Chapter 6

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Sadasha

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Sadasha

La tarde también se nos va entre rosas y espinas, termino con las manos llenas de pequeñas cortadas, pero me pone contenta estar entre las bellas flores y el poder oler sus aromas.

Salimos del sendero largo para poder volver al castillo. Justo cuando llegamos a la salida veo al hombre de ojos verdes, que se queda estancado en el suelo cuando me ve.

Pero sus ojos no están en mí sino en el guardia que ni siquiera sé el nombre, viene tras de mí sin dejar de hablar. Se para inmóvil cuando ve al heredero y se pone derecho de inmediato.

—Alteza —dice y eso hace que aterrice.

Me he adaptado ya a ni siquiera inclinarme cuando lo veo.

—Alteza —hablo neutral.

—¿Qué hacían? —pregunta con sus ojos fijos en el chico.

Siento que traga grueso a mi lado. Lo veo incrédula, ¿acaso le tiene miedo?

—Solamente trabajamos —le contesto seria enfatizando en el "solamente".

El guardia me mira ahora a mí por usar ese tono. El príncipe mueve sus ojos a mí furioso.

—¿Quién te asignó a trabajar aquí hoy? —masculla hacia mi persona.

—No fue solo a mí, fueron a todas las esclavas —enfatizo eso.

—¿Con un hombre? —pregunta serio a él chico.

Este no puede ni siquiera articular palabra alguna y pongo los ojos en blancos.

—Es un guardia y a todas nos asignaron uno.

—Error, solo a tí te asignaron uno. ¿Quién mierda fue él que te envió con ella?

Vuelve a quedarse mudo el chico cosa que me hace verlo ahora. ¿No habían chicos con todas?

—¡Respóndeme esclavo! —espeta airado y me impresiona ver cómo trata a los hombres.

—Fue... fue María, me dijo que la acompañara a ella porque no alcanzaban y ella no iba a poder con todo sola —explica a duras penas nervioso.

—¿Te dijo a ti o tú te ofreciste? —cuestiona serio cruzando sus brazos.

Al ver que el chico no responde su mirada se vuelve mucho más tormentosa.

—Lárgate y que nadie sepa que estuviste con ella hoy... —le ordena serio y se acerca él intimidándolo—, o sabes muy bien de lo que soy capaz.

El chico asiente como tres veces y sale rápido por el sendero hasta perderse de mi visión. Mis ojos van al príncipe que me ve serio. ¿Qué mierda piensa?

—No llevas ni dos días aquí y ya estas rodeada de hombres —brama molesto arrugando sus cejas.

—No lo busqué, como tampoco te busqué a ti —le explico.

Dueña de sus VidasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora