Capitulo 25.

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Ayer la tuve que traer de brazos hasta aquí, porque la transformación le quito todas las fuerzas del cuerpo.

— Una loba...

— Si, una loba muy hermosa.

— ¿Grito?

Asiento, algo malhumorado por el simple hecho de recordar el dolor que sufrió ayer.

— Deja de hacer preguntas tontas.— Le pido.

— Es que nunca he estado en una transformación...— Comenta.— ¿Duerme?— Pregunta de nuevo y asiento.— Oh...— Exclama con evidente decepción.

— No la vas a tribillar a preguntas.— Advierto, terminando de hacer la comida.

Pongo la comida y los utensilios en la barra y me dirijo hacia la cama, para despertarla.

— Princesa.— La llamo y se remueve de un lado hacia el otro.— Despierta.— Se pone boca abajo y entierra la cara en la almohada poniendo los brazos bajo esta.— Pues que se coma tu comida Asher...

— ¡Y una mierda!— Chilla, levantándose de un salto.— Demonio del infierno, ni se te ocurra tocar mi plato de comida.— Le advierte, yendo  hacia el.

Sonrio y me acerco a donde ellos para poder sentarme enfrente de Asher, el cual mira fijamente a la lobita.

— No.— Hablo cuando veo las intenciones de el.

Me mira mal.

— ¿Por que?— Pregunta.

— Porque lo digo yo.— Sentencio y empiezo a comer.

— ¿De qué habláis?Y... por cierto vosotros no oleis ese aroma tan rico.— Dice alzando el mentón y oliendo hacia todos los lados, al final su mirada acaba en mi y me mira tan profundamente que temo que se me tire encima.— Eres tu.— Susurra y en menos de un segundo me a tirado al suelo por el impacto de su cuerpo contra el mío.

— Pues si que es intensa.— Escucho decir a Asher.

¡Mío!— Exclama sobre mi y hunde su nariz en mi cuello, deleitándose con mi olor.

Gruño como respuesta y la aprieto contra mi a la vez que le susurro un Mía en el oído.

Ahora si que me va a querer como su compañero, mate o como quiera decirlo.

— No es por interrumpir... pero sigo aquí.— Dice el maldito demonio y mi compañera gruñe a la vez que se levanta.

— Te podías haber ido.— Murmura volviendo a su sitio.

— Yo también te quiero.— Le dice el, en  burla.

— Callate ya.

Sonrió como un tonto y en cuanto noto la mirada de el demonio en mi, dejo de sonreír y me pongo serio.

— Bueno...— Dice levantándose de su sitio.— Yo ya me voy...— Sonríe.— ...tengo una humana a la que cuidar.

— Por fin...— Suspira mi loba cuando el se marcha.

No se llevan para nada bien...

***

Llevamos todo el día en la cama y cuando la castaña abre los ojos, lo primero que hace es acostarse encima de mi.

— Hueles muy bien.— Dice aún somnolienta.

— Y tu también.— Le respondo a la vez que me río.

Es muy tierna.

El móvil suena en la mesita que tengo al lado y sin mirar quien es, lo descuelgo y me lo llevo a la oreja.

— ¿Quien?— Respondo a lo bruto.

— Que pena que ya no te acuerdes de mi...— Dice una distorsionada.— Estas tan entretenido con la loba que tienes al lado que te olvidas de mi.

— ¿Eres el que se hace llama C.?— Me río.— Tan cutre y anticuado...

— Si te digo mi nombre no sabrás quién soy, así que... ¿que te importa?

— Solo quiero saber que nombre pondré en tu tumba o en el basurero en el que te tire.

— Tan ladrador y tan poco mordedor.— Canturrea con esa estúpida voz distorsionada.

— Por lo menos yo no me distorsiono la voz.— Digo con una sonrisa de lado, mientras observo como mi lobita se a vuelto a quedar dormida.— Te digo quién soy y si me das una dirección me presento.— Alardeo.— Y por cierto... no soy un perro ni un lobo, para morder y ladrar.— Añado y escucho como resopla.

— No te voy a tocar ni un pelo a ti, porque ya tendrás suficiente dolor cuando tengas que preparar el funeral de la lobita que duerme a tu lado.

— Dime, ¿Te metes con ella, porque contra mi no puedes?— Me río.— ¿Tan poco hombre eres?

— No dirás lo mismo el día que ella muera.

— Antes de tocarla a ella, te enfrentas a mi.— Y con esas palabras cuelgo la llamada.

Es un aficionado de mierda que se cree que puede contra mi, el rey de lo vampiros.

La castaña de ojos verdes que tengo en  mis brazos se remueve y murmura un pequeño descansa para luego acomodarse mejor sobre mi y volver a dormirse.

Y por más que sea rey... le hago caso a la única persona que más quiero.

Estúpido Vampiro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora