Elina
Me encontraba bajo los efectos del sedante, me sentía débil, me ardía todo el cuerpo y la tos era más frecuente que antes.
No era consciente del tiempo que llevaba metida en este lugar el cual desconocía, lagunas veces los supuestos enfermeros me daban medicamentos, según ellos era para detener la fuerte tos.No sabía si me mantenían drogada, no sabía si esto era un hospital o era una cárcel, no salía de cuatro paredes blancas.
En ocasiones gritaba pero eso no servía de nada, todo lo contrario con los gritos que daba mi garganta dolía y me costaba volver a respirar de manera normal.
—Es hora de cerrar, ¿ya hizo del baño?— asentí, le señale la pequeña cosa que servía para hacer mis necesidades— bien, le dejo la limpia y me llevo esta, tenga linda noche.
El chico rubio se fue de la habitación, una vez más dejándome sola, desconocía el día, pero siempre pasaba un día de paz sin ver a Rodrigo, al otro día tenia que soportar sus caricias sin mi permiso sus besos y palabras románticas, tenía que soportar sus manos tocando mi cuerpo, mi rostro de forma tierna. Lo hacía tan delicado como si con un toque me fuera a romper.
Pero él no sabía que lo había hecho desde ese día en el que me abrazo por la cintura en el concurso de baile.
Suspire y escuchaba como mi pecho daba sonidos de silbidos agudos, y dolía dolía respirar.
Toques en la puerta llegaron a hacer que abriera mis ojos, me incorpore de la cama, trataban de forzar la cerradura, me levante y me pegue a una esquina, no sabía quien era, tal vez un ratero u asesino, no sabía donde estaba así que esperaba lo peor.
—¿No trajiste un equipo también para abrir puertas Lihon?
La voz de Dante, abrí mis ojos con fuerza y camine en dirección a la puerta de madera. Antes de hablar pegue mi oreja en la puerta para escuchar, murmuraban cosas que no entendía, al parecer eran más personas.
—No soy la nana mágica— dijo alguien más en un susurro y podía ver que lo había dicho estresado.
—¿Nadie tiene algo con punta? Tal vez con eso podamos abrirla— dante era el único que hablaba de manera normal sin bajar la voz.
—¿Dante?— hable y pegue un poco la boca para que pudiera escucharme— ¿eres tú?
—Sí Elina soy y...— y escuche detrás de la puerta como alguien lo empujó interrumpiendo su oración y ganando un gemido de dolor de parte de él.
Frunci el ceño, no sabía que pasaba del otro lado.
—Elina— su voz la voz que reconocía a la perfección, un poco más madura pero seguía con la misma calidez en su tono.—
—Damián— mis ojos se hicieron agua, mi corazón latió con fuerza doliendo por la fuerza.
—Vine por ti cariño, y no pienso irme sin ti— su voz se corto por un momento.
Esas palabras hicieron que mi mundo entero doliera, se estaba pintando de rosa otra vez, pero tenía poco tiempo para disfrutar del color antes de que se hiciera negro otra vez.
—¿Lo prometes?— mi voz se escucho ahogada.
—Te lo prometo— dio un toque en la puerta, yo le respondí de la misma manera.
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The moonlight
RomantiekTe interesa conocer mi historia? Una historia en donde me enamore de un corazón prohibido para mi. El era mi luz de luna y yo era su luz de sol. Caminos diferentes, tiempo equivocado, pero dos almas que se amaron intensamente hasta el día de su mue...