CAPITULO 26
ROSIE:
—¿Quieres que te lleve o prefieres tomar un taxi hasta tu casa? —La voz de Robert me sacó de mis pensamientos. La luna se veía bellísima y el viento fresco que provenía de los árboles en el jardín del asilo, me daba un poco de paz y estabilidad. Conocer a esa señora había removido extraños sentimientos en mi, sentimientos que creía ya no poseer; compasión y hasta cierto punto ligeras punzadas de culpabilidad.
Mi mirada se perdió observando las flores en el jardín y tomé asiento en uno de los bancos dejando a Robert de pie a mi lado, en silencio, como dándome mi espacio para estar sola aún estando acompañada, como comprendiendo mi silencio, o simplemente no sabía que decir.
—Necesito hacer algo... —susurré.
—¿Qué cosa? Sabes que estoy para lo que necesites, ¿Estás bien?
—El hombre que amo se casa en tan solo unas horas, así que tu pregunta creo que viene sobrando; por otro lado, sí, necesito tu ayuda ¿Podrías llevarme a un lugar? Hay algo que debo de hacer justo ahora, antes de arrepentirme.
—Claro... —su mirada estaba por el suelo y su respiración era pesada, yo lo miraba de reojo pero era obvio que el estaba tan triste como yo.
Me puse de pie para continuar nuestro camino hasta el estacionamiento e ingresar a su auto. Recosté mi cabeza del asiento mientras Robert encendía el vehículo y buscaba algo de música en la radio.
—¿A donde quieres que te lleve?
—A casa de mi padre... hay algo que debo hacer, y no sé, pero siento que te necesito ahí. —Apreté su mano—. Por loco que parezca... Te necesito.
—Me alegra escuchar eso, porque yo también te necesito. —Me miró con dulzura y tuve que sonreír. Le indiqué la dirección de casa de mi padre y de inmediato nos pusimos en marcha.
Mi corazón sufrió un sobresalto con tan solo ver el auto de mi padre aparcado en el jardín delantero de su casa... ya era un hecho, ya estaba justo frente a su casa, a punto de tocar el timbre, a punto de verlo a la cara, de hablarle, reclamarle y rogarle que me aclare algunas cosas. Respiré profundo antes de atreverme a tocar el timbre y sentí la mano de Robert apretando la mía para darme fuerzas... Quien más me debilita ahora me da fuerzas, ¿Podría la vida ser mas irónica?
—No lo sé, talvez fue mala idea venir a esta hora... —me lamenté luego de haber tocado el timbre unas cinco veces sin recibir respuesta.
—Hey, tranquila, un ultimo intento, ¿Te parece? —asentí y entonces él tocó el timbre por sexta vez y dos minutos después las luces en el interior de la casa se encendieron; unos cuantos pasos y la puerta se abrió lentamente.
—Rosie... —Era cómo verse a un espejo... mirar a mi padre se sentía como mirar mi propio reflejo, solo que unos años mayor y de otro sexo. Sonrió con esa sonrisa que me heredó, y me me miró de pies a cabeza con sus ojos tan azules como los mío y mis ojos se cristalizaron al mirar su cabello negro revuelto, evidenciando que había estado durmiendo; lucía cansado y con una mirada llena de confusión y un poco de alegría acompañada de somnolencia.
—Papá... ¿Tienes un minuto? Necesito hablar contigo, aunque... sé que fue una locura venir tan tarde, será mejor que venga mañana. —Solté la mano de Robert y comencé a alejarme de la puerta dando pasos apresurados y conteniendo las lágrimas.
—¡Hija! —exclamó papá y me detuve—. Por favor, regresa, deseo tanto hablar contigo.
Me di la vuelta para verlo ahí, parado en el umbral de la puerta ahora con una muy leve sonrisa nerviosa que trataba de contener y no podía; terminé por resignarme y volver a caminar hasta el interior de la casa tomando nuevamente la mano de Robert para que me acompañara.
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¡HABLE AHORA! O Calle para siempre.(Terminada)
ChickLit"El novio no siempre se casa con la novia"
