CAPITULO 12
ROSIE:
¿Donde se metió Anette?
TERCER DÍA DE LA APUESTA
MIERCOLES 9:00 AM
—¡Quedate quieto Robert! —grité mientras trataba de poner un poco de alcohol en la herida de su frente.
Luego de dejar el bar "La salsa" y volver al hotel, la herida en la frente de Robert había comenzado a doler cada vez más, tanto que tuve que darle un calmante para que pudiera dormir al menos unas horas. Cada vez que el alcohol hacía contacto con la herida él gritaba o apartaba la frente haciéndome reír.
—¡Me duele Luna! —exclamó pretendiendo estar enojado pero yo sabía que moría por reírse.
Recordar las cosas que habían pasado la noche anterior me hacia sentir las sensaciones más extrañas. Él entrando en el bar, él diciéndome que me quería, que no renunciara a la apuesta... Yo admitiendo de manera tan patética lo mucho que lo quiero ¡Maldición! ¡Lo quiero!
Él me había comparado con su querida Julia... La mujer que más ama en el mundo... ¿Cómo diablos se supone que debo de tomar eso?
—Listo —dije y le puse una curita en la frente para luego ponerme de pie y recoger las cosas de la mesita de noche, el alcohol, la gaza y las curitas—. Ahora sí, iré a tomar una ducha.
Lo dejé vistiendose en la habitación mientras yo me dirigiá hasta el baño para tomar una ducha matutina, casi no habia podido dormir nada la noche anterior, luego de regresar del bar y curar la frente de Robert, no pude concentrarme en dormir, no podía hacer más que pensar en él y las situaciones que nos envuelven.
Miré el reloj de mi celular mientras lo ponía sobre una mesita en el baño, eran las 9:00 AM, ya era miercoles, y eso solo me hacía darme cuenta de lo cerca que estaba la semana por terminar... lo cerca que estaban las cosas por acabar... el momento en el que él tuviera que irse estaba cada vez más cerca.
Terminé de ducharme y salí a la habitación para vestirme, Robert estaba fuera, en el balcón y podía verlo através de las ventanas cubiertas por una ligera cortina color beige, él leía el periodico mientras tomaba una taza de café, frente a él había una bandeja con frutas para el desayuno.
Me puse unos jeans negros ajustados y una blusa de color rosa un tanto suelta, mientras que en mi cabello solo pase unas cuantas veces el peine para acomodarlo mejor, maquillé mi rostro y coloqué mi amado rimel para hacer aun más largas mis pestañas y un muy fuerte pintalabios rojo intenso.
—¡Hey! —dije mientras entraba en el balcón y tomaba asiento frente a él—. Pediste el desayuno, que bien.
—¡Sí! —dijo apartando la vista del periodico—. ¿Te gusta la fruta cierto?
—¡Claro! —dije y tomé un trozo de Melón para darle una mordida—. Robert... acerca de lo de ayer...
—¿Qué pasó ayer? —preguntó y me miró, la luz del sol en sus ojos hacía que se vieran un poco maá claros y no tanto como su típico negro profundo.
—Lo siento, no sé que me paso, siento haberte recriminado el hecho de que le hayas pagado a Jorge para que te dejara estar conmigo, estoy consciente de que, bueno, trabajo es trabajo y si me querías tenías que pagar, pero es que... odio ser tratada como un objeto... ¡Siepre soy tratada como un objeto! —Reí sin humor.
—Yo no te trato como un objeto, no sé como es posible que alguien te trate de esa forma... ¿Quien te trata así?
—Todos... —dije y no mentía, siempre había sido así, todos siempre me habían tratado como "Algo" y no como "Alguien"—. Toda mi vida he sentido que esa es la forma en que todos me tratan, comenzando por mi madre quien solo me veía como la niñera para sus bebes, solo como una maquina para cuidar y criar a mis hermanos, Jorge solo me ve como su mercancía, mis hermanos me ven como un banco personal, mi padre... Bueno, mi padre ni siquiera me ve muy a menudo... pero es el único que si me entiende de vez en cuando.
—¡Que gracioso! —rió—. Es gracioso porque así es como me siento algunas veces... como algo y no alguien.
—Es el peor de los sentimientos...
—Y cuentame Luna... ¿Piensas quedarte en las Vegas toda la vida?
—No..., Tengo sueños, deseos, aspiraciones... ¡Me encantan las bodas!
—¿Bodas? —frunció el ceño.
—Sí, las bodas, las amo, amo organizar bodas, ver menús, lugares, vestidos.
—Bien admito que eso es lo más raro que te he escuchado decir ¿Ya te había dicho lo rara que eres? amas las bodas pero no crees en el amor además qu...
—¡Hey! —Lo interrumpí—. Sí creo en el amor, es solo que creo en él de una manera distinta, no como la mayoría de las personas que creen que el amor es solo estar con alguien y pretender que la vida es perfecta, inventar química donde no la hay, eso no es amor...
—Interesante forma de ver el amor —sonrió y le sonreí de vuelta—. Tienes razón, el amor es algo que más que estar juntos... La química no se improvisa.
—Y tú... ¿Cual es tu más grande sueño?
Él respiró profundo y aparto su mirada de la mía fijándola en el horizonte de donde provenía la luz candente del sol de verano.
—Sólo quiero... ser feliz, ser libre... solo quiero ser libre. —Su voz fue casi un susurro, como si se tratara de un secreto.
—Todos queremos eso, me refiero a un sueño real, algo que quieras, no sé, ¿Dinero, casas, trabajo?
—Eso ya lo he tenido y solo me ha hecho más y más triste, me ha sumido cada vez más en el dolor, la tristeza y la soledad, solo quiero ser libre Luna... libre como los niños que juegan en el parque al salir de la escuela, libre como el agua que corre, libre...
Sus ojos se nublaron un poco y el sol continuaba golpenado su frente, entornó los ojos un poco mientras miraba el horizonte... ¿Que cosas lo hacían sentir tan atado, tan esclavo como para solo necesitar ser liberado? Quería hacer esa pregunta, pero no estaba segura de poder soportar la respuesta, así que solo me límite a ponerme de píe y abrazarlo por la espalda.
—Espero que puedas ser muy feliz... y ser tan libre como el viento —susurré en su oído y le di un leve beso en la nuca.
—¿Tan libre como el viento? —se rió— ¿No es esa una frase muy trillada y cliché?
—¡Hey! —lo golpeé por detrás—. ¡No arruines el momento! sólo trataba de ser un tanto poética.
—¿Escuchaste eso?
—¿Qué?
—Es... ¿música? —dijo haciendo una mueca con la cara.
—¡Oh! es mi teléfono. —Me separe de él y salí corriendo rumbo a la habitación para contestar.
—¿Qué pasa Betty?
—¿Rosie? —Su voz se escuchaba nerviosa y un tanto asustada.
—¿Qué sucede? ¿Está todo bien?
—No mucho..., no tengo idea de donde está tu hermana, no la veo desde anoche y no llegó a dormir, no contesta las llamadas y no sé donde buscarla, sé que ella no es una niña cómo para preocuparme tanto pero de todos modos me aterra un poco no saber nada de ella.
—¡No puede ser! ¡Sabrá Dios donde se habrá metido esa niña! Gracias por avisarme, pasaré por allá en un rato.
—Bien... te espero.
Colgué la llamada y metí mi celular en mi bolso para luego comenzar a buscar mis fieles tacones para irme en busca de mi hermana.
—¿Está todo bien? —preguntó Robert al momento en que estuvo en la habitación.
—¡No!, nada está bien —grité con desesperación mientras buscaba como loca el tacón que me faltaba.
—¿Qué pasó? —me miró e hizo una mueca.
—Perdí a mi hermana... de nuevo, ¡No tengo idea de donde está!
—Creeme, dudo mucho que esté debajo de la cama. —Se rió mientras me miraba busando como loca por debajo de la cama y los muebles.
—¿Ah? —lo miré con el ceño fruncido—. Busco mis tacones, ¡Idiota!
—Luna..., tu zapato está debajo de tu almohada —rió a carcajadas.
—¿Ah? ¿Como carajo llegó ahí?
—No lo sé —se encogió de hombros—. A lo mejor tuvo frío en la noche y quiso un abrazo.
—Además de idiota, ¡Loco! Lo que me faltaba.
Efectivamente el zapato estaba allí, luché conel cierre del tacón para ponerlo en mi píe, me puse de pie hecha una furia y comencé a caminar hacia la puerta.
—¿Donde vas?
—¿No escuchaste? Mi hermana no aparece desde ayer temprano, ¡No puedo perderla de nuevo!, jamás me lo perdonaría.
—¿De nuevo? ¿Cómo que de nuevo?
Negué con la cabeza e ignoré sus palabras para correr rumbo al elevador y bajar a lo más rápido posible... Tenía que encontrar a mi hermana..., No me perdonaría que alguien le vuela a hacer daño por mi culpa... No lo haría.
Tomé el primer taxi que encontré y prácticamente volé hasta mi departamento. Le pagué al gordo taxista quien le dio una mirada hambrienta a mis senos mientras me veía correr hasta la entrada del edificio... ¡Hombres!
—¿Bett? —Llamé a mi amiga mientras dejaba sobre el sofá mi bolso y entraba a la habitación.
—Rosie..., perdoname, ¡No tengo idea de donde se metió!
—No te preocupes, ya tendrá que aparecer... —O al menos eso es lo que espero—. ¿Donde está Camil?
—No lo sé, salió como loco a buscar a su hermana... —No me sorprendía escuchar eso, él siempre había sido así con Anette, sobreprotector, un hermano mayor extremadamente celoso.
No podía permitir que alguien le volviera a hacer daño a mi hermana por mi culpa... ¡Por favor, no de nuevo!
ROBERT:
—¿Entonces te dejó con la palabra en la boca y luego salió huyendo? —dijo Jules mientras nos sentábamos a orillas de la piscina a tomar un trago junto a Tony y Rick.
—Sí, eso hizo... ¡Siempre hace eso! huye, siempre huye.
—¿Siempre?
—Sí, siempre, huyó luego de haberse acostado conmigo, sólo se levantó de la cama y huyó, ¡Hasta quiso retirarse de la apuesta!
—¿No crees que eso sería una mejor idea?
—¿Qué cosa?
—Dejar la apuesta y volver a la vida real...
—No, no pienso hacer eso...
—¿¡Si ya te la tiraste para qué quieres seguir con la apuesta!? —intervinó Rick metiendo sus narices, como siempre.
—¿No que ese era el plan? llevartela a la cama y luego listo, ya está. —esta vez habló Tony.
—No olvides la parte de "Golpear su ego de mujer indestructible y no creyente en el amor". —Volvió a hablar Rick.
—¿No me digas que te enamoraste de ella? —dijo Jules.
—¡Me he enamorado de ella como nunca antes lo había hecho! —grité llamando la atención de algunas de las personas al rededor de la piscina.
—¡Ay! ¡No puede ser! ¿Tú enamorado? ¿En serio? —Rick me atacaba con sus palabras.
—Es solo una prostituta, no debería de ganarse el privilegio de tu tan preciado amor.
—¡No la llames así idiota! —grité enojado y juro que tuve ganas de golpear a Tony por sus malditas palabras.
—Hey, calma. —Jules puso su mano en mi pecho tratando de calmarme.
—Ella no es una prostituta... Es solo una mujer, una mujer que es perfecta para mi... La quiero demasiado.
—¡No jodas! ¡Sí que estás enamorado! —gritó Tony y nuevamente fuimos el centro de toda la atención del lugar.
—Malditamente enamorado...
—Hey... ¿Es en serio Robert? ¿La amas? —Jules me miró como si se acabara de enterar de algo insólito.
—La quiero... demasiado, la deseo, la necesito...
—La verdad es que yo creo que estás drogado —La risa de Rick innundo el lugar.
—Si su amor es una droga entonces me declaro adicto...
—¡No jodas! ¡Ya hasta dice metáforas románticas! ¡Lo hemos perdido...! —Esta vez todos rieron ante el "Chiste" de Tony.
—¿Nos dan un segundo? Creo que es hora de que alguien sensato explote la burbuja en la que está nuestro querido amigo. —Los chicos tomaron las palabras de Jules casi como ordenes y se pusieron de pie dejandonos a Jules y a mi sentados a la orilla de la piscina.
—No me mires así.. por favor. —Aparté mi mirada de los duros ojos de Jules.
—¿Enamorado? ¿En serio? Acaso has olvidado tu compromiso, las cosas que tienes que hacer, tus deudas, tu familia, los problemas, ¿Olvidaste tus...
—¡Ya callate! ¡Te lo ruego! No me recrimines más... No lo hagas, por favor... No tú, no mi mejor amigo... ¡Claro que no se me olvidan las cosas que debo de hacer! ¡Claro que las recuerdo... ¿Como olvidarlas cuando me las recuerdas siempre que tienes oportunidad? ¡Por eso me gusta Luna! Con ella lo olvido todo... me olvido de los Hall, mis deudas, mis padres... ¡Todo! cuando estoy con ella sólo pienso en ella, en ella y en mi, cuando estoy con ella finalmente siento un "Nosotros" y no solo un "Los demás" ¿Entinedes el punto? Con ella soy casi libre...
—¡Hey! ¡No te enojes! solo te digo la verdad, Robert... eres mi mejor amigo, sabes lo mucho que te quiero, no quiero que sufras... ¿O acaso olvidaste que los que se enamoran pierden? ¡Siempre peirden!
—Estoy comenzando a creer que no siempre es así...
—Robert... ¿Estás consiente de que solo es un amor de días? Con fecha de caducidad.
—Lamentablemente... lo sé.
***
No había tenido noticias de Luna en todo el día, no había salido a buscarla... Solo me había quedado solo en la habitación con mis pensamientos profundos como única compañía. Eran ya las ocho de la noche y tenía ganas de saber de ella, la había llamado varias veces pero no me contestaba.
Me levanté de la cama y volví a a llamarla una vez más pero ella continuaba sin contestar. Salí de la habitación y tomé un taxi rumbo a su casa.
—¡Luna! —Llamé a su puerta con la respiración un tanto agitada por subir las escaleras hasta su piso.
—¿Qué haces aquí? —Drew, el tipo de las bebidas del bar donde trabaja Luna, me abrió la puerta y me dio una mirada de pocos amigos examinandome pies a cabeza, como tratando de intimidarme ante su estatura un tanto más alta y fornida que la mía.
—¿Está Luna?
—¿Para qué la buscas?
—¿No me dejarás pasar? —El tipo resopló y se hizo a un lado para permitirme el paso.
—¿Que quieres?
—Quiero saber varias cosas, primero ¿Que te he hecho como para que me odies? segundo ¿Donde está Luna? y tercero ¿¡Que diablos haces aquí!?
—No te odio, no sé donde está Luna y estoy aquí porque esta es la casa de mis mejores amigas.
—¿Ya apareció Anette?
—No lo sé... no he tenido noticias.
—¡Maldición! ¡Tengo que encontrar a Luna! —comencé a caminar por la pequeña sala con desesperación.
—¿Robert? —Luna se asomó por la puerta de la entrada y se lanzó sobre mi para abrazarme.
—¡Hey?! ¿Porqué lloras? —la abracé de vuelta.
—No me puede pasar otra vez.. ya es de noche y ella no aparece... ¡Es mi culpa! ¡De nuevo es mi culpa!
—Calmate —le toqué el rostro suavemente para hacer que que se calmara y recuperara el aliento—. Ella está bien, ya la encontraras.
—No a aparecido en horas, no contesta su celular ¡Ella siempre contesta! esta vez no...
—Tranquila —intervino Drew desde una esquina de la sala— Va a aparecer, ya lo veras...
Luna se sentó en el sofá y yo me senté a su lado y acaricié su espalda para hacer que se calmara un poco mientras Drew me lanzaba miradas de odio y evidentes celos.
—¿Porqué confias tanto en este hombre? Quien sabe si es uno de esos que busca mujeres solo para secuestrarlas y venderlas en el trafico de mujeres —el tipo habló haciéndome estallar en ira. Me puse de pie y corrí hasta donde él estaba.
—No digas estupideces, ¿Porque mejor no ayudas y te callas de una buena vez?
—¡Ya no se peleen! por favor... Drew, callate, confío en Robert...
—¿En serio? ¿Confías en él?
—Claro que sí... —ella me sonrió y corrí nuevamente a su lado mientras Drew ardia en ira.
—Ella estuvo anoche en el bar... —dijo Drew luego de un momento de silencio—. Fue a la barra y Jorge la invitó a un trago... luego no la volví a ver...
—¡Claro! ¡Jorge! ¿Porqué no lo dijiste antes? —gritó Luna con furia—. Eso debe de ser... ese maldito, te juro que si le hizo algo a mi hermana ¡Lo voy a matar! ¡Y a ti también!
—¡Hey! No te vayas...
Luna salió corriendo y yo la seguí dejando allí al tipo.
—¡Luna! tranquila... —le grité para hacerla entrar e razón, trataba de seguirle el paso mientras ella caminaba hasta el bar.
—¡Tú no lo entiendes! ¡Ella es mi hermanita! ¡No quiero que le hagan daño de nuevo... de nuevo por mi culpa!
—¡Tranquila!, a ver, tomaremos un taxi e iremos al bar a buscarla, ¿Te parece?
Ella se detuvo repiró profundo y luego asintió con la cabeza. Esperamos el taxi que no tardó mucho en aparecer.
—No es tu culpa... —traté de calmarla mientras íbamos en el auto.
—Lo es... Hace tres años... hice una fiesta para celebrar mis veintiún años, en ese entonces Anette solo tenía unos quince años, la perdí en la fiesta y luego ella apareció en el baño de un bar, drogada, borracha y a punto de morir.. todo porque no la pude cuidar, recuerdo como me odió Camil por haberla descuidado, mi madre me recriminó una y otra vez, mi padre hizo lo mismo... Anette estuvo en el hospital toda una semana, estuvo muy mal, por mi culpa.... no quiero que eso le vuelva a suceder otra vez.
—No va a pasar de nuevo... —la abracé para hacer que se calmé.
El bar estaba oscuro y muy poca música se escuchaba al fondo, entramos y buscamos con la mirada por todos lados, no había nadie...
Nadie excepto dos personas... Anette bailaba en el tubo casi desnuda mientras Jorge le aplaudía y grababa con su celular...
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¡HABLE AHORA! O Calle para siempre.(Terminada)
Literatura Kobieca"El novio no siempre se casa con la novia"
