🐼: Canción Sorry, I love you (좋아해서 미안)
Grupo: Stray Kids
𝓜𝓲𝓬𝓪𝓮𝓵𝓪
No creí que trabajar en una oficina sería complicado y agotador. Era diferente cuando mi única obligación era estar con Toby. Ah, Toby. Lo extraño demasiado. La empresa de su madre obtuvo un éxito de ventas y comenzó a expandirse por lo que decidieron mudarse a Sudamérica dejando atrás toda la vida que formaron acá. La señora Cordero logró contactarme a tiempo con los datos del vuelo, saldrá hoy en unas dos horas; por ende ya deben estar en el aeropuerto. No me permitieron entrar a su fiesta de cumpleaños, no podrán deterneme en un aeropuerto; no son los dueños. Solo espero que Toby pueda adaptarse, pero sobre todo, que no esté solo. Debería estar agradecida por haber conseguido un empleo en una empresa relativamente relacionada con mi carrera. Me estoy volviendo loca, con los horarios de la empresa y de la universidad, apenas tengo tiempo para comer y hacer tareas. Tazas llenas hasta el tope de Coca Cola se han vuelto mis mejores amigas durante las largas noches. Sí, soda. No me gusta el café y creo que el té no tendrá el mismo efecto. Todo este tiempo ha sido agotador con demasiados cambios que aún así que tome Coca Cola, sigo sin pegar un ojo durante las noches. Mamá también ha tenido que acostumbrarse a los cambios, ahora soy quien la acompaña a sus citas ya que Leo realmente necesita descansar y arreglar lo necesario para regresar y conseguir su nuevo título. Me sorprende demasiado que lo hayan dejado retrasar tanto la entrega.
— Buenos días —salió de su habitación con el cabello revuelto y con los ojos entrecerrados.
— Buenos días. Lo siento, ¿te desperté?
— La llamada de un nuevo día comenzando fue quién me despertó —abrió la refrigeradora sacando la jarra de agua y sirviendo un poco en su taza.
— Te pegó el sol en la cara ¿cierto?
— Sí.
Negué divertida. Cerré la botella de agua que llevo conmigo cada día antes de verificar la hora en el reloj grande de la cocina. Sigo a tiempo.
— ¿Teletrabajo hoy? —asintió.
Colgué mi maleta sobre el hombro y busqué las llaves en la mesa. El bus deberá pasar dentro de quince minutos dejándome cinco minutos de diferencia.
— Nos vemos en la noche.
— ¿Quieres que te lleve?
Negué y agarré un pan rápidamente. Me despedí con la mano por el pan en mi boca y salí de la casa donde el auto gris de Julia me esperaba solo que la conductora no era su dueño, sino la pelirroja.
Bajó la ventana del copiloto. Me quité el pan de la boca.
— ¿Qué haces aquí?
— ¿Qué? ¿No puedo buscar a mi amiga a su casa? —se quitó sus lentes de sol— Está bien, me voy.
— No, no. Es que fue de repente.
— Desperté temprano.
— Milagro —bromeé y subí al asiento del copiloto. Cuando me coloqué el cinturón de seguridad, arrancó—. Pensé que bajarías a saludar a Leo —apretó los labios formando una sonrisa torcida—. ¿Pasó algo malo entre ustedes?
— Nada, todo está perfecto.
— ¿Bueno...?
Suspiró y pude notar como se volvía más pequeña en el asiento. Sus dedos hicieron un sonido rítmico al tamborilear en el volante.
— Ya debe regresar a España.
— Pronto.
— ¿Y si solo es "un amor de verano"?
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La chica de las estrellas
Подростковая литература*AVISO: Esta novela se encuentra finalizada, más no corregida.* A la luz de la luna todo puede ocurrir. Un saludo, un abrazo, un beso, una declaración, una correspondencia, un rompimiento y un reencuentro. Este fue el caso para Ethan Edwards y Micae...
