Un nuevo inicio. (Parte 2.) : Tú y yo.

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Su olfato y su oído lo guiaron a la cueva en la que se encontraba su hijo, al cuidado de varias matronas de su clan y además, de la joven sacerdotisa, Kagome...

Lo primero que notó, fué el llanto de su recién nacido hijo.
Parecía enserio desesperado a la vez que frágil y cansado...

Koga sintió que una roca le caía en el pecho...
Tenía miles de sentimientos y sensaciones a la vez...
Angustia, culpa, preocupación, miedo, incertidumbre...
Y a la vez estaba ancioso.
Quería ver a su cachorro, quería cargarlo, quería abrazarlo...

MIERDA!

Cómo había podido dejarlo???

-------- K... Kagome...------ Llamó a la joven miko al haberse adentrado en la cueva y visto a la castaña intentar arrullar entre sus brazos al recién nacido que no dejaba de llorar...

------ Koga. ------ Expresó la compañera del hanyou con alivio evidente en la voz, mirando al lobo que se le acercaba mientras el resto de las mujeres ahí presentes se hacían a un lado y le reverenciaban con respeto.

------- Qué le pasa? ------ Preguntaba él, finalmente lo suficientemente cerca como para poder acariciar suavemente la cabeza de su hijo, aún en brazos de su amiga... ------ No quiere comer?

------- Ni siquiera deja de llorar... ------ Informó Kagome con voz aún rota. ------ Lo hemos bañado y arropado, pero no aceptó a ninguna de las nodrizas... ------- la joven miko no pudo evitar sus lágrimas nuevamente... ------- Lo siento, Koga. Ya no sé que más hacer... A éste paso él no... No...

------- Tranquila. ------ La calmó él. ------ Ya haz hecho suficiente... Tú y los otros... ------ le expresaba con gentileza y calma. Cosa rara en él. ---------- Yo me encargo ahora, bien? Dámelo. Déjame un rato con él.

Kagome miró a su amigo a los ojos...

Vió tanto dolor y miedo como vió seguridad; y aunque no quería dejarlo hacer aquello solo, supo que era hora...

Así pues, la joven sacerdotisa puso al sollozante recién nacido en brazos de su padre, quien, para su sorpresa, no pareció tener ningún problema para sostenerlo.

Acto seguido, el mismo Koga le solicitó a su amiga y al resto de las mujeres presentes en la cueva que se retiraran y lo dejaran solo con su hijo.
Ellas atendieron de inmediato y se marcharon...

El lobo miró fijamente a su cachorro en sus brazos, acariciando suave y dulcemente su cabeza mientras comenzaba a mecerlo con la misma gentileza...

-------- Shshshsh... ----- Lo consolaba. ------ Tranquilo... Tranquilo, hijo... Ya volví. Ya estoy aquí----- El pequeño parecía no tener más fuerzas para seguir llorando, pero también parecía no poder dejar de hacerlo... ------- Perdóname... Perdóname por dejarte... No volverá a suceder, nunca, Okami, te lo juro. ------- Koga tomó una de las manitas del bebé y puso un beso sobre su pequeño puño. El niño pareció reaccionar a eso, ya que, pese a que no dejó de llorar y con su dulce rostro apretado en un tremendo puchero, abrió sus ojitos azules lo suficiente como para mirar fijamente a su padre, quien no pudo evitar sonreírle. ------- Eso es... ----- Sonreía el lobo. ------ Calma... No pasa nada, Okami, todo está bien. Vamos a estar bien, si? Tú y yo. ------ El recién nacido apretó más su puchero y comenzó a sollozar, amenazando con seguir llorando pero sin quitarle los ojos de encima a su padre...
Koga vió entonces en los ojos de su hijo todo su miedo, su dolor y su angustia y sintió como si le atravesasen el corazón con una daga... Cómo podía un ser tan pequeñito y que recién había llegado al mundo, cargar con un dolor tan grande???

Las lágrimas volvieron a escapar de sus ojos, uniéndose a las de su pequeño hijo. Sentía un pesar terrible al darse cuenta de que, los primeros sentimientos que su cachorro estaba experimentando no fueran dichosos... Él era inocente. No era justo.

