar civilizadamente y cuando derrepente se a callado, he entrado para ver que pasaba y se me a tirado encima.

Vergüenza tendría que darte...

¡No es una humana!

Claro que lo es. Lo que pasa es que soys unos debiluchos, buenos para nada.

¡Callate!

— As visto.— Señala la puerta cerrada con la cabeza y asiento.— Es peligrosa.

— Menos mal que no es mi compañera...— Digo aliviado y como siempre, el me hecha una mala mirada.— No te ofendas.— Le digo seriamente.— Sabes que tengo razón...

— ¿Que hacemos?— Pregunta cambiando de tema.

— Tirale comida.— Le sugiero y el alza una ceja.— ¿Que? Igual está hambrienta y por eso es agresiva.

— Pues igual...

Se acerca a la puerta y después de dar unos suaves golpes en la puerta, los gritos de la loca cesan y el silencio reina en esa habitacio, mientras que para nosotros reina el miedo.

Estúpido Vampiro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora