Capítulo 13: Oscuridad

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El apartamento de George lleva un mes siendo el centro de operaciones de ambos, como a Mara le gusta llamarlo

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El apartamento de George lleva un mes siendo el centro de operaciones de ambos, como a Mara le gusta llamarlo. Finalmente habían hecho una lista con los sospechosos y luego se pasaron por la sede de El Profeta para pedir los periódicos antiguos y recortaron las fotos y las pegaron en la habitación del fondo, donde Mara dormía cuando se quedaba en el piso hasta tarde.

En realidad, los hilos no indicaban nada, pero sentía la necesidad de ponerlos. Tenían una larga de desaparecidos que, con ayuda de Tonks, iban reduciendo cada vez un poco más y luego un montón de gente que estaba ya en Azkaban. Y, si estaban en Azkaban, no podían tener nada que ver con el secuestro —había decidido llamarlo así por George— de Fred. Solo esperaba que, si de verdad estaba vivo, no acabara muerto.

También estaba todo el tema de Atria. Mara había ido aprendiendo poco a poco lo que le pasaba y, el día que volvió a tener memoria, fue uno de los mejores para George. Atria era completamente dependiente de una poción que había conseguido crear Madame Pomfrey, pero al menos volvía a tener su independencia. Y con ello, George pasaba cada vez menos tiempo en el piso de Atria y cada vez más en su apartamento del Callejón Diagon o en el suyo. Y ella no se iba a quejar de ello.

Sinceramente, era sencillo estar con él.

Por eso era fácil estar en casa, sentados en el sofá, sin hacer nada o diciendo tonterías. A veces se centraban un poco más en su investigación, otras veces solo en sus amigos. Mara había conocido, de verdad, a todos los amigos de George cuando les invitó a una pequeña fiesta en su piso unas semanas atrás. De todos ellos con quien más habló fue con Angelina ya que habían sido compañeras de pociones más de una vez.

—Le dejaron frente a la tumba de los padres de Atria —repite George una tarde, tumbado en el sofá y mirando al techo.

Se supone que están intentando hacer una línea temporal o algo así. No lo tiene claro, lo único que ha hecho es ver Expediente X porque ahí hay agentes del FBI y está intentando seguir su método.

—Que casualidad que le dejaran justo aquí, ¿no? —se le ocurre preguntar y sabe que le está dando alas, pero no puede evitarlo, a pesar de que sabe que no debería—. Es como si necesitasen que supierais que era él.

—Eres la primera que lo nota —dice George, sentándose en el sofá y mirándola—. Nunca he pasado la Navidad sin él.

—Pensaba que se habría ido alguna Navidad con Atria.

—Que va, ellos sí que han pasado Navidades lejos —el chico sonríe de una forma un poco triste, pero al menos deja de mirar al suelo para mirarla a ella—. Mamá quiere que vengas en Navidad.

—Oh —no se esperaba eso, por eso sigue sin moverse de la encimera de la cocina.

—Bueno, más bien a la cena del día de antes y luego a la comida del día siguiente. Le he dicho que no puedes porque también quieres pasarlo con tu familia y...

[3] De las cenizas [George Weasley]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora