Una empresaria la cual tiene la obligación de casarse con un hombre, el cual sus padres escogieron para ella.
Jennie Kim tiene que cumplir con la obligación que le impusieron sus padres antes de morir, así funcionaba; ella lo prometió y quería cumpl...
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Conduje por las calles escuchando una melodía en mi cabeza, era lenta pero al mismo tiempo contenía ese ritmo el cual iba a la par con el sentimiento y el gris que impartía el cielo.
Pensaba en la discusión de ayer en la noche con Lisa, pensaba en sus palabras; y en que esperaba que terminara de otra manera, pero no de esa. Creí que las diferencias entre nosotras estaban solucionadas, y que no íbamos a tocar ese tipo de tema.
Pero aunque así no lo quiera y mi orgullo quiera tomar el lugar al igual que la venda en mis ojos, admito que no estoy haciendo lo correcto. Y que intentar estar con dos a la vez, es una estupidez.
Me mordí el labio inferior con fuerza y parquee mi coche, salí y saludé a las personas de la empresa. En cuanto aquella me notaron, hicieron una pequeña inclinación. Pero no me detuve, sabía a donde quería ir.
Y a quien quería ver.
Jugué con el anillo en mi dedo, y seguí avanzando a paso seguro, sin detenerme. Y llegando a mi piso, para encontrarme directamente con la menor, la cual hablaba muy entretenida con otros empleados. Me remojé el labio y con algo de timidez, pero sin abandonar mi postura la cual me daba la seguridad que yo necesitaba en ese momento.
Lisa me notó, porque se tensó y la sonrisa de su rostro se borró. Jisoo y Nayeon estaban con ella, y aquella se quedaron en silencio en cuanto me notaron.
—Lisa... ¿podemos hablar? —pedí en un tono moderado.
—¿Desea algo, Señorita Kim? —preguntó. Simulando su mejor sonrisa—. Le diré todas sus reu...
—Lisa. Hablemos —pedí otra vez.
—Nosotras nos retiramos —comunicó Jisoo—. Luego vendremos. Adiós, Señorita Kim.
—Adiós —dije con indiferencia. Aquella se retiraron y sólo quedamos Lisa y yo—. ¿No vamos a conversar como dos personas adultas que somos?
—Ya lo hicimos. ¿Puedo ya decirle de sus reunio..?
—Basta con las malditas reuniones esas —expresé con desesperación—. Lisa.
—El investigador te espera, Jennie. Pasó por aquí, y como tú no estabas, se dirigió a la cafetería, lo llamaré para...
—¡Basta de ignorarme! —grité. Llamando la atención de varias personas a mi alrededor. Cerré mis ojos unos segundos—. Hablemos, Lisa. Hablemos, por favor.
Su mirada se dirigió directo a mi mano, y frunció los labios. Negó rápidamente e hizo como si yo no existiera.
—Hoy tengo una presentación a las ocho —informé—. Quisiera verte ahí. No me falles, Lisa.