Contienda.
Thatcher.
—Tenemos que contactarlos. Tasha y Massimo tienen que estar al tanto cuanto antes, esto podría acarrear problemas—hablo dirigiéndome a Meera, quien mantiene su mirada fija en mí.
—Solo los podemos contactar desde una red encriptada. No podemos arriesgarnos a hacerlo por sus móviles porque podrían estar siendo interferidos por Ilya y sus secuaces—argumenta en respuesta, a lo que fijo la mirada en un castaño que ingresa a la sala, escrutándome con una mirada gélida.
¿Qué carajos?
—Meera—habla dirigiéndose a la castaña, ignorando monumentalmente mi presencia.
—Jack, ¿necesitas algo?
—Si...—intenta explicarse, pero Meera lo interrumpe.
—Antes de que me distraiga, este es Thatcher Dallas, un viejo amigo. Estoy segura de que lo recuerdas desde la última vez que trabajo con nosotros—nos presenta Ivanov, y yo le paso la mano al castaño por cortesía, este la toma distante y fuerza una sonrisa cortes.
—Un gusto de nuevo.
—El gusto es el mío, Jack Dagger—replica.
—Bien, ¿sucede algo Jack? —le pregunta Meera cruzando los brazos sobre su pecho, mirándolo atenta.
—Los dispositivos de geolocalización de Tasha y Massimo se encuentran en movimiento, están saliendo del palacete—explica—. Nos llegó un mensaje por la red encriptada con una dirección, a continuación, escribieron una palabra en noruego, cuya traducción es ¨Ataque¨
¿Ataque?
—¡Esta es la oportunidad! —se exalta Ivanov—. Prepara todo Jack, iremos de cacería.
—Bien, hablaré con los demás para seguir las instrucciones previstas, ven conmigo—farfulla lo último y sale de la habitación, a lo que la castaña lo sigue.
¿Qué coño se traen estos dos?
Mi móvil timbra y me alerta de una llamada.
Sam.
—Hey.
—¿Todo bien, Sam? —inquiero preocupado.
—Sí, ¿cómo vas tú? ¿Tasha y Massimo ya están al tanto?
—No, aún no hemos podido comunicarnos con ellos, están dentro del palacete Ackermann. Tenemos las manos atadas, si McKendall vuelve a presionar a Leehman con respecto a la caja estamos muy jodidos, porque querrán verla y confiscarla.
Kendall ha comenzado a actuar raro las últimas semanas, haciendo preguntas innecesarias con respecto a Tasha y Massimo, lo que hizo que una alarma saltara en el equipo. Y como lo hemos estado sospechando desde el principio, se ha estado comunicando con los agentes al mando de Alemania, Schwars y Leehman, con intenciones de saber el estado de la operación. Y allí es cuando la pusieron al tanto de la caja fuerte que se confisco de uno de los burdeles Ackermann.
A lo que McKendall insistió en que se debería guardar en el depósito de la GIA en Nueva York ya que era impenetrable y se encontraba en un lugar muy remoto del país. Los idiotas de Leehman y Schwars accedieron, pero según Meera aún no se han comunicado con ellos, por lo que creemos que están tramando algo.
—Así es, con Jace estamos haciendo todo lo posible para distraerlos y evitar que metan sus narices en la operación Ackermann. No te preocupes, tenemos todo bajo control—me segura Sam.
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Al límite
AçãoTasha Black sepulta el pasado convirtiéndose en una de las mejores agentes de la GIA, siendo reconocida mundialmente por sus múltiples logros y hazañas, encabezando así la sede central de la agencia. Hasta la llegada de Massimo Ferrara, su nuevo co...
