ATENCIÓN: Segunda parte de Mors Memoriae.
Contiene spoilers del final de Mors Memoriae, aunque podrías leerlo por separado ya que la historia no estará centrada en Atria Potter si que se mencionarán spoilers de la primera parte.
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—Perdona por lo de mi madre, no pensaba que se fuera a presentar en el apartamento.
George había decidido ir a ver a Mara antes de ir a comer a casa de su abuela. Lo malo es que la chica no se había quedado a dormir en el apartamento de sus padres, si no que se había ido a casa de su abuela. Así que había pasado a buscarla después de haber estado en La Madriguera y habían salido a dar una vuelta por el pueblo con la promesa a Cassiopeia de que iban a estar a la hora de la comida y no iban a volver a olvidarse ni despistarse con la hora.
—Siento lo de Atria —le responde ella en cambio. Tiene los ojos cerrados y deja que el viento del mar la despeine.
Es raro eso de aparecer cada día en un lugar de Inglaterra. Hoy están cerca de la playa, como el día que fueron la primera vez. George juraría que es la misma playa en la que estuvieron, pero no está completamente seguro. Todo le suena, juraría que estaban sentados en el mismo punto en el que se sentaron cuando fueron. Y si no era la misma playa, estaba claro que era una continuación de esta porque George juraría que conocía perfectamente la roca en la que se había sentado con Mara.
—Ya te lo dije, no te explicado bien qué pasaba —dice y luego suspira—. Creo que te voy a tener que contar más cosas.
—No, no hace falta que me cuentes más —habla tan rápido que George no tiene tiempo de decirle nada—. De hecho, no tenemos que decirle nada a tu familia, podemos aclararlo y no habrá que fingir nada delante de ellos y...
—No, creo que es bueno —la interrumpe, porque todo lo que está diciendo no le interesa. Quiere hacer eso, la verdad, le gustó ver la cabeza de Charlie en la chimenea por la mañana, preguntándole por Mara.
Era como algo normal, que uno de tus hermanos mayores se pusiera hablar contigo sobre tu novia y se alegrase. No habían hablado de Fred, Charlie se alegraba de que hubiera pasado página y le dijo que iría a la cena para conocerla. Una cena que había conseguido cambiar a diciembre, con la excusa de que así podrían conocerla todos de golpe y no abrumarla con varias cenas para conocer a todos. Que bien le había venido que Ron y Ginny hubieran vuelto a Hogwarts y que Charlie estuviera en Rumanía porque eran la mejor excusa del mundo. A Molly no le había hecho gracia tener que esperar un mes para conocerla, entonces George había soltado otra de las excusas que tenía, que habían empezado a salir hacía tan solo una semana. Había sido un poco bajo mencionar a Atria, pero sinceramente, le había dado igual.
—¿Crees que es bueno?
—Sí, mi familia me dejará en paz, pensarán que ya no quiero buscar a Fred —una de las olas da contra la roca, salpicándolos un poco y George aprovecha para quitarse los zapatos e intentar meter los pies en el agua. Importa poco que haga frío, le apetece hacerlo.
—Y si le encontramos les decimos que solo era una tapadera, ¿no?
—Cuando le encontremos —corrige y luego se encoge de hombros— no creo que tengamos que decir nada, podemos dejar pasar unos meses y luego decir que no hemos terminado de encajar, pero que seguiremos siendo amigos.