Flashback
¿Cómo empezó esta historia?
Pues empezamos por el inicio, mi nombre realmente no es Sadasha sino Sasha. No nací en los Cañones al sur de Fineshild, no, nací en Arendele.
¿Que estoy aquí por venganza?, no es así. Estoy aquí porque así me llevaron mis desiciones. No creo en el desinto al contrario, nosotros mismos forjamos nuestros caminos.
Y así sucedió empezando por mis padres, mucho antes de yo nacer. Mi padre el conde de Raining House, conoció a mi madre en sus salidas de la capital a visitar las aldeas. Mamá era la hija del líder de Los Sangre. Un amor prohibido como muchos dirán, y lo fueron.
Hicieron su furtiva relación realidad dejando sus mundos a un lado por su amor. Mi madre huyó de su banda ya comprometida con uno de ellos, mi padre en cambio dejó su título nobiliario, junto a tierras y riqueza atrás.
Ambos se instalaron muy lejos de sus orígenes. Llegaron a Arendele y se casaron en esa aldea. Varios años después nací yo, vivía feliz con mi familia, me crié siendo una campesina más de esa sitio. Pero no era el caso, por mi sangre corría la aristocracia y la banda más temida del reino. Dos conjuntos atómicos de cosas, esa era yo.
Siempre fui muy diferente a las demás niñas, mi niñez se basó en conocer el interior de cada animal que tuviese en frente. Aún recuerdo el escandaloso grito de mamá cuando vio a nuestra mascota abierta por su estómago y con todas su tripas fuera.
Estuve disciplinada por varios días. Sin embargo ese día marcó un antes y un después, el después consistía en degollar y abrir tanto conejos, chivos, vacas, venados y todo lo que me llamase la atención.
Luego mi adolescencia fue diferente, algo cambió o simplemente me aburrí de los animales. Comencé a rodearme de las chicas de la aldea y a hacer amigos. No voy a mentir cuando les digo que no los manipulaba, porque lo hacía y disfrutaba hacerlo. Amaba ver como discutían por cada embrollo en que yo misma provocaba.
Mi curiosidad se enfocó en una pobre chica llamada Beverly. Me hice muy amiga de ella, hasta que no aguanté las ganas de matarla a sangre fría y luego ver qué tenía dentro. Me sorprendió mucho encontrarme todo exactamente igual a los animales, tanto pequeños como grandes, todos teníamos lo mismo en nuestro interior.
Jamás surgieron en mí el arrepentimiento o la empatía, pues disfrutaba cada corte y derrame de sangre de esos cuerpos, disfrutaba ver la vida retirarse poco a poco de los ojos de cada cuerpo que pasó por mis manos.
Más tarde nació Purple y toda mi vida tuvo un pare por así decirlo. Mis padres desviaron su atención de mí a mi recién nacida hermana. Fue la luz de nuestro hogar, porque aunque mis padres jamás me dijeron nada o me culparon por la muerte de la pobre campesina, sé que sospecharon de mí cuando se regó por toda la aldea que Beverly estaba desaparecida. Purple fue luz y yo oscuridad.
Sin embargo, nunca me recriminaron por ello. Juraría que mi madre se culpaba por yo ser como era. Una vez la escuché hablando con papá sobre mí, escuché que decía que todo era por su familia y los genes que heredé.
Con mi hermana me calmé, todo lo que hacía era cuidarla todo el día. Bañarla, cargarla y jugar con ella. Cabe destacar que nuestra madre jamás me dejó a solas con ella. Como si temiese que yo le pudisese hacer algo a mi pequeño angelito. Al contrario, el día que me los quitaron a todos juntos tuve ganas de morir.
No porque sintiese algo por ellos, sino porque ya no tendría a mi hermana en mis brazos nunca más. Obseción, es la palabra que yo sentía por mi pequeñita según mamá, odiaba cuando tenía que dársela para que la amamantara, pues solo quería ser yo quién la tocara. Un día gritándome me dijo eso, que era una obseción lo mío con Purple.
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Dueña de sus Vidas
Ficción históricaHuir es mi meta y objetivo, nada ni nadie se va a interponer en ello. Mucho menos el escuchar que no hay salida, que no hay escape. Yo deje atrás algo por lo que seguir y no importa que tan verdes sean los ojos de ese hombre egocéntrico, que me reco...
