Capítulo 29: Debería haber pensado

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Pasa la segunda noche después de convertirse en una asesina en su antigua casa, en la cama donde había dormido tantas noches antes de saber que era bruja, desde donde puede ver la cama de su hermano y soñar con que vuelve a estar ahí, pensando que...

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Pasa la segunda noche después de convertirse en una asesina en su antigua casa, en la cama donde había dormido tantas noches antes de saber que era bruja, desde donde puede ver la cama de su hermano y soñar con que vuelve a estar ahí, pensando que es normal y que su vida será normal, pero soñando con ser bruja.

Y una vez que se convirtió en bruja quiso convertir el mundo en un lugar mejor con sus nuevos poderes. Porque eso era lo que hacían todos los magos y brujas del pueblo, lo convertían en un lugar mejor, uno en el que todo el mundo quería vivir.

¿Era el mundo un lugar mejor ahora que Rockwood estaba muerto?

No, no lo era, todo seguía exactamente igual que antes, a nadie le importaba que ese mortífago estuviera vivo o muerto. Excepto a ella, claro, a ella sí que le importa si está vivo o muerto.

Si estuviera vivo no sería una asesina.

Es el pensamiento al que le da vueltas durante toda la noche, incluso en los pequeños minutos en los que consigue dormir algo el único pensamiento que llega a su mente es el mismo.

Ahora sí que le hace honor al apellido Black, tal y como quería Bellatrix.

Cuando empieza a amanecer decide que no puede estar más en la cama y va a la cocina, a intentar ver si come algo. Duda que haya nada en los armarios que pueda servir de desayuno porque ella hace meses que no pasa por ese piso y, por lo que sabe, su hermano tampoco ha estado por allí.

No se equivoca, los cartones de leche que dejaron la última vez ya están caducados, los cereales que se dejaron abiertos —eso seguro que fue Jake— pueden servir como clavos y prefiere no mirar el pan de molde que hay en el armario porque tiene tanto moho que, a lo mejor, empieza a moverse solo.

Las latas están perfectamente, claro, todavía les queda tiempo para caducar, pero no va a desayunar una lata de alubias o una de jamón enlatado. Al menos tiene café, eso no ha caducado, como tampoco ha caducado la lata de melocotón en almíbar que encuentra al fondo del armario, aunque esa se salva por poco.

No es el mejor desayuno del mundo, pero no planea quedarse en el apartamento de sus padres, volverá a su casa donde ya tiene todas sus cosas y estará tranquilamente. Su abuela no se meterá en su vida, Jake no tendrá una copia de la llave y Faith no puede reclamarle nada.

Aunque no es que ahora se hablen, claro, discutieron y Mara todavía no ha ido a pedirle perdón.

—Mañana —se lo tiene que decir a sí misma en un intento de que sea verdad, aunque sabe perfectamente que no va a ir a ningún lado que no sea el sauce y luego su casa.

No espera oír ya la voz, sabe que ya sí que ha perdido toda oportunidad que le quedaba para oírla, se ha convertido en una asesina y el sauce no habla con asesinos. Quizá puede echarla a ella también del pueblo, no es mejor que esos mortífagos que tenían a Fred.

[3] De las cenizas [George Weasley]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora