Bomba.
Rusia, Moscú.
—¡Tenemos un 12-38, voy a proceder así que todos atrás! — vociferé lanzando una advertencia hacia los soldados quienes me observaban como idiotas.
—Agente Black ¿necesita algo?—inquiere uno de los soldados posicionándose frente a mi.
—Necesito que todos se larguen, ¿o quieren que la bomba les explote el culo? ¡Largo, yo me encargo!
La amenaza es un coche bomba, nos estamos enfrentando a un ataque terrorista en la ciudad, al parecer unos alemanes lo orquestaron. Han aparcado el coche en una de las avenidas en donde siempre se aglomera más gentío.
Jodida mierda.
—Inicien evacuación, no quiero nadie aquí—ordené mientras examinaba el coche. —Thatcher, ¿Cuáles son mis opciones? —inquirí a través del micrófono.
Thatcher Dallas, uno de los integrantes de mi equipo y un gran amigo mío. Encargado de la parte informática y de guiar las operaciones desde la central. Es un maldito genio en la tecnología.
—La opción más rápida que tienes es llevar el coche a un recinto acuífero—suspiró—. No podremos desarmar la bomba, al tocar el motor estallara—habló a través del auricular.
—Bien, ¿Cuál es el recinto acuífero más cercano? —pregunté.
—El más cercano está a cuatro minutos, es un muelle.
—Genial, manda evacuar el muelle, la bomba estallara dentro de diez minutos. Llevaré el coche allí.
—Podrías mandar un soldado, no veo porque meterte a la boca del lobo...
—No haré eso, Thatch —lo interrumpí —, por algo soy la mejor en lo que hago. No le tengo miedo a esto, guíame hacia el muelle.
Encendí el auto y pisé el acelerador al máximo. En menos de cinco segundos ya estaba alcanzando 150 km/h de velocidad.
Genial.
—Gira la izquierda, por la intermitente—me guio.
—Hermoso martes, ¿o no Thatch? —bromee mientras enfocaba la vista en la carretera que estaba en una crisis de trafico.
—Desde luego, excepto a que estas dentro de un jodido coche bomba que puede explotar dentro de pocos minutos si no te apresuras!. Ve derecho los próximos 300 metros, luego gira a la derecha.
El sonido de los cláxones no se hizo esperar cuando comencé a esquivar los vehículos con destreza para llegar mas rápido a mi destino.
—Sigue por el mismo camino 200 metros más y ya llegas a tu destino.
—Inicia conteo regresivo para la explosión—ordené fijando la mirada en la carretera, concentrada en lo que tenia que hacer.
—Cinco minutos.
Esquive unos vehículos más, y derrape hacia la derecha para facilitar la entrada rápida al muelle.
Es hora.
Acelere al límite hacia el muelle, el cual ya estaba completamente evacuado. Abrí la puerta y me lancé sobre mi hombro derecho rodando hacia el caliente pavimento que me recibió. El coche cayó al mar y segundos después la explosión no se hizo esperar, provocando un ruido ensordecedor que hizo que me cubriera los oídos con los dedos y salpicando todo el predio de litros de agua.
—Amenaza neutralizada—avisé con la respiración agitada pegando mis labios al pequeño micrófono que tenia incrustado en mi atuendo.
—Black, ¿estás bien? —inquirió Collins mientras que bajaba de una de nuestras camionetas rápidamente para asistirme.
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Al límite
ActionTasha Black sepulta el pasado convirtiéndose en una de las mejores agentes de la GIA, siendo reconocida mundialmente por sus múltiples logros y hazañas, encabezando así la sede central de la agencia. Hasta la llegada de Massimo Ferrara, su nuevo co...
