7. El anillo

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CAPITULO 7

EL ANILLO
ROBERT:

La risa de Luna era algo indescriptible, se reía de forma frenética, sus mejillas se tornaban rojizas y sus ojos se ponían pequeños. Ella continuaba riéndose encima mío perdiendo el aire y golpeándome en el pecho, yo también me reía con igual intensidad y por un momento pude olvidar lo jodida que estaba mi vida y las cosas que me esperaban dentro de un mes cuando finalmente me case con Nahomy... De tan solo pensar en la rubia esa mi sonrisa se borraba y cualquier rasgo de felicidad huía de mi cara.


—¿Estás bien? —dijo Luna luego de recuperar el aliento notando mi repentino cambio de aspecto.


 

—¡Claro! —mentí—. Ah, creo que... será mejor que continúes arreglando tus cosas.



—Sí... —Ella me miró con confusión y se quitó de encima mío.



—Saldré a tomar un poco de aire en lo que terminas.



Salí al balcón dejando a Luna confundida en la habitación. Mi vida fuera perfecta si no tuviera este maldito compromiso, mi vida fuera perfecta si pudiera decidir por mi mismo al menos una vez. Todos siempre han decidido por mí en todos los aspectos importantes de mi vida, supongo que por eso me gustaba tanto Luna, es la única persona que he encontrado por mi propia cuenta, estaba dispuesto a conquistarla, pero definitivamente no estaba dispuesto a enamorarme de ella... Los que se enamoran, pierden, siempre pierden.



—Robert... —Luna se acercó a mi y me abrazó por la espalda sacándome de mis pensamientos—¿De verdad estás bien? —habló en mi oído.



—De verdad te preocupas por mí —sonreí y ella me soltó.



—Solo era curiosidad. —Estaba seguro de que mentía.



—¿Curiosidad? Como no...



—Cómo sea, tus problemas son tuyos no tienes porqué contarme nada. —Parecía enojada—. Me iré a bañar.



—¿Me estás invitando? —puso los ojos en blanco y entró nuevamente en la habitación.



Seguí a Luna hasta el interior de la habitación y me senté en la cama. Ella tomó su toalla y se fue en silencio hasta el baño.



Me acosté en la cama y cerré los ojos concentrándome únicamente en el sonido del agua cayendo sobre su piel, una sonrisa se dibujo en mi cara de solo pensar en ella tomando un baño. No me gustaba lo que estaba pasando, no me gustaba lo que estaba sintiendo, en otras circunstancias ya me hubiera llevado a Luna a la cama, pero ella no era una mujer cualquiera, era totalmente distintas a las mujeres que había conocido, eso me asustaba demasiado, me asustaba pensar tanto en ella, me asustaba tener tantas ganas de besarla, tocarla y abrazarla.



—¿Será que te puedes ir para que me cambie?



Abrí los ojos de golpe para encontrarme de frente con su mirada azul. Se veía tan sexy estando toda mojada con enorme gotas de agua enmarcando la belleza de su rostro, nunca antes había visto labios tan carnosos o pestañas así de largas.

¡HABLE AHORA! O Calle para siempre.(Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora