🐼: Canción: Mianhae (미안해) - Sorry
Cantante: Heize
⚠: ADVERTENCIA: Este capítulo contiene lenguaje fuerte y menciones a temas como abuso, acoso, suicidio, trastornos alimenticios y autolesiones. Si eres sensible a este tipo de escritura, te recomiendo leer con discreción o pasar el capítulo.
𝓜𝓲𝓬𝓪𝓮𝓵𝓪
— ¡Se acabó esta madre! —Alina bajó las escaleras corriendo— ¡Nos vemos en tres semanas, perras!
Agitó su mano descontroladamente antes de entrar al auto de su madre y salir rápidamente de la universidad. Comentó que se iría de viaje a Colombia apenas termináramos el último examen. De aquí al aeropuerto. Está más emocionada no por conocer un nuevo país, sino porque comparó los precios de distintos libros en librerías de acá y allá y lleva una lista enorme.
— ¿Ya te vas?
— Sí, iré a la universidad donde estudian mis amigos y de ahí, a comer algo.
— ¿Se van de fiesta?
Me encogí de hombros ante la pregunta de Valeria. Nuestro plan es encontrarnos e ir a comer, quizá nos demos un chapuzón en la piscina del área social de una de ellas.
— ¿Y tú qué harás, Roja?
— Julia y yo veremos un maratón de Buffy.
— Ay, qué aburridas. Yo sí voy de fiesta. Son vacaciones.
Después de despedirnos, tomé el primer bus que llegó. Ya me están esperando y no me gusta llegar tarde. La semana de exámenes finalmente acabó y eso significa libertad. Debería estar contenta, pero se me hace imposible no pensar que ya no tengo trabajo. Mi única fuente de dinero para mantenerme se ha ido y si bien me sentí liberada por finalmente decir todo lo que una vez me guardé; era un trabajo relativamente sencillo. Ahora me quedé sin carta de recomendación, sin liquidación y sin poder despedirme de Toby. Estas vacaciones serán para buscar trabajo y nada más, no puedo decirle a Leo ni mucho menos a mamá que sigue enfadada conmigo hasta el punto que creo que me bloqueó como contacto. Un poco inmaduro considerando que es madre y una mujer adulta. Según Leo, terminó su relación con Raúl y eso la ha puesto peor. Estoy cansada de decirle que no necesita de un hombre para poder vivir, no volveré a gastar mi saliva en eso porque sé perfectamente que a los dos meses regresará con él dándole el poder lo cual, detesto. Ya es adulta, que haga lo que quiera, igual que yo.
— ¡Ela! —escuché mi nombre. Ubiqué a mis cuatro amigos en el área del estacionamiento ya listos para irnos. Corrí hacia ellos.
— ¡Eh! ¿Cómo va todo? ¿Cuándo fue la última vez que nos vimos?
— Uf, ¿desde diciembre? —respondí con otra interrogante la de rizos, Lily.
— ¡Zorra!
— ¡Estúpida!
Nick me envolvió en sus brazos mientras reía. Nos conocemos desde el kinder cuando entré como nueva estudiante. Él junto a Cara me acogieron a los cinco años y desde entonces, nos hemos vuelto inseparables. En séptimo se unió Becky al grupo y un año después, Lily. Éramos los cinco a todos lados en la escuela, prácticamente los rechazados. Populares no era una palabra que nos describiera, nunca lo ha hecho. Me solía preocupar mucho lo que los demás pensaran de mí, no obstante estoy orgullosa de decir que ya no.
— ¿Qué tal los exámenes? —les pregunté después de saludar a todos.
— Estoy seguro de que tendré que dar verano pero ¿qué chucha? La vida es solo una y hay que vivirla.
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La chica de las estrellas
Teen Fiction*AVISO: Esta novela se encuentra finalizada, más no corregida.* A la luz de la luna todo puede ocurrir. Un saludo, un abrazo, un beso, una declaración, una correspondencia, un rompimiento y un reencuentro. Este fue el caso para Ethan Edwards y Micae...
