ATENCIÓN: Segunda parte de Mors Memoriae.
Contiene spoilers del final de Mors Memoriae, aunque podrías leerlo por separado ya que la historia no estará centrada en Atria Potter si que se mencionarán spoilers de la primera parte.
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George no entiende por qué Mara lleva un par de días evitándole, pero no le gusta. Todo estaba perfectamente, le había encantado la casa, estaban viviendo juntos en su casa de verdad y, de repente, Mara estaba constantemente ocupada. Tenía claro que tenía que ver con la vuelta de Atria, de quien no había sabido nada a pesar de haberle escrito unas cuantas cartas durante el último mes que ella no se había llegado a molestar en contestar.
Y ahora volvía, como si nada, se unía a las guardias y reclamaba estar siempre en el árbol y con Mara. Le daba igual que desapareciera durante días y luego volviera como si nada, pero no iba a pasar por alto que había secuestrado a Mara.
—Tus celos son insoportables —y lo peor de todo es que, como Atria había vuelto y había secuestrado a Mara, Jake era el único que estaba dispuesto a escucharle lo más mínimo.
—Y tu falta de decisión para decirle a Faith que se mude contigo es una pesadilla —le ataca, tal y como le ha atacado él y Jake le saca la lengua.
—Es un gran paso.
—Nadie lo niega, pero tienes la casa desde hace meses, espabila o te va a dejar.
—No la tengo todavía —dice el chico y George pone los ojos en blanco.
—La tienes, te gusta, cógela de una vez y le dices a Faith que se mude contigo, es fácil, cualquiera puede hacerlo.
Tienen ronda por los bosques, a los dos les gusta hacer esa, es tranquila y pueden pasear sin tener que estar quietos en un sitio. No tienen que aguantar a las viejas cotillas del pueblo y, si les apetece, pueden sentarse a descansar sin que nadie les diga nada. El pueblo es seguro, todos lo saben, de momento las rondas siguen, pero no van a tardar en desaparecer al ver que no sucede nada.
—¿Y si no le gusta?
—Por Merlín, Jake, le va a encantar, deja de ser tan indeciso.
—Cuando le digas a Mara que la quieres.
Tiene que darle un punto al chico, no puede negarlo, sabe contestar y dar en el punto justo para fastidiarle. George chasquea la lengua y empieza a ignorar al hermano de su... ¿novia? Deberían aclarar las cosas porque de verdad no sabe cómo llamar a Mara en su cabeza.
—¿Y bien?
—Cállate.
Sí, está derrotado por Jake, que empieza a reírse y sigue andando como si nada. Le cae bien, pero a veces le dejaría abandonado en el bosque y esa es una de esas veces.
—Y no estoy celoso —lo dice tan tarde y fuera de la conversación que Jake se para en seco y George se choca con él—. Oye, que nos matas.
—Estás celoso de que no está contigo.
—No estoy celoso, solo no entiendo por qué está tanto con Atria.
Jake se encoge de hombros porque él tampoco lo sabe, no es de extrañar, Mara evita contarle las cosas. Como a él ahora. Tiene que hablar con ella seriamente de lo que sea que esté tramando con Atria porque eso tiene que acabar cuanto antes.