Magnetismo.
Ver la manera en la cual Ferrara abrazaba a la tal Lauren hacia que ardiera de la irritación. Se separaron y pude notar el cariño en la mirada de la mujer. El italiano le correspondía de la misma manera y mi cólera aumentaba.
No tenía ni idea de porque me sentía de esta manera, Ferrara y yo no somos nada ni lo seremos como para que mi cuerpo reaccione así. Tenía unas tremendas ganas de largarme, pero mi disgusto se haría visible y no pensaba darle el gusto a Massimo de que creyera que sentía celos.
—Joder, estas tan cambiado. Eres como un buen vino, cada año estas más bueno—halago la mujer con una sonrisa pícara plantada en el rostro.
—Puedo decir lo mismo de ti—replicó Massimo con una sonrisa genuina. Di un leve carraspeo logrando ganarme la atención de la tal Lauren, quien me repaso con una mirada inquisitiva de arriba abajo.
—¿No me la vas a presentar? —cuestionó ladeando levemente la cabeza.
—Lauren, ella es Tasha. Mi compañera—me señaló con la mano—Tasha, ella es Lauren. Una vieja amiga—finalizó.
Vieja amiga, ya me imagino que clase de historia tendrán.
—Un gusto—agregó la mujer dedicándome una sonrisa, que si no tuviera tanta experiencia leyendo a la gente creería que es sincera.
—Lo mismo digo.
—Pues yo no los interrumpo más, iré a terminar unos asuntos pendientes. Fue un gusto conocerte, Lauren—agregué fingiendo una sonrisa creíble para caminar más que irritada hacia el elevador.
———
Massimo.
Si no la conociera creería que la sonrisa que le dedico Black a Lauren es genuina. Pero todos estos días a su lado hicieron que supiera identificar cada tipo de sonrisa que esbozaba.
—¿Por qué sentí una rara tensión en la atmosfera? —cuestionó Lauren reparando a Tasha, quien caminaba a paso apresurado hacia el elevador.
—No sé de qué hablas—respondo intentando sacarle importancia. Pero respuestas como esta no lograban convencer a la cabeza dura de Lauren.
Lauren era una vieja amiga que conocí en la central de Inglaterra en medio de una misión. No la veía hace muchos años y ella era una de las personas más confiables que conocí en Reino Unido. En mi estancia en su país natal convivimos bastante y formamos una amistad.
—No intentes mentirme Massimo, conmigo no funciona. ¿Hay algo entre ustedes, no es así? —interroga posando sus manos en sus caderas, escrutándome con una mirada inquisitiva.
¿Algo entre la insoportable de Black y yo?
Desde luego que no, pero tal vez...
Tal vez nada, tengo que dejar de pensar en tonterías.
—¿De qué coño hablas Lau? Entre ella y yo no hay nada—niego.
No creo que podamos permitírnoslo, pero el arrollador magnetismo que existe entre los dos me llama a que me acerque, me llama al caos incontrolable que se produce dentro de mi cuando estoy cerca de aquella pelinegra de ojos oceánicos que es capaz de poner mi mundo de cabeza.
—No te culparía si estuvieses colado por ella, es muy hermosa. ¿Negaras que no te atrae ni un poco?
En algo tenía razón, Tasha era jodida maravilla para los ojos de cualquiera. Portaba una belleza que te dejaba ciego con tan solo mirarla, y lo peor de todo es que la deseaba como un loco. Deseaba besarla, tocarla y sentirla.
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Al límite
ActionTasha Black sepulta el pasado convirtiéndose en una de las mejores agentes de la GIA, siendo reconocida mundialmente por sus múltiples logros y hazañas, encabezando así la sede central de la agencia. Hasta la llegada de Massimo Ferrara, su nuevo co...
