25. En mil pedazos

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🐼: Canción Anymore
Intérprete: Somi


𝙴𝚝𝚑𝚊𝚗

Los dados cayeron en el número necesario para poder ganar. Mire a la pelinegra frente a mí tratando de reprimir una sonrisa. Sus ojos viajaron del tablero hacia mí antes de bajar la cabeza y desordenar su cabello.

— Renuncio —solté una carcajada.

— ¿Cómo es que eres tan mala en este juego? Es la quinta partida.

— Por algo insististe mucho. ¡Sabías jugarlo y me engañaste!

— Fue una mentira piadosa.

Puso los ojos en blanco y se levantó del piso donde estuvimos jugando toda la tarde. Se dirigió a la cocina. Sentí mi celular vibrar en el sillón. Otro mensaje de Linet.

— ¿Todo bien?

— ¿Hm? —bloqueé la pantalla del celular rápidamente. Asentí con una sonrisa. Volvió a sentarse frente a mí. Su cabello ha crecido mucho desde el incidente en la terraza del que no hemos vuelto a hablar. No puedo creer que hayan pasado cuatro meses de eso. Se han dado varios cambios desde entonces.

— ¿Cómo está tu mamá? —levantó la vista del tablero. Siguió bebiendo de su batido con el carrizo. Se encogió de hombros.

— ¿Por qué la pregunta?

— La última vez que me hablaste de ella fue cuando despertó. Estuvo casi tres meses en ese estado.

— Ujum.

— Bueno...

Esperé paciente una respuesta. Para empezar, ya no vivimos juntos. Regresó a casa con Leo para poder estar más cerca y por los gastos, aunque su madre esté asegurada, no significa que estén salvados. Seguí viviendo después de que se fuera, si bien no puedo mantener este lugar solo; mis padres accedieron a ayudarme con el pesar de su alma, con una condición y es que cada fin de semana, esté con ellos. Me pareció bien ya que ambas partes estuvieron de acuerdo. Aún me resulta extraño estar cerca de ellos. Muchos fines de semana solo estoy con alguno de los dos debido a sus trabajos, pero la compañía de Capita y Cometa bastan.

— No le agrada mucho la idea de que haya regresado a casa, supongo.

— ¿Sigue con eso? Después de todo lo que pasó...

— Son años de resentimiento, Ethan. Esos sentimientos no se irán tan rápido.

— No la pasas bien.

— Uno se acostumbra —se encogió de hombros. Hice una mueca—. ¿Qué hay de ti? ¿Tus padres?

— Es extraño ¿sabes? —ladeó un poco la cabeza— Estar los fines de semana solo con mi padre, pensé que sería más incómodo estar con mamá pero no, ha sido al contrario.

— Normalmente es al revés.

Guardé el juego en su respectivo lugar verificando que las piezas estén completas. Busqué las cartas y las repartí.

— ¿A qué crees que se deba?

— Tengo mis sospechas.

— Compártelas conmigo, joven.

— Has estado leyendo mucho sobre el Doctor Fate ¿no es así?

— Un poquito.

Respondió examinando sus cartas y agrupando los grupos. Hice lo mismo con las mías. Ugh, que mal revolví.

— ¿Estamos jugando con grupos de dos o cuatro?

— Cuatro.

— Bien —no me sirvió de nada—. ¿Tienes un siete? —bebió de su batido antes de extender la carta de corazones rojos— ¿Tres?

La chica de las estrellasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora