— ¿¡Donde está!?— Pregunto en un grito.
— Tu la as perdido, vampiro.— Dice el con una media sonrisa.
— Si no vas a decir nada bueno, mejor callate.
— Que borde te pones.— Lo escucho murmurar, mientras camino de un lado hacia otro pensando cuando a podido irse y porque no me enterado.
— Es... imposible, absolutamente imposible que ella se haya ido.
— No debe estar muy lejos.— Dice.— Probablemente esté donde su tío.
— No creo...— Susurro.
No a durado ni medio dia aquí, literalmente a encontrado una salida sin tener que forzar la puerta, ya que la había cerrado con seguro.
¿Por la ventana?
Imposible... ¿O, si? Al fin y al cabo, es la única salida que hay... porque no creo que se haya por el retrete.
— Se a ido por la ventana.— Digo en voz alta.
— Eso es lo que te estoy intentando decir todo este rato, pero no me escuchas.
— Callate ya.
— Otra vez...
— ¿¡Por que no la estamos buscando!?
El se levanta alarmado por mi grito y después de unos segundos me mira mal y me saca el dedo corazón.
Lo ignoro y salgo de la pequeña habitación con el detrás.
***
— ¡Sueltame! Maldito demonio.— Chilla como una loca, mientras Asher la arrastra hasta la habitación.
— Te lo buscaste tu sólita.— Se mofa el, de ella.
— Tiene razón.— Digo.— Suéltala.— Ordeno, cuando ya traspasamos la puesta de la habitación.
— ¡Sois unos Malditos!— Sigue chillando.— No pienso quedarme contigo.
— Harás lo que yo quiera.
— ¡No!No y no.
— Di lo que quieras... Al final, te vas a quedar aquí.
— ¿Por que?
— ¿Por que, que?
— ¿Por que me tengo que quedar aquí?
— Estas en peligro y no creo que donde tu tío estés segura.— Y con esas últimas palabras me doy la vuelta y voy hacia la pequeña cocina.
— Vale.— Acepta, tan fácil que me doy la vuelta para mirarla con sorpresa.— Pero con una condición...— Arqueo una ceja para que siga hablando.— Cuando deje de estar en peligro, no me lleves de nuevo con el.
— Encantado de la vida.
No dice nada, supongo que se habrá quedado satisfecha con mi resuestas asi que cuando la veo ir hacia la cama con pequeños pasos, le pregunto.
— ¿Tienes hambre?
Asiente.
Preparo rápidamente unos sándwiches de embutido y los llevo hacia donde ella esta sentada.
— Toma.— Se lo entregó.
— No me gusta el queso.— Se queja.
Abro su bocadillo y lo quito.— ¿Contenta?— Le pregunto.
— Mucho.— Sonrie como una niña pequeña.
— Me he dado cuenta que casi no nos conocemos.— Me encuentro diciendo en voz alta.
— Supongo que lo suficiente.— Dice ella.
— No debería ser así, digo... somo pareja.
— Lo se.— Suspira ella.— ¿Como hacemos para conocernos mejor?— Pregunta.
— Cuéntame cosas sobre tu vida.
— Pues... según lo que me an contado mi padre murió sin llegar a verme ni conocerme y mi madre murió en el parto.— Agacha la cabeza y me siento mal por ella.— Vivo con mi tío y mi tía, los cuales no me soportan mucho y mi otro tío... esta por ahí con su mate.— Dice ella, soltando una dulce risa.— Mi cumple es el veintidós de febrero y.. no se que contarte más.
— Ya no volverás con tu tío.— Le aseguro.
— Más te vale cumplir tu palabra...— Advierte riéndose.
— Siempre la cumplo.
— Bueno, ahora cuéntame sobre ti.
— Soy el rey de los vampiros... y poco más.
— ¿Cuantos años tienes?
— No tengo suficientes dedos para contarlo.
— Oh..¿Eres muy, muy viejo?— Me mira fijamente y veo el brillo de la curiosidad en sus hermosos ojos.
— Más que tu, seguro.
Hace un puchero y me mira durante un rato, así, intentando darme pena y al final... lo consigue.
Te estás ablandando.
— Solo te voy a decir que traspaso un milenio.
Abre esos hermosos ojos verdes y me preocupo porque se le puedan salir, al final me río de su cara y ella ni se inmuta.
Parece procesar la información y después de un buen rato reacciona y frunce el ceño.
— Eres un vejestorio.— Dice, me mira mal.— Y un pedofilo.
— Exagera... en la relaciones sobrenaturales siempre ahí relaciones así.— Explico.— En la de los humanos no, porque lo ven mal.
— Esta mal.— Recalca ella el "Esta".
— Para nosotros, no.— Sigo insistiendo.— Además, que costumbres te an dado. No pareces una loba normal.
— ¿Y que parezco, entoces?
— Haber, si, eres una loba... pero a la que yo he visto no te le pareces en nada.
— No te entiendo.
— A ella les da igual la edad, se dejan marcar el primer o el segundo día y solo quieren estar con su pareja... embargo, tu...— Me interrumpo al ver su cara, sus ojos que poco a poco reflejan el dolor por mis palabras.
— Sigue, sigue hablando.— Me invita.
— No tienes esas cosas.
Se encoge de hombros.— Me importa muy poco, ¿Sabes?
— A mi también... tarde o temprano serás oficialmente mía.— Dejo caer y siento la mirada penetrante e indignada de ella.
Miro al frente y sonrió de lado al escuchar su susurro.
— Estúpido, vampiro.
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Estúpido Vampiro.
FantasyElla era la presa y el cazador que deseaba su sangre, hasta que algo dentro de el le dijo que no. Ella no era su presa, ella era su compañera y terminaria siéndolo, porque no le quedaba de otra opción. ¿Podrán Strix y Abigail ser felices? Entra y lo...