-------Okami... ----- Lo llamó en un suspiro suave y gentil, mientras secaba sus propias lágrimas, antes de que el pequeño volviera a mirarlo.------ Yo... Lo lamento. Lo lamento muchísimo, bebé... Lamento que hayas perdido a tu madre... Sé... Sé que ustedes dos eran muy unidos, verdad? ------ sonrió en medio de su mirada acuosa y el inmenso dolor en su corazón, sin embargo, el recién nacido cachorro parecía estar respondiendo bien a las palabras de su padre, ya que a pesar de que aún sollozaba bajo y las lágrimas y el gesto de puchero no dejaban su rostro ya sumamente rojizo e hinchado, había dejado de llorar en gritos desesperados y sus ojitos antes sumamente apretados, ahora miraban a su padre con aparente y profunda atención...-------- Recuerdo que te gustaba que te cantara... O cuando te platicaba sus historias en la montaña... ------- Koga acarició nuevamente la cabecita de su hijo, haciendo que finalmente sus sollozos, se tornaran suaves quejidos bajos. ------- Sé que no importa cuánto pueda extrañar yo a tu madre, Okami... Siempre te va a hacer mucha más falta a tí que a mí y sé que... Nunca fuí el mejor padre para tí. Sé que seguramente me escuchaste decir muchas idioteces y te hice sentir mal muchas veces, pero también sé que me escuchaste cada vez que te dije a tí y a tu mamá lo mucho que les amo... Sé que así como pudiste sentir cuánto me amaba ella a mí, sientes aún ahora cuánto la amo yo a ella... Eso no va a cambiar nunca, Okami. Yo amo a tu mamá y ella te ama a tí, no importa en dónde esté.
Te amamos, hijo, sé que lo sabes y que lo sientes... Por favor... Por favor, quédate conmigo, si? Te juro que jamás te dejaré solo otra vez y ahora será conmigo con quien vayas a todos lados. ----+ una espontánea sonrisa se mostró en el rostro húmedo del pelinegro ----- Vamos a estar bien, pequeño. Vamos a hacer que mamá se sienta orgullosa, bien? Y te juro, que te voy a cuidar muy bien.------ Acarició la mejilla empapada de su bebé, quien finalmente dejaba de llorar y se percató entonces de lo realmente pequeñito y ligero que era su hijo... ------- Oye!.. ------ Le sonreía mientras descubría un poco la manta que lo mantenía envuelto, permitiéndole sacar una de sus piernitas... ------ Mírate... Eres mucho más pequeño de lo que pensé que serías... ----- Le decía mientras volvía a mecerlo suavemente. ------ No sé por qué las matronas decían que eras un grandulón... ------- Tomó el piecito que el bebé había liberado de sus mantas y notó que era del mismo largo que su dedo pulgar... ----- Vas a ser un gran, gran hombre un día. No tengo duda de eso, Okami... Has pasado por mucho y has sido muy fuerte y muy valiente.
Estoy muy orgulloso de tí, mi hombrecito. ------ Le expresó besando su frente dulcemente. Cuando se despegó de él y lo miró de nuevo, el pequeño comenzaba a chuparse su pequeño puño... --------- Qué? Ya tienes hambre? ------ Sonrió aún más ampliamente al ver al fin a su hijo más en calma y dispuesto a atender sus necesidades. ------ Ginta! Hakkaku! ----- Llamó a sus subordinados, quienes habían estado aguardando afuera de la cueva y atendieron de inmediato asomándose por la entrada...

----- Koga... Qué pasa?

------ Traigan a alguna de las nodrizas, por favor... Parece que finalmente está dispuesto. ---- Indicó mirando a su hijo con innegable dicha, mientras este le sujetaba el meñique e intentaba ponerlo en su boquita.

------ Entendido. ----- Sonrieron los dos lobos antes de salir corriendo, camino a cumplir sus órdenes.

------ Oye, oye... ------ Continuaba hablando el líder con su cachorro. ------ Cuidado con las garras...

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⏰ Última actualización: Mar 13, 2024 ⏰

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