Ella era la presa y el cazador que deseaba su sangre, hasta que algo dentro de el le dijo que no. Ella no era su presa, ella era su compañera y terminaria siéndolo, porque no le quedaba de otra opción.
¿Podrán Strix y Abigail ser felices?
Entra y lo...
Cuando llego a la puerta de la habitación que he alquilado y la dejo en el suelo, para poder abrir la puerta.
— Pasa.— Le indico cuando ya he abierto la puerta.
— Gracias.— Dice en un pequeño susurro y pasa por delante de mí.
Después de entrar a la habitación, cierro la puerta y la miro fijamente. Esta de pie en una esquina de la habitación con la mirada perdida y algo llorosa.
— Siéntate en la cama.— Ordeno en un susurro y ella, después de asentir con la cabeza, me hace caso y se dirige hacia la cama.— ¿Quien era?— Pregunto seriamente y con la voz más fría que un iceberg.
— U..un a..amigo.— Dice entre tartamudeos y sin mirarme, ya que está jugando con sus manos.
— Vaya amigo...¿No?— Comienzo a andar lentamente hacia ella.
— So..solo se enfado.— Dice más firme que antes.
— ¿Solo se enfado?— Pregunto incrédulo.— Y...— Comienzo a decir, para después llevarme una de mis manos a la barbilla.— Dime, ¿Se suele enfadar mucho?— Pregunto, intentado controlarme.
No responde.
Mierda.
— Responde mi pregunta.— Ordeno, pero esta vez más fuerte y demandante.
— A..a..veces.— Dice en un pequeño y poco audible susurro.
— Bien.— Me siento a su lado y siento como su cuerpo se tensa.— No te volverá a poner una mano encima.— Prometo.
Y se lo prometo, porque después de que lo mate, el ya no podrá ponerle una mano encima.
Nunca.
Observo como poco a poco se desliza de mi lado, para ponerse un poco más lejos de mi.
— Eso no se sabe.— La escucho susurrar.
— Si, si que se sabe.— Le aseguro.— Si digo que no te vuelve a tocar, no te vuelve a tocar.
Me mira de reojo, como si buscara alguna mentira en mis facciones, pero al no encontrarla la vuelve a aportar.
— Te lo prometo.— Le aseguro, para que ella se calme.
— Tengo sueño.— Dice haciendo un pequeño y gracioso bostezo.
— Acuéstate.— Le digo como si nada y ella me mira con los ojos abiertos.
— Gracias.— Agradece y frunzo el ceño.
— No agradezcas.
— Lo siento.— Baja la cabeza.
— No te disculpes, no as hecho nada malo.— Le digo y ella se mantiene callada.
Se levanta de la cama y con una mirada de ella, ya se que se va a echar en la cama, así que la dejo y cuando siento como el colchón se vuelve a hundir, me levanto de la cama y camino hacia la nevera.
— ¿Quieres algo?— Pregunto en voz alta y al no recibir respuesta, me giro y me doy cuenta de que ya a caído rendida.
Dejo de mirarla cuando la nevera comienza a pitar, por tenerla mucho tiempo abierta. Cojo una botella de agua y despues de darle un trago, la vuelvo a dejar en su sitio y cierro la nevera.
Camino hacia la cama y auque, no debería, me acuesto a su lado y la rodeo con mis brazos.
Se siente tan bien...
Y con ese único pensamiento, me duermo con ella a mi lado.
***
— ¡El instituto!— Escucho como gritan y me remuevo en la cama, molesto.— ¡Despierta!— Vuelven a chillar, pero esta vez, pegándome golpes en el brazo.
— Umm...dejame.— Digo girandome hacia el otro lado, para que así no me moleste.
Abro los ojos cuando comiezo a escuchar una respiración bastante acelerada, aparte de un sollozo.
Me giro rápidamente y me doy cuenta de que mi princesa está llorando a moco tendido.
— Hey, princesa...— La llamo.
Alza los ojos para mirarme y en un sollozo, dice.— Necesito que me lleves al instituto.
— Cla..claro.— Digo asustado, por su comportamiento.
Me levanto de un bote de la cama y rápidamente me cambio de ropa — Ya que anoche dormi con la ropa puesta.— y me acerco a ella.
— Vamos.— Le digo y los dos salinos de la habitacion.—¿Donde está tu instituto?— Le pregunto y cuando ella termina de decirme las indicaciones, le digo.— Sube.— Digo dándole la espalda y agachandome hacia su dirección.
Ella me hace caso sin rechistar y después de unas cuantas cuadras, llegamos a la puerta de su intituto.
— Ya hemos llegado.— Informo y siento como ella salta de mi espalda en un salto.
Sale a correr, directa hacia el instituto y antes de que pueda entrar, la detengo.
— Asta luego.— Le digo.
Ella me mira asustada y algo en mi se remueve, ¿Por que esta asustada? No se lo pregunto y dejo que siga su camino.
No la entiendo, ¿Por que parece asustada?¿Por qué va tan apresurada?¿Igual es porque llega tarde?Son demasiadas preguntas, para que puedan ser contestadas.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.