CAPITULO 13
"EL FUEGO CONOCE A LA GASOLINA"
CUARTO DÍA DE LA APUESTA
JUEVES, 12:00 PM
ROBERT:
Pasar una noche sin Luna a mi lado se había sentido extraño, era como si en tan poco tiempo mi cuerpo se hubiera acostumbrado a su presencia, como si la necesitara para poder conciliar el sueño... la necesitaba para respirar.
Durante toda la noche no pude dormir ni un segundo torturándome con mis pensamientos, además del fuerte dolor que tenía en el cuerpo producto de la pelea en el bar y el accidente de moto... ¡Dios! Esta está siendo la semana más épica de toda mi vida... Y ya está tan cerca de terminar.
—Aquí está su pedido señor. —La Joven mesera pelirroja que nos había atendido a Luna y a mi hace unos días, me sonreía radiantemente mientras me entregaba la comida que había ordenado para el almuerzo. Eran ya las doce del medio día y el sol brillaba reflejándose encima de las personas que se divertían en la piscina.
—Gracias —contesté y le regalé una muy leve sonrisa ladeada para luego verla marcharse feliz y nerviosa.
Tomé un trago de agua para luego comenzar a comer la pasta que había ordenado. El sol me pegaba en la cara y yo lo bloqueaba con unos lentes oscuros, tenía ganas de buscar a Luna pero a la vez sabía que debía darle su tiempo y dejarla estar con su familia en momentos difíciles.
Ese maldito de Jorge... Solo recordar las cosas que habían pasado y la forma en el estúpido se reía con burla y llamaba "puta" a Luna, me daban ganas de golpear su patética cara hasta hacerlo perder la razón por completo. Sentí como el enojo se adueñaba nuevamente de mi con solo recordar aquellos hechos.
Mi celular comenzó a vibrar sobre la mesita del restaurante, tomé el teléfono y lo levanté sin mirar siquiera de quien se trataba pero deseando infinitamente que se tratara de ella.
—¿Sí? —dije, mientras tragaba la pasta.
—¡Robert! ¡mi amor, no sabes cuanto te extraño! —la chillona voz de Nahomy, mi prometida, se metió por mis oídos rompiéndolo todo hasta llegar a mi corazón, ¡Maldición! ya casi había olvidado lo chillona e incomoda que puede llegar a ser su voz cuando se emociona.
—Nahomy... hola.
—Cariño, ¿No te emociona escuchar mi voz? Te extraño con locura, por suerte ya nos veremos prontos ¿No te hace eso feliz?
—Ah... Sí, claro —dije sin nada de ganas. Nuestro acuerdo había sido ese, una despedida de soltero/a de toda una semana, ella se iría a alguna isla en el fin del mundo, la verdad no me importa donde, mientras que yo simplemente vendría aquí a las Vegas a "Pasarla en grande con mis amigos" Claro, no contaba con lo que iba a pasar, las cosas que iba a vivir... las personas que iba a conocer.
—¿No me preguntaras como me va?
—¿Cómo te va?
—¡Me va de maravilla! —gritó provocando que me dolieran los oídos—. Este lugar es increíble, he conocido animales exóticos, me he bronceado con mis amigas, ¡Janet se quemó toda la piel! Se ve horrible, pero no se lo vayas a hacer saber, se pondrá histérica si se entera de que te lo dije, Mirian por otro lado casi se ahoga en la piscina, pero entonces Augusto, un salvavidas del hotel tuvo que salvarla y darle resucitación boca a boca, la muy perra lo besó, y tuvieron sexo en la noche, ya sabes de ese sexo salvaje que... —Rodé los ojos con desesperación, ¡Eso es lo que siempre hace! Hablar, no se calla, nunca se calla, solo habla y habla, cosas sin sentido alguno ¡Me importa una mierda si su amiga se saca la lotería o si le pegan Sida! ¡No es mi maldito problema! Esa es la cosa con Nahomy, es la mujer más insípida de este mundo, es solo una mujer aburrida, criticona y chismosa, una mujer poco autentica sin ni una pizca de personalidad... —Y luego Mirian le dijo "Oye que lindo trasero" y todos nos fuimos a comer helado.
—Ah, sí... ¡Que interesante! —dije y volví a comer de mi pasta.
—Bueno, ya me voy amorcito, ¡Iremos a un Spa! Y disculpa por no haberte llamado antes, no había tenido tiempo, ¡Te amo!
Al fin termino su "Monologo" se calló y colgué la llamada... ¡Que hermosa forma de comenzar el día!
Terminé mi almuerzo y me dirigí hacia el elevador para subir hasta mi habitación y pasar allí un rato aburrido mientras mataba las horas a espera de que Luna decidiera darme alguna señal de vida.
Entré en la habitación y me quité los zapatos para luego estirar un poco mi extremidades sintiendo como el cansancio se apoderaba de mi, me dolía la cara al mover la mandíbula, el maldito de Jorge daba buenos golpes a pesar de ser un idiota y típico prototipo cliché de idiota sin identidad...
Decidí ir un momento la baño y lavar mi cara para sentirme despierto nuevamente.
Abrí la puerta y escuché como el agua caía en el suelo y alguien susurraba las lineas de una canción...
"Es peligroso enamorarse
Pero quiero quemarme contigo esta noche..."
No era solo alguien... era ella, la Luna de mis días y mis noches...
Sonreí mientras la escuchaba cantar las líneas de esa canción, su silueta se dibujaba a través de la cortina que nos dividía y ella continúo cantando sin siquiera sentir mi presencia.
"Cuando estás aquí amándome
El fuego se encuentra con la gasolina"
—No sabía que cantaras así de bien... —dije y ella se detuvo de golpe haciendo sonreír aún más.
—¿Robert...? —dijo insegura mientras abría la cortina dejando al descubierto su cuerpo desnudo y mojado de pies a cabeza.
—¿Esperabas a alguien más? —dije con la respiración acelerada, reacción que me producía ver sus curvas al descubierto, eso solo me hacía pensar en el día en que ella había sido solo mía.
—No, al único que quiero es a ti.
Sonreí y me acerqué a ella para pegar con fuerza y deseo mis labios a los suyos.
—Te amo... —susurró ella mientras me besaba con igual pasión con la que yo lo hacía y me metía con ella dentro de la bañera sin importar que se mojara mi ropa—. Te amo, esto es... es muy duro, es muy raro, es tan... ¡Te amo! —Continúo hablando mientras yo la besaba desmostrandole así mi gran amor.
—Soy completamente adicto a ti... —dije para luego comenzar a quitar mi camiseta y mis pantalones. La miré un segundo antes de besarla nuevamente, su cabello húmedo y pegado a su cuerpo la hacía lucir como algo fuera de este mundo, y sus curvas vestidas únicamente con las gruesas gotas del agua tibia, simplemente me mataba.
—"El fuego se encuentra con la gasolina
Me estoy quemando viva
Apenas puedo respirar
Cuando estás aquí amándome"
Continúo cantando con la respiración entre cortada mientras la convertía en algo de mi propiedad, pero si había algo mejor que tenerla, era saber que ella también me tenia.... ¡Dios! La amo más de lo que es sanamente recomendable.
No voy a soportarlo..., no voy a soportar separarme de ella.
ROSIE:
—Deberías de tomarte algún calmante Robert, ¿Estás seguro de que no te duele nada? —Era como la enésima vez que s lo preguntaba, estábamos sentados en la cama viendo una película como si fuera lo más normal del mundo, como si mi mundo no se derrumbara cada segundo un poco más.
—Ya te dije que estoy bien —refunfuñó.
Él miraba la película con concentración mientras yo lo miraba a él recordando los momentos vividos en el baño, ¡Dios! eso fue... ¡Fue magia! la manera en que su cuerpo encaja con el mio, la manera en nuestros corazones se reconocen el uno con el otro es simplemente impresionante. Le había dicho que lo amaba... Lo amaba, sí, y se que eso es una terrible idea, la peor idea, pero en ese momento me dio igual, solo pensaba en él, en sus besos, su caricias, él había dicho que era adicto a mi... pero yo soy aún más adicta a él... Lo necesito demasiado y no hay algo que me asuste más que eso.
Sonreí al recordar la canción que había estado cantando cuando él llego hace como unas dos horas, "Fire meet gasoline" de Sia.
Todo era perfecto estando a su lado, junto a él el mundo se detenía y solo importábamos nosotros y nadie más... Pero el mundo no es así, en el mundo no hay cosas perfectas, era hora de volver a la realidad...
—¿ A donde vas? —preguntó al ver la forma en que me ponía de pie y comenzaba a buscar mis fieles tacones—. La película aún no termina.
—Lo sé, pero no me puedo quedar aquí para siempre, tengo cosas que resolver Robert, problemas que afrontar, ¿Entiendes?
—Sí, lo entiendo, pero mientras esté aquí, tus problemas son también míos.
—Como quieras —me encogí de hombros y seguí buscando mis tacones con frustración— ¡Nunca logro hacer nada bien! —estallé.
—Hey, ¿Que pasa?
—Nunca hago nada bien... ¡Ni siquiera soy capaz de encontrar mis malditos tacones cuando los necesito!
—Eso no es problema yo te puedo ayud...
—No soy capaz de cuidar a mis hermanos, no tengo una familia estable, no tengo unos padres a mi lado, mis hermanos sufren y yo tengo que pretender ser fuerte... —Comencé a llorar, ni yo sabía de donde había salido tanto dolor repentino, simplemente no pude resistirlo más, es tan duro pretender ser fuerte todo el tiempo—. No soy capaz de tener un trabajo que me guste, no soy capaz de nada, ¡Ni siquiera soy capaz de amar a la persona correcta!
—Luna...
—Mi papá es solo una ilusión, mi madre tiene razón, él tampoco es un buen padre, ni siquiera entiendo porque lo quiero, es solo eso, una maldita ilusión, siempre lo he querido, pero ahora me doy cuenta de que él nunca ha estado en los momentos difíciles, solo amo los pequeños momentos de felicidad breves que he vivido con él, esos momentos de niñez, esos momentos en los que jugábamos en el parque a montar en bicicleta, esos pequeños instantes felices son todo lo que tengo, pero un padre no debe estar solo en los momentos felices, es en los más duros cuando más se necesitan... Estoy cansada de pretender que soy de piedra, estoy tan cansada de fingir que todo está bien a mi alrededor...
—Entonces deja de fingir... Nadie es completamente indestructible, todos tenemos un punto débil, algo que nos derrumba, en tu caso es tu familia, no tiene nada de malo sufrir, te lo puedo asegurar.
—Como sea... mejor me voy, tengo que hablar algunas cosas con Jorge.
—Voy contigo... Ah, y, vi tu tacón en el baño —puse los ojos en blanco y caminé hasta el baño, efectivamente ahí estaban.
***
—¿Te sientes mejor Ann? —pregunté a mi hermana en el momento en que Robert y yo entrabamos en mi departamento.
—Sí, ya les dije que estoy bien, solo me duele un poco la cabeza.
—¿Necesitas un médico? —preguntó Robert con preocupación mientras se sentaba mi lado en el sofá.
—Créeme, si tú no lo necesitas, menos yo, ¿Te has visto a un espejo? ¡Te ves terrible! Hay que admitir que el tipo de pegó fuerte.
—Eso es porque no has visto como quedó él —se rió Robert.
—¿Drew no ha venido por aquí? —pregunté.
—No, no lo ha hecho... —dijo Camil desde una esquina.
—No quiero ni pensar en la posibilidad de que Drew también haya tenido algo que ver con todo lo que paso —dije.
—No sé, lo dudo un poco, se ve que es un buen tipo —dijo Caiml con una expresión seria.
Yo también lo dudaba, eso no podía ser, él siempre me ha cuidado, es mi mejor amigo, no puedo haberme equivocado en eso también.
Solo había una forma para saber si lo hizo o no, esperar a que la noche caiga finalmente y en la compañía de la noche llenarme de valor para enfrentar mis problemas...
***
La noche no se demoró en llegar, la luces Neón ya iluminaban todo el lugar y el Dj ponía discos al azar mientras las chicas del bar ensayaban los pasos para esta noche, el lugar estaba aún vacío, eran apenas las ocho de la noche. Robert sostenía mi mano con fuerza para demostrarme su apoyo mientras yo con la mirada buscaba alguna señal de Jorge o de Drew.
—¡Hey, Carl! —Llamé de los chicos de seguridad del bar—. ¿Sabes donde está Jorge?
—Creo que lo vi caminar hacia los camerinos, ¿viste su cara? no ha querido decir nada al respecto pero la verdad es que se ve horrible, se nota que le dieron una buena paliza, ¡Sabrá Dios a quien sacó de sus casillas ahora! El tipo es insoportable, no lo golpeo solo porque es mi jefe.
—Gracias por el dato Carl... —este asintió y se fue—. Voy a ir a buscarlo, tengo que hablar con él.
—Voy contigo —Robert comenzó a caminar.
—No, tengo que ir sola, espera aquí.
—Pero...
Lo dejé con la palabra en la boca y caminé sin vacilar hasta los camerinos.
Él estaba allí hablando, o bueno, más bien, discutiendo con Drew.
—Hola... —dije con una sínica sonrisa.
—Rosie, que bueno verte, ¡Te juro que jamás me iba a imaginar que este pedazo de idiota le fuera a hacer daño a Anette! si hubiera podido evitarlo, lo hubiera hecho, ¡Te lo juro! Tienes que creerme! —Drew me suplicaba y vi en sus ojos sinceridad pura.
—Lo sé Drew, aquí el único maldito es este tipo... —Miré despectivamente a Jorge quien tenia la cara hinchada por los golpes— ¿Nos dejarías solos?
—Ni loco te dejaría sola con este tipo.
—Estaré bien.
Él refunfuñó antes de salir del camerino y dejarnos ahí dentro.
—Supongo que está demás decirte que renuncio, ¿O prefirieres que te enumere los motivos? ¡Porque puedo hacerlo sin problema!
—No seas sínica Rosie Moore.
—Y tú no seas tan patético —me reí—. No te queda nada bien.
—No puedes renunciar así como así, los clientes siempre te aclaman, esto se irá abajo si te vas.
—No soporto tu maldita cara, tu arrogancia que va más allá de lo que tu cuerpo físico puede soportar, no soporto más tu voz, tu maldita presencia, Jorge, ¡Nadie te soporta! Solo están a tu alrededor porque eres el maldito jefe, pero ya no más, ya no soy tu mercancía, ¿Entiendes?
—Me da igual lo que pienses de mi, me da igual lo que todos ustedes piensen de mi, si quieres irte, ¡Vete! Solo te pido un último show, algo sensato y que nos conviene a los dos, ganaras tu dinero y yo tendré un gran cierre ¿Lo tomas o lo dejas?
—Está bien... Lo tomo.
Sonrió triunfante dejándome allí en el vestidor.
—¿Está todo bien? —preguntó Betty al entrar y le conté mis decisiones.
Ella me dijo lo mucho que le dolía toda la situación y que si de ella dependiera también renunciaría pero yo no quiero que haga eso por mi, ella necesita el dinero tanto como yo.
El momento esperado llego, mi último show esperando por mi. El Dj anunciando el último baile de la sensación del bar, la gente aplaudiendo, la música inundando mis oídos, mis pulmones perdiendo aire y mi corazón apunto de estallar.
Salí al escenario con mi cara seductora sintiendo las terribles ganas por derrumbarme pero manteniéndome fuerte ante el publico, no les permitiría verme sufrir.
Comencé a bailar en el tubo como hace mucho no lo hacía, sintiendo como conectaba con aquel pedazo de metal y la música estridente.
Mi último baile ¿Que haría ahora?
Miré hacia el publico, y él estaba en primera fila sonriendo ampliamente, sus ojos negros penetrantes me dieron la fuerza necesaria para darlo todo, en un segundo todos desaparecieron y en mi mente solo estaba él, él y yo, solo le bailaba a él, eso es lo que quisiera hacer por el resto de mis días.
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LA CANCIÓN QUE CANTA LUNA EN EL BAÑO SE LAS DEJO EN MULTIMEDIA ♥ (ES TAN ROBERT Y LUNA) ♥ ♥
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¡HABLE AHORA! O Calle para siempre.(Terminada)
ChickLit"El novio no siempre se casa con la novia"
