El día con Felix no había salido como esperaba, desde el comienzo todo fue mal, por lo que no pudieron llevar su día con normalidad. Christopher no era capaz de dirigirle la palabra, no sabía que decirle, aún estaba muy consternado por lo que había descubierto, jamás había creído a su hermano capaz de eso. Por otra parte, Felix no tenía ánimos para intentar explicar o pedir desculpas, de todas formas sabía que no dejaría de consumir.
El ambiente tenso era inaguantable para ambos, un silencio incómodo eterno que ninguno tenía la valentía de romper, agotador. Christopher debía volver a la mansión Hwang esa noche, pero no quería dejar a su hermano solo, temía que en cuanto se fuera él volviera a fumar o incluso a ingerir algo.
—...Todo lo que quiero es que estés bien— admitió el mayor.
—Lo sé...
—¿Entonces por qué no haces caso?— cuestionó.
—No lo entiendes...
—¡Claro que no, si nunca dices nada, te la pasas encerrado en tu habitación como si le tuvieras alergia al mundo!
—No quiero discutir ahora, mejor vete— respondió Felix dándose la media vuelta para encerrarse en su cuarto.
—¡Algún día vas a entender lo que se siente luchar para poder subsistir!
—Lucho todos los días conmigo mismo— susurró el menor desde el interior de su habitación.
Christopher tomó sus cosas y se retiró de la casa. Debía continuar con su trabajo para mantener a su hermano, aunque él no valorara todo lo que hacía, debía continuar haciéndolo. Quizás algún día obtendría el agradecimiento que siempre esperó por parte de Felix. Se montó en la moto que le había obsequiado Minwoo y regresó a toda velocidad a la mansión Hwang.
Una vez allí mantuvo una amena conversación con su pareja, quien se estaba dirigiendo a la cama, pero Christopher tenía otros planes para esa noche, por lo que le dijo que aún no se encontraba lo suficientemente cansado y que se quedaría dando vueltas por ahí. No estaba seguro de lo que haría, realmente no podía dejar de pensar, de dar vueltas a toda la situación con Felix. Quería olvidarse de todo, al menos por unos minutos o incluso horas.
Había una sola idea dando vueltas por su mente, pero no sabía si debía ceder ante su deseo. Temía empeorar las cosas, cagarla por completo, pero se moría por volver a ver esos labios rojos e hinchados. Cada que discutía con Seungmin sentía unas ganas irracionales por callarlo con un feroz beso, como el de aquella vez. Le molestaba que el menor le atrajera tanto, que a pesar del odio que le tenía sus ganas de comerle la boca crecieran todos los días.
Sin vacilar más se dirigió a la habitación de Kim, deseando que aún se mantuviera despierto. Como era costumbre suya, no tocó la puerta, pero para su fortuna, no se encontró con nada desagradable. Por un momento había tenido el fugaz pensamiento de que podía encontrar a Hyunjin ahí.
Seungmin se dió la vuelta sorprendido al escuchar que alguien había entrado, se encontraba arreglando la cartelera de su habitación donde anotaba todos sus deberes y tareas. Se sorprendió aún más cuando noto que se trataba de Bang, no esperaba volver a verlo en su cuarto.
—¿Qué haces aquí?— cuestionó el castaño, observando como Christopher cerraba con llave.
—Vine a terminar lo que empecé ese día— respondió el mayor, acercándose a pasos lentos.
—¿Quien te dijo a ti que yo quería?
—Ambos sabemos que lo quieres tanto como yo— aseguró Bang con una sonrisa divertida surcando sus labios.
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𓏲ָ 𝑺𝒖𝒈𝒂𝒓 𝒎𝒐𝒎𝒎𝒚✨//ᶜʰᵃⁿᵐⁱⁿ
Romance¿𝐐𝐮𝐞 𝐞𝐬 𝐥𝐨 𝐩𝐞𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐫 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐧𝐨𝐯𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐭𝐮 𝐦𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐜𝐚𝐬𝐢 𝐭𝐮 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐚 𝐞𝐝𝐚𝐝? 𝐄𝐥 𝐨𝐝𝐢𝐨 𝐟𝐥𝐨𝐫𝐞𝐜𝐞 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐚𝐦𝐛𝐨𝐬 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐬𝐮𝐬 𝐨𝐩𝐢𝐧𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬 𝐬𝐨𝐧...
