Capítulo 14: Extesiado

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Cuando George se despierta en la mañana de Navidad Mara sigue dormida en sus brazos

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Cuando George se despierta en la mañana de Navidad Mara sigue dormida en sus brazos. Se han destapado un poco mientras dormían así que él tiene una pierna fuera del edredón que tapa la de Mara y, a cambio, ella tiene gran parte de la espalda, así que se le ve como se le ha levantado su camiseta de pijama.

No va a poder volver a mirar esa camiseta sin que se le ponga dura.

Aunque, para ser honestos, con que recuerde cualquier cosa de la noche anterior, se le va a poner dura. Y eso que no habían hecho tanto como pensaban hacer. O, al menos, lo que pensaba hacer George si hubieran vuelto al apartamento. Todavía no habrían dormido nada, la verdad.

O, bueno, quizá sí, porque son ya las diez de la mañana. Y es raro que todavía no haya gritos en la casa por los regalos o porque han pillado a alguien en la cama que no corresponde. Quizá han aprendido de la última vez y han sido listos porque es imposible que su madre no se haya levantado todavía.

Mueve la mano hasta su camiseta y la baja para que a Mara no le entre frío, al menos no demasiado. Tampoco está muy seguro de que le pueda entrar frío si tienen las piernas entrelazadas y, sinceramente, él tiene muchísimo calor. Quizá porque no deja de acariciar la piel de Mara en la cadera y solo tendría que bajar un poco más para volver a tocarla el culo.

La verdad es que pensaba que era más de tetas, pero resulta que le gusta más el culo de Mara, que cosas.

—Me estás haciendo cosquillas —susurra Mara, sin abrir siquiera los ojos y George para de golpe—. No era para que pararas.

—¿Acaso quieres que acabe en algo más? —pregunta y nota la boca seca cuando ella levanta la cabeza.

Porque cuando ha levantado la cabeza ha abierto los ojos y ha empezado a mover la mano hacia abajo, hacia la cintura de sus pantalones. Era una erección matutina, una normal y corriente hasta que se ha acordado de la noche anterior y ha tocado la piel de la chica. Y que ahora juegue con el elástico de su ropa interior no ayuda para nada.

—¿Quieres meter ya la mano? —le dice y lo intenta, intenta que vuelva a estar tocándole, pero Mara se empieza a reír.

—Creo que alguien está un poco desesperado —le contesta, sacando la mano de sus pantalones.

Mara debería haberse esperado que fuera a tumbarse encima de ella, la verdad, pero no lo hace y da un pequeño grito que le hace reír. También se ríe cuando ella le da un golpe suave en el brazo, pero entonces se acerca a besarla y ya no hay más golpe. Solo le responde al beso, sus piernas pasan a engancharse en las caderas del chico, acercándole más y sinceramente, que le den al día de Navidad, se van de allí ahora mismo.

Lo único que necesitan es alejarse un poco de todos los encantamientos protectores que tiene la casa y con eso pueden volver al apartamento y terminar lo que están empezando. Sinceramente, que le den a la ropa, irán así aunque sea diciembre, si se ponen malos pues pasarán más tiempo en la cama.

[3] De las cenizas [George Weasley]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora