Chapter 21

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Sadasha

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Sadasha

Lo que acabo de escuchar atolondra todo mi sistema. Todo me da vueltas y siento que lo que cené me sube por la garganta. Corro a la habitación más cercana y entro al baño seguida de Grasiele. Ella toma mi cabello cuando suelto todo en el inodoro. Tras terminar me siento en el suelo del baño y las lágrimas comienzan a surcar mis mejillas con fuerza.

—Él me dijo que no estaban juntos...

Mi amiga no dice nada a eso , sino que al rato de estar en silencio agrega:

—El médico salió ahora mismo de su habitación y yo lo escuché a través de la puerta.

Lloro sin parar sintiendo que mi pecho se aprieta cada vez más.

—Sada, estoy seguro que el príncipe no te engañó, seguro es una embuste de ella.

—Amiga... —sollozo y ella me envuelve en un abrazo mientras me desahogo—. Él me dijo que no la tocó nunca más luego de la noche de bodas, y de eso han pasado ya más de dos meses. ¿Entonces?

Las lágrimas no dejan de zurcar por mis mejillas mientras me pongo de pie. Las limpio y tras agradecerle a Grasiele, me adentro en la habitación llorando yo ahora sola, tratando de no despertarlo.

                              *********

Al otro día Esteban baja a desayunar y decido hacerlo yo también. A pesar de todo lo que causará la reina si me ve ahí , quiero estar presente para cuando ella de la noticia a todos. Quiero ver la cara del príncipe heredero y que excusa me va a inventar ahora a mí.

Eligo un vestido negro acorde a lo que siento ahora mismo. Todo lo acompaño del mismo color hasta que bajo, al llegar todos están ya sentados y empezando a desayunar. Los ojos de cada uno de ellos se ponen en mí. Ni siquiera tengo cabeza para tensarme, solo estoy centrada en la descarada sonrisa que Hanna me dedica.

No dejo de verla y Esteban lo nota , pues al llegar a ellos , hago la reverencia al rey y me siento lejos de él. Las esclavas ponen desayuno para mí en la mesa y no pasa desapercibida la mirada de la madre del príncipe sobre mí. Justo al empezar a comer cosas llegan los padres de Hanna, haciéndo que todos se pongan de pie. Se inclinan ante el rey y saludan a todos menos a mí, solo asienten con su cabeza al verme.

Preparan sitio para ellos, la mujer es bastante mayor que la reina y es rubia igual que Hanna. Casi puedo decir que Hanna es su clon , aunque sacó los ojos de su padre. El mismo es un viejo calvo con escasas canas en su cabeza. Ambos desprenden poder y acaudalación.

—¿Y dinos querida? ¿Por qué nos invitaste esta mañana? —señala su padre a Hanna.

La chica ríe con felicidad enseñando todos sus dientes a ellos.

—Desayunemos primero.

Empiezo a desayunar sin mirar a nadie, sino me centro en lo que tengo frente. El silencio se hace extenso y cuando ya casi todos terminamos de desayunar, Hanna toca con una cuchara la copa que tiene enfrente.

Dueña de sus VidasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora