23. Silent Cry

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🐼: Canción Silent Cry
Grupo: Stray Kids

⚠ ADVERTENCIA: Este capítulo contiene lenguaje fuerte y menciones a temas como abuso, acoso, suicidio, trastornos alimenticios y autolesiones. Si eres sensible a este tipo de escritura, te recomiendo leer con discreción o pasar el capítulo.

𝓜𝓲𝓬𝓪𝓮𝓵𝓪

Mamá tuvo un paro durante las horas de la madrugada. Estuvieron quince minutos tratando de reanimarla y tuvieron éxito pero su condición se volvió crítica. La tuvieron que internar en cuidados intensivos. Grace mandó a Leo a casa para que descansara, regresaremos esta noche. Se supone que mejoraría en un par de semanas pero no ha sido así; empeoró.

Las clases han comenzado otra vez y apenas me mantengo de pie. Todo mi mundo se ha vuelto abajo en cuestión de días y quiero gritarlo. Quiero subir a la azotea y gritar a los cuatro vientos lo agotada que estoy, que todo el mundo sepa que ya no puedo más y que me gustaría que llegase un fin. La cabeza me da vueltas y no he dormido en días, las ojeras están más oscuras y grandes que nunca y no recuerdo la última vez que terminé alguna de mis comidas o siquiera comí. He estado evitando las llamadas de la dueña del apartamento simplemente porque no tengo el dinero . Fingir que todo está en orden me está matando, está acabando conmigo. No me reconozco frente al espejo, con el cabello sin peinar desde hace días y el mismo suéter largo azul que uso como pijama. Las ventanas y cortinas se mantienen cerradas no dejando entrar los rayos del sol. Mi piel se ha vuelto más pálida dejando ver el color azulado y verdoso de las venas en mis piernas y brazos. Estoy cansada, solo quiero dormir todo el día. Respondo con mensajes cortos a mis amigas simplemente porque no quiero que nadie me vea.
"Es una fuerte gripa." Eso es lo que suelo responder. No me importa perder clases, no me importa dejar de comer, no me importa dejar de ver el sol, no me importa nada. Solo quiero explotar, que el temporizador llegue a cero y acabar con toda esta mierda.
O que la mierda acabe conmigo.
Contesté a la llamada de Leo cuando estuvo a punto de cortarse.

— ¿Te desperté?

— Sí —respondí, aunque fuera una vil mentira—. ¿Pasó algo?

Lo escuché suspirar. Abrí la refrigeradora buscando algo de tomar pero, nada me llamó la atención.

— De hecho, sí. Grace llamó.

— ¿Despertó?

Silencio.

— No.

— Oh.

— Quiere que vaya para conversar y firmar unos papeles —vaciló. Puse los ojos en blanco.

— Leo, ya no tengo siete años.

— Lo sé, no es nada malo. Te lo contaré todo ¿de acuerdo?

— Bueno. Hazlo ahora.

— ¿Disculpa?

— Dijiste que no era nada malo —me encogí de hombros aunque no pueda verme—, entonces dime a qué vas.

— Ela.

— ¿O quieres que vaya para allá?

— ¿Ethan está ahí contigo?

— ¿Qué tiene que ver él?

No he sabido nada de él, nuestra despedida no fue un "hasta pronto"; sino un "hasta nunca". Respetó mi decisión, por mucho que me arrepienta en este instante. O los momentos en que lo necesito aquí conmigo diciéndome esas palabras que no he escuchado en mucho tiempo: "Lo estás haciendo bien."
Eso es lo que necesito en estos momentos, solo un destello de luz que me diga que vale la pena continuar y que no hay necesidad de renunciar.

La chica de las estrellasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora