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A veces detestaba que tan superficial podía llegar a ser la gente, normalmente era algo a lo que no le prestaba ni la más mínima atención. Pero precisamente ese día había tenido un pequeño enfrentamiento con un posible jefe, que no lo tomó debido a sus fachas. Lo criticó por su cabello teñido y sus pantalones rotos, para empezar todo estaba al moda, aunque al pantalón no lo haya comprado así, no dejaba de estar a la moda. 

Lo peor es que él era el mejor candidato para el puesto que se estaba buscando, pero solo por sus aritos, pequeños tatuajes y la ropa que llevaba ese día, se lo negaron todo. Era tan estúpido que prefirieran a alguien que se viera "bien" a alguien que pudiera hacer correctamente el trabajo, era de las cosas más ridículas que existía en el mundo a su parecer. 

Debido a este incidente, la pequeña discusión que tuvo con aquel calvo y algunas cosas que habían pasado a lo largo de la semana, estaba bastante más irritable de lo normal. Irónicamente sentía que Kim y su perro faldero estaban más insoportables que nunca, se veían más hormonales de lo común, como si quisieran irritarlo aún más. 

 Estaba harto de tener que verlos escabullirse a en la primera oportunidad que tenían, era tan patético. Quizás les tenía un poco de envidia, él nunca había tenido la oportunidad de vivir aquellas cosas, había tenido que madurar rápido para cuidar de Felix y su madre, no tuvo la oportunidad de ser un adolescente común. Aunque Hyunjin y Seungmin no fueran adolescentes, o bueno, sí lo eran, pero no pubertos de 15 años. 

Hwang estaba por cumplir sus 22 años y Seungmin ya había cumplido sus 20 hacía varios meses, eran considerados adultos ante la ley. De todas formas seguían comportándose como todos unos hormonales sin cerebro, estaba bastante cansado de eso, aunque no lo involucrara en lo más mínimo. 

—Solo falta que te pongas a saltar en pelotas a su alrededor— comentó Bang adentrándose en la habitación del castaño.

—¿Que mierda haces dildo viviente? No puedes entrar así a mi cuarto.

—Pero acabo de hacerlo. 

—Sigo sin entender cual es tu problema, yo me cojo al que quiera, cuando quiera y como quiera Christopher, no tienes porqué meterte en eso— respondió Seungmin harto de los extraños reclamos que le hacía el mayor. 

—Es repugnante verlos. 

—Pues no lo hagas, mira para otro lado, no es tan dificil. 

Era la pura verdad ¿Por qué no podía mirar a otro lado e ignoralos? ¿Por qué insistía tanto en separarlos? ¿Por qué le molestaba tanto verlos juntos? ¿Por qué no podía quitarle los ojos de encima? Eran preguntas a las cuales prefería no responder, dejarían en evidencia algo que no le agradaba admitir, algo que prefería mantener en sus pensamientos. Vivía con la firme excusa del casamiento de Kim con la hermana de Hyunjin, era lo único de lo que podía aferrarse. Estaba agradecido de que ese problema existiera. 

—Eres en serio insoportable— comentó Seungmin rodando los ojos— Sal de mi habitación. 

—¿Yo soy insoportable? Tú eres el que anda de puto regalado lamiendole el culo a Hwang. 

—¡¿En que mierda te afecta?! ¡Bien que quisieras estar en su lugar!

—Lo último que haría sería coger contigo. 

—...No me refería a eso— admitió Kim. 

Quizás había metido la pata, solo quizás, pero ciertamente lo vió más como una oportunidad para actuar como le hubiera gustado hace unos meses atrás. Aunque no estaba muy seguro de hacerlo, había dos opciones, podía salir muy mal o podía salir muy bien. El que no arriesga no gana. 

Observó como una sonrisa divertida fue formándose en los labios de Seungmin, preparando su linda boquita para burlarse hasta más no poder de él. Pero Christopher tenía otros planes, iba a hacerle tragar cada una de sus palabras. 

Y quizás algo más.

Dió dos enormes pasos para quedar lo más cerca posible del castaño y sin esperar mucho tiempo estampó sus labios con los del menor. La adrenalina recorrió su cuerpo al saber que había muchísimas más posibilidades de que Kim lo mandara a la mierda y acabará tirando absolutamente todo por lo que había trabajado por la borda. Grande fue su sorpresa cuando Seungmin aceptó aquel beso, abriendo su boca para darle más profundidad. 

Christopher tomó con fuerza la cintura del castaño, en un intento por acercarlo más a su cuerpo, mientras Kim enredaba sus brazos en la nuca del mayor. Era un beso hambriento, cegado de lujuria, tan rudo y tosco como la relación que ellos llevaban. Irónicamente los favoritos de Seungmin, quién debía admitir que ese beso era por lejos el mejor de su vida. 

Bang bajó sus manos hacia el trasero del menor, apretandolo con fuerza y esperando que esté entendiera la señal. Kim no tardó en comprender, dando un pequeño salto para enredar sus piernas en las caderas del rubio. Sintió como Christopher lo tomaba con fuerza para luego estamparlo contra la pared de la habitación. Soltó un pequeño jadeo ante la brusca acción, cosa que Bang aprovechó para morder con fuerza su labio inferior. 

El mayor abandono los dulces labios de Kim, para dedicarse a morder cada parte de su cuello. Debía admitir que era algo que deseaba hacer desde hacía mucho tiempo, a pesar del odio que le tenía, no podía negar que sentía una poderosa atracción sexual, pero jamás habría creído que a Seungmin le pasaba igual. Mientras frotaba ambas erecciones por encima de la ropa, con el fin de escuchar los jadeos y los leves gemidos del castaño, era estúpidamente erótico. 

—No te di permiso de dejar marca consolador de cotillón— susurró Kim. 

—No pedí permiso para hacer nada de esto— respondió el mayor con una sonrisa burlona. 

Seungmin jamás habría imaginado encontrarse en aquella situación, era algo que antes hubiera creído imposible. A pesar de todo Bang siempre le había resultado atractivo, pero nunca pensó llegar a tal nivel. Quizás tanto odio y desprecio entre ellos había encendido algo, una deseosa y hambrienta atracción sexual que los consumía. De todas formas no se quejaba, a pesar de todas las críticas basadas en nada más que su odio, Christopher sabía muy bien lo que hacía. 

El roce entre ambos era cada vez más violento, dejando en claro la necesidad de ambos por dar el siguiente paso. Kim fue el primero en eliminar una de las prendas molestas, quitó con necesidad la playera negra del rubio, dejando a la vista su tonificado abdomen. Sí, era como lo había imaginado, eso le agradaba. 

Christopher coló sus manos por debajo de la camisa blanca del castaño, tocando a su gusto cada parte de su suave piel. Ambos ardían a pesar de las bajas temperaturas de la habitación, sus cuerpos estaban encendidos, sumergidos en las aguas termales de la lujuria. Sin poder soportarlo, desprendió de un tirón aquella camisa, desperdigado botones por doquier. Un suspiro llegó a sus oídos motivandolo a seguir. Se apoderó de uno de los llamativos pezones y sintió como los dedos de Seungmin se enredaban en su cabellera dorada para apretar con fuerza, curvando su espalda a la vez. 

—Christopher~— susurró Kim— Deberíamos detenernos. 

—No creo que eso sea posible— se burló el mayor— No vamos a poder ahora.

Bang estuvo a punto de retomar su tarea, cuando la puerta de la habitación fue tocada, provocando que se detuviera en seco. LLevó su vista hacia Seungmin, topándose con su perfil sonrojado y jadeante, sus pupilas dilatadas y un leve perlado de sudor. Se veía demasiado bien así. 

—¡Joven Kim, su madre ha vuelto de Japón!

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Bienvenidxs oficialmente a Sugar mommy😚

Espero q les haya gustado tanto este cap como a mi escribirlo, no olviden dejar su linda estrellita si así fue. Lxs tkm💖💖







𓏲ָ 𝑺𝒖𝒈𝒂𝒓 𝒎𝒐𝒎𝒎𝒚✨//ᶜʰᵃⁿᵐⁱⁿHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora