Eight

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-¿Y si mejor, nos quedamos aquí?-dijo Jimin con un puchero.-No tengo mucha hambre de todas formas.

Jungkook rió, ayudándole a abotonar la camisa floral que había decidido Jimin ponerse. Chanyeol había organizado una cena de Bienvenida al omega ya que todas estaban por fin en la manada.

A Jimin no le gustaban las cenas y fiestas formales porque le traían horribles recuerdos de aquella fatídica noche pero Jungkook insistía demasiado en que se presentaran para que conociera a todos mientras que lo único que él quería era estar bajo las sabanas bien abrazadito de su alfa.

-Vamos Jimin, ya verás que será divertido.-le dijo Jungkook con una sonrisa torcida.-Chanyeol invitó a una banda de la ciudad que tocan baladas muy bonitas. Recuerdo que te gustaba mucho cantar y bailar.

Jimin suspiró con las mejillas sonrojadas, mordió su labio inferior escaneando a su alfa de pies a cabeza, pantalones negros formales y una camisa de botones con mangas cortas del mismo color y sus zapatos derby. Le rogaba a su lobo que se comportara porque poco les faltaba para saltarle encima.

Había un detalle que Jimin callaba pero ya no podía ignorarlo.

-Ese es un lindo tatuaje.-murmuró señalando la tinta negra en la muñeca de Jungkook.-Y ese otro también, y ese y ni hablar del que está en tu antebrazo y mmmm... Tienes varios tatuajes.

Jungkook le sonrió divertido mientras observaba algunos de sus tatuajes, todos en color negro y geométricos, tenía unos diez que eran visibles y se sorprendía que hasta esos momentos el omega los mencionara.

-¿Sí? ¿Te molestan?-preguntó dando un paso más cerca de Jimin.

El rubio negó con la cabeza repetidas veces mientras molía su labio entre sus dientes.

-Te quedan bien, te hacen ver como un chico malo.-fue lo primero que le escapó sintiéndose solo un poco intimidado cuando el alfa invadió su espacio personal, lo observó con los ojos brillantes en deseo.-Te ves sexi y apetitoso.

El pelinegro rió ante las palabras del omega, sus ojos no dejaron los de Jimin en ningún momento maravillado ante las emociones que nadaban en sus pupilas. Rozó su nariz con la frente del rubio mientras sostenía su mano suavemente.

-Conque apetitoso.-repitió con la voz ronca y Jimin jadeó cerrando los ojos.-¿Quieres saber quién es realmente apetitoso?-gruñó contra su oreja.

Jimin lamió sus labios de repente resecos, su corazón latía frenético mientras empezaba a sentirse caliente internamente, su cadera hizo contacto solo un segundo contra la entrepierna de Jungkook y el alfa gruño ante el toque. Jimin quería dejar en descubierto su cuello para ofrecérselo a su alfa pero no era capaz de hacer algún movimiento, sus piernas habían empezado a temblar ante la anticipación.

-¡Yo no!

Se apartaron al instante ante la intromisión, ambos jadeantes y con el corazón en las manos.

Jungkook observó a la mujer de cabello largo y oscuro vestida formalmente con un vestido celeste hasta las rodillas y unos altos tacones blancos.

-Taeyeon.-dijo Jungkook metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón.-Que sorpresa.

La chica sonrió mientras acomodaba su cabello. Jimin la analizaba avergonzado de que la chica que por su aroma sabía que era alfa los había escuchado.

-Jamás me perdería de esta cena.-respondió cruzándose de brazos.-Hola Jimin, me alegra de que estés por fin en casa.

La mujer caminó hasta él y para la sorpresa de Jimin lo abrazó con fuerza.

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