Capitulo 30.

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Rebeka y Abby parecen ser mejores amigas, porque desde que llegamos no paran de hablar y reír.

Normal las dos están igual de locas...

—Tenemos que matarlos a todos...— Dice Asher con diversión.

— Primero hay que interrogar al duende.— Le digo.— Dame uno.— Pido y el me pasa un cigarro, el cual me pongo en los labios y en con el encendedor lo enciende.— Ahí que saber porqué buscan a Abby...— Termino de decir tirando el humo.

— Pues vamos a ello.

— Strix...— Dice la dulce voz de mi compañera. Me giro para verla y la diferencia de altura hace que tenga que inclinar la cabeza hacia abajo.— Quiero probarlo.— Sonrie intentando convencerme.

— No.— Digo seriamente y paso por su lado.— Vamos, Asher.

— Pero, Strix...

No contesto y junto a Asher pasamos al cuarto en donde hemos metido al duende atado de manos y pies.

— ¿Estas cómodo?— Pregunta con gracia, Asher y el duende gruñe.

— Quiero que me diga todo sobre mi compañera.

— Esa zorra esta corrompida con una maldición.— Miro a Asher y con eso solo va y le pega una patada.

— Habla bien, si no quieres recibir más fuertes.— Advierto y el asiente quejándose del dolor.— Habla.— Digo pacíficamente y lo más calmado que puedo.

— ¡Es la verdad!— Dice el duende.— Su abuela estaba corrompida por una maldición y ahora la tiene ella.

— ¿Que maldición?— Pregunto.

— Traerá el hambre, el dolor y la muerte el día que cumpla los dieciocho.— Sentencia.

— Aun queda un año.— Digo.— Debe haber una forma de quitarla.

— Matandola.— Dice en un murmuro el duende.

Lo miro mal.

— Asher encuentra a una bruja antigua.— Demando.

— Esas no puedes hacer nada...— Dice el duende.

— ¡Bien! Según tu ¿que hacemos...?

— Ahí una manera de matarla y que vuelva a vivir.— Dice.— Así estará viva, pero sin la maldición.

— ¿Como?— Pregunto.

— Convirtiendola en vampiro.

Esas palabras son como balas que penetran mi piel. Vampira y loba, una híbrida. Ella no va a querer y la voy a tener que obligar...

— Probaré con la bruja de momento.

— Lo que quieras... tienes un año de tiempo.

— Te soltare y te irás con los tuyos.— Asiente.— Pero te vas y nos dejas.

— Si pasa el año y no lo as arreglado volveré...— Dice seriamente y desatandolo, dejo que se marche.

— Volvemos a mi castillo.

*🧄*

— ¿Quien es esta, Strix?— Pregunta Abby en un susurro.

— Te van a hacer una pequeña revisión y quiero que te portes bien.— Le explico.

— No soy una niña pequeña.— Replica.

— Solo deja que te mire.— Le pido y asiento algo desconfiada.

— ¿Quien es la chica?— Pregunta la bruja.

— Yo.— Dice Abby.

— Acuéstate aquí.— Le dice y Abby se acuesta en una mesa.

— Te sacaré sangre.— Le explica la bruja.— ..y te daré un líquido.— Asiente dando a entender que la a entendido.

La bruja procede a quitarle un tubito de sangre y después de pasar las manos por encima de su cuerpo, le dice que se levante y le da el liquido que debe beberse.

— Ya estaría.— Avisa.— Solo falta que haga efecto.

Abby se bebe el líquido con una mueca de asco y me acerco a ella para darle un beso en la frente.

— Asher, pagale.— Demando y cojo en brazos a Abby.—Este es nuestro castillo.— Le digo mientras me la llevo a nuestra habitación.— Tiene cinco plantas y nuestra habitación está en la quinta.— Se rie y le sonrio.— Ya te lo esperabas...— Asiente con una sonrisa.— Soy un vampiro algo tenebroso, así que prefiero la quinta planta y estar solo.

— Ahora estarás conmigo.

— Tu no me molestas.

— La primera y segunda planta es de los sirviente.— Explico y asiente.— Hay ascensor, esto es un castillo moderno.— Le digo con una sonrisa y ella me la devuelve.

— ¿Y por que subimos por las escaleras?— Pregunta.

— Me gusta sentir tu cuerpo junto al mío, cada vez que doy un paso.

— Tonto.

— Tonto, no... demasiado listo diría yo.

— Eres un vampiro al fin y al cabo.

— Y tu una loba, mi lobita.

— Solo tuya.

Cuando llegamos a mi habitación abro la puerta como puedo y la dejo en la cama.

— Acomodate que esta será tu habitación a partir de ahora.

— Una habitación bastante grande... de seguro y cabe otra cama.

— Si cabe, pero ya hay una así que la otra es una tontería.

— Porque tu lo dices.

— Porque yo lo digo.

Ella se descalza, para acostarse en la cama y yo la sigo, colocandome detrás de ella y abrazandola por la cintura.

Estúpido Vampiro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora