01 - Disparo Cataclismo

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―¿Seguro que no es una excusa para flirtear conmigo? ―preguntó Ladybug.

―¡Qué mal piensas de mí, milady! ―rio Chat como toda respuesta.

Chat llevaba a Ladybug en brazos por los tejados de París, después de lograr convencerla, con muchas dificultades, para que se cubriese los ojos con su cinturón y se dejase llevar hasta lo que Chat definió como «una sorpresa felina».

Ladybug notó por fin cómo Chat descendía hasta tierra firme y la posaba en el suelo con delicadeza. Acto seguido, escuchó el chirrido de una puerta abriéndose y sintió cómo la mano de Chat agarraba su muñeca y la arrastraba para que cruzase el umbral. Solo entonces él exclamó:

―Ya estamos aquí. ¡Ya puedes mirar!

Ladybug retiró el cinturón de sus ojos y miró a su alrededor con curiosidad. Para ser sinceros, se había esperado que la sorpresa de Chat fuese alguna azotea romántica con velas y globos con forma de corazón, pero lo que había delante de ella no era nada de eso.

―¿Esta no es la guarida de Copycat? ―preguntó, aunque en realidad estaba bastante segura de que sí lo era.

―¿Esta no es la guarida de Copycat? ―preguntó, aunque en realidad estaba bastante segura de que sí lo era

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Chat la había llevado hasta una nave industrial con techo acristalado y muros de ladrillo

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Chat la había llevado hasta una nave industrial con techo acristalado y muros de ladrillo. Apartadas contra las paredes había máquinas y esculturas inacabadas o rotas, que dejaban un gran espacio vacío en el centro de la habitación.

―He pensado que, con Hawk Moth en posesión del resto de miraculous, ya no podríamos pasearnos por París libremente. Así que supuse que necesitaríamos un sitio para, no sé, reunirnos o entrenar. ―Chat avanzó hasta el centro de la nave con pasos ágiles y los brazos abiertos, señalando el edificio―. El escultor se ha marchado a Viena y no volverá en un año, así que supongo que no le molestará que ocupemos su taller, ¿verdad? ―añadió con una sonrisita inocente.

Ladybug miró a su alrededor. El lugar era grande, era privado, y no tenía ninguna conexión personal con ninguno de los dos. Además, Chat tenía razón: ya no podían dejarse ver en público tan a la ligera como antes. Hawk Moth era demasiado poderoso y podría atacarlos por sorpresa en cualquier momento, así que era mejor esconderse y dejarle hacer el primer movimiento a él.

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